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El artista nicaragüense José Aragón, nacido en Tipitapa y residente en Barcelona, destaca entre nuestros pintores por dos características importantes. La primera es su estilo definido, la claridad y coherencia de una obra pictórica creciente que siempre nos sorprende por el abordaje de temas diversos; algo que dota de fuerza, expresividad y vida a los paisajes y figuras humanas que integra en sus composiciones.MELANCOLÍA. CORTESÍA / END

La segunda característica es su poética. Pero no solo aquella que otorga aliento y alma a sus cuadros, sino también la poética de su vida y su propia poética en el sentido literario. Porque Aragón es además poeta de pluma y tintero; escribe poemas notables, sensibles e inteligentes.

Ya nos ha brindado antes una antología de poesía nicaragüense ilustrada con sus pinturas: Siempre nos quedará la poesía (2004).

En esta entrevista se refiere a esos dos temas. Acerca del estilo expresa su desacuerdo con la tendencia a identificar estilo con la repetición de un tema (algo aparentemente común en muchos pintores). Y respecto a su poética reconoce en su obra un esfuerzo que va más allá de la armonía de colores y figuras.

“Cualquiera puede pintar –dice–, pero hacer arte es otra cosa. Trabajar con figuras humanas es algo que no todos los pintores asumen, porque es difícil llegar a darles vida y fuerza”.

En la pintura de Aragón nunca está ausente Nicaragua, su gente y sus paisajes; pero durante el tiempo que ha vivido en España se ha dedicado al perfeccionamiento de técnicas que parecen haberle permitido lograr esa versatilidad temática y la consolidación de su propio estilo.

  • La poesía, dice José Aragón, es una de sus principales fuentes de inspiración al momento de pintar.

“En España he aprendido todo lo que sé sobre pintura –reconoce– y donde me he desarrollado plenamente como pintor. Barcelona es una ciudad abierta en todos los sentidos; plural, libre, cosmopolita y con una oferta cultural muy amplia, lo que permite estar constantemente aprendiendo…”

CANCIÓN DE CUNA DE LUNA.Decís que te atrae la escultura ¿qué te han enseñado o mostrado las esculturas de Barcelona?

¿Cómo han influenciado tu estilo?

Siempre he dicho que la escultura ha sido clave en la definición de mi forma de dibujar, de componer, de pintar. De la escultura aprendí el valor de la síntesis en la obra de arte, la magia de los espacios y la sugerente sensualidad de las líneas en movimiento. De ahí que mis pinturas estén habitadas por espacios y formas simples y por figuras que siempre aspiran a tener su peso y volumen; algo que es una característica importante en mis cuadros.

¿Cuál creés que es tu verdadero o auténtico estilo?

Creo que he logrado definir un estilo bastante personal en mi trabajo. Un estilo que es resultado de múltiples influencias. Encontrar esa forma de expresión personal solo se logra con trabajo constante y aprendizaje diario. Pintar es comunicar y para comunicar hay que expresar con claridad y sencillez los argumentos, tener conciencia de lo que se expresa y pasión al expresarlo.

Yo diría que mi estilo es un estilo muy Aragón, porque en mis cuadros se refleja bastante fiel mi carácter, mi personalidad y mi actitud positiva ante la vida.

Tu mayor fuente de inspiración parece ser el paisaje, sobre todo nuestro paisaje, pero también la figura humana, especialmente la femenina ¿cuál es tu mayor fuente de inspiración?

Una fuente de inspiración importante en mi vida ha sido la poesía. Siempre que leo poemas que me gustan me lleno la cabeza y el espíritu de múltiples sugerencias. Después esos estímulos y sugerencias tienen que ser llevados a la tela en blanco y transformados en líneas, colores, espacios y figuras. Es entonces cuando entran en juego las evocaciones de momentos vividos, paisaje y paisanaje amados que van entrando en el cuadro y lo van llenando de vida y emociones. La figura humana es una herramienta muy eficaz para transmitir sentimientos en la pintura, y la figura femenina, en especial, está cargada de infinita inspiración.

Hay bastante meticulosidad técnica en tus cuadros ¿Te considerás un perfeccionista?

Nunca he perseguido la perfección en mi trabajo. Me aburre el arte pretendidamente perfecto. La perfección técnica en el arte termina casi siempre en una obra llena de virtuosismo, pero fría y vacía de emociones. Pero tenés razón, soy bastante meticuloso y cuidadoso de los detalles del cuadro. Me gusta y disfruto intentando llevar la luz al punto donde quiero; cuido que la composición quede equilibrada, y que la expresión realice el milagro de hacer de un dibujo imaginario algo parecido a la realidad. Y esa meticulosidad es la que ha marcado la diferencia y ha permitido que mi obra tenga una factura que los críticos han elogiado por su limpieza y claridad en el mensaje.

¿Te considerás un pintor maduro?

Hoy soy una persona que logra expresar sus ideas, sus sueños, sus sentimientos con total plenitud a través de la pintura. Hoy mi espíritu creativo está en sintonía con mi capacidad expresiva. Por eso considero mi trabajo un trabajo maduro, con un estilo muy definido y con una variedad temática considerable. Cuando se logra tratar diferentes temas aplicando un mismo estilo, creo que ahí hay una madurez incuestionable.

Has combinado muy bien pintura con poesía. De hecho tus cuadros son poesía ¿desde cuándo has tomado en serio la poesía en el sentido literario?

Como te decía, leer poesía siempre ha sido una motivación para mí. Y en mis cuadros he insistido en encontrar el tono poético que puedan tener los trazos, los colores y las formas. Pero hace un tiempo que he comenzado a escribir y me he sentido muy bien intentando construir imágenes con palabras. Me gusta ese proceso de búsqueda y cristalización de sutiles metáforas. Siento que la poesía me da la oportunidad de reflexionar en voz alta y compartir con más gente mis puntos de vista y mis anhelos vitales. Y estoy determinado a seguir insistiendo en poemas con la misma seriedad que he intentado pintar la vida.

Has dicho que te gusta Pablo Antonio Cuadra ¿es él tu gran influencia en la poesía?

Hay una cosa que me identifica mucho con Pablo Antonio Cuadra, y es su pensamiento cosmopolita combinado con un espíritu muy de hombre de campo, de raíz, nacionalista. Su poesía y su prosa me parecen un ejemplo de persona que buscó y se impregnó de ideas universales para enriquecer y desarrollar nuestro pensamiento local. Hay en él un espíritu de búsqueda continua, de indagación sobre el ser nicaragüense que a mí me interesa mucho. Y es una de las fuentes a las que me arrimo siempre para beber inspiración y para aprender. Coincido plenamente con su concepto de poesía sencilla: Decir lo que queremos. Querer lo que decimos.

¡Cantemos aquello que vivimos!

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