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El misticismo de encontrar a fondo las causas de la depresión, de los temores, tratar de comprender por qué existe la aversión a hablar en público y a ser interrogado, el manejo de la bipolaridad y cómo motivarse a luchar por la individualidad personal, han sido algunos de los casos con los que se ha topado en su trayectoria profesional el argentino Eduardo Horacio Grecco, terapeuta y psicoanalista clínico, quien después de cinco años de ausencia en Nicaragua llegó para brindar seminarios en sus especialidades, como parte de una gira de medicina natural internacional.

Los estudios universitarios formales de Grecco incluyen la psicología, en la especialidad clínica, y más tarde en el psicoanálisis. Su pasión personal por la historia, las religiones comparadas y la antropología, lo condujeron a entrenarse en la visión y el pensamiento estructuralista y campos vinculados como la lingüística y la filosofía estructural, derivando todos estos cursos en psicología junguiana, psicología transpersonal, bioenergética y lectura emocional del cuerpo.

Durante 10 años fue presidente de la Asociación Iberoamericana de Terapeutas Florales, actualmente es valorado como un experto mundial en esencias de la terapia floral. El experto radica en Cuernavaca, México, y forma parte de la Escuela de Terapeutas de ese país.

Tras egresar de la universidad ¿cuáles fueron sus primeros pasos profesionales?

Durante una época fui docente universitario en la especialidad de Psicopatología y presidente de la Asociación Psicopatológica Argentina y si bien, esta ciencia me permitió un rigor y desarrolló mi capacidad de observación, fui advirtiendo que en los cuadros clínicos no estaba la persona, así como en la anatomía no se encuentra el cuerpo humano.

¿Y qué aprendió de la psicopatología?

Una de las cosas que el recorrido por la psicopatología me dejó como regalo fue el interés por las emociones y comprender que las emociones que no expresamos nos enferman, que los síntomas están en el lugar de una emoción que falta.

¿Qué le motivó a interesarse por el estructuralismo?

El estructuralismo, tanto como el psicoanálisis, cambian los modos que uno tiene de pensar y me prepararon, intelectualmente, para estar abierto a lo diverso y a lo inesperado. Con ello, la vocación terapéutica y la necesidad de encontrar respuestas y herramientas concretas a los problemas y conflictos que a diario escuchaba en la consulta, me condujeron a capacitarme en áreas que resultaban afines a mis intereses como: la bioenergética, la psicología transpersonal, la lectura emocional del cuerpo y la psicología junguiana.

Como psicoterapeuta ¿qué objetivos persigue usted junto a sus pacientes?

El objetivo que persigo con mis terapias no es ir en contra de la enfermedad a base de psicofármacos, que reprimen la creatividad, sino que trato de desarrollar los talentos de mis pacientes con un programa de vida, para que empiecen a oscilar menos y logren estabilizar su existencia.

¿Cuál es su filosofía de vida?

Lo que le da sentido a la vida es sentir, y no pensar. Aquellos sentires que no expresamos y guardamos dentro se exteriorizan en enfermedades, la psicosomática se basa en esta idea: detrás de cada síntoma hay un afecto que uno no expresa. En la mayoría de los casos, las emociones no se expresan, porque se teme lo que pueda pasar de un “te quiero”, “necesito tiempo para estar solo” o un “no me agradás”. Nosotros tenemos que ser sinceros y respetuosos, el cómo lo vaya a tomar la otra persona, ese es su problema.

¿Cuál es el motivo de consulta más frecuente que recibe?

La incapacidad que tienen las personas para expresar sus sentimientos. Y es que el mayor problema de nuestra cultura es que desde pequeños nos enseñan a manifestar nuestros afectos a medias: “no te enojés mucho”,  “no seás celoso”, “no te deprimás tanto”. Por esta vía, además de hacernos desconectar de ciertos afectos, nos hacen “mediocres emocionales”, al punto que cuando nos apasionamos por algo, llegamos a pedir disculpas como si el “apasionarnos” fuese un delito.

¿Qué otro perfil debemos conocer de Eduardo Grecco?

Que me apasiona leer y que junto al enseñar, el escribir constituye un foco importante y permanente de mi vida. Mis primeros libros publicados están relacionados con los temas que en ese momento enseñaba: psicopatología y psicoanálisis, como es el caso de “Psicopatología y Psiquiatría General”, que fue mi bautismo como autor.

¿Qué autores lo han inspirado en su formación profesional?

Debo decir que las obras de Pierre Theilhard de Chardin y Edward Bach. Con ellos pude darme cuenta de que la tierra es una escuela donde venimos a aprender y que los síntomas no son algo negativo, sino signos que nos hablan de apegos en los cuales estamos atrapados y que no nos permiten evolucionar. Ellos me ampliaron los horizontes del arte de curar y me dieron conciencia de cuál era el rol del terapeuta. ¿Cómo fue su contacto con la terapia floral? Mi contacto con la terapia floral fue un encuentro casual, que como bien dice Jorge Luis Borges, “son citas”. Accedí a ella como paciente y luego de ver los efectos sanadores que tuvo en mi salud y en mi vida, comencé a estudiar y a investigar y, desde hace 20 años, tengo a este arte incorporado a mi caja de herramientas terapéuticas. Como corolario de esta labor en el campo de la Medicina Natural, en el año 2002 recibí el Premio Internacional de Neuropatía “Benedict Lust”, en ciudad de Málaga, España.

¿Y qué hay sobre su especialidad con el tema de la bipolaridad?

Del mismo modo que accedí a la terapia floral, me puse en contacto con el tema de la bipolaridad, como paciente. Ahora puedo reconocer que fui un niño y un adolescente bipolar y que existieron muchos episodios en mi vida signados por este padecer. Pude salir a flote y comencé a enfrentarme ante las consignas y directivas que se implementan con los pacientes bipolares y que he resumido bajo la frase: estabilidad a ultranza, patología sin esperanza. Ante esta perspectiva comencé a indagar, a buscar y a experimentar y fui, poco a poco, encontrando respuestas.

¿Sus otras producciones escritas están relacionadas al tema de bipolaridad?

Sí. Mi propuesta de trabajo con pacientes bipolares está plasmada en los siguientes libros que publiqué. Desde hace 13 años me dedico a trabajar con pacientes bipolares y estoy volcando lo que he aprendido en conferencias, seminarios y libros. En el año 1997 escribí “Los afectos están para ser sentidos”, un año más tarde publiqué “Muertes inesperadas”, en el 2000 “Sexualidad, erotismo y vínculos de amor”, en 2003 “La bipolaridad como don”, en 2004 “Despertando el don bipolar”, en 2005 “¿Quién se ha subido a mi hamaca?” y “Remedios para bipolares”.

El experto

Eduardo Horacio Grecco

Origen: Buenos Aires, Argentina
PROFESIÓN: TERAPEUTA Y PSICOANALISTA CLÍNICO

A nivel internacional, Grecco es considerado como el padre de la terapia floral clínica y se le reconoce como un maestro consagrado al arte terapéutico, ha dedicado su vida a la investigación del psiquismo más profundo. Es maestro y fundador de su propia escuela de terapeutas.

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