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Representantes de la  Cámara-Red de Reservas Silvestres  Privadas de Nicaragua compartieron con diputados de la Asamblea Nacional la idea de establecer el mecanismo para cobrar por los servicios ambientales e incentivar de esta manera la conservación de los boques en el país. 

“Queremos  trabajar juntos para establecer un mecanismo de pago por servicios ambientales, por infiltrar agua y capturar carbono”, dijo Mirna Moncada, presidenta de la Cámara- Red de Reservas Silvestres Privadas, después de reunirse con parlamentarios de la Comisión de Turismo y de la Comisión del Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Asamblea Nacional. 

Durante el encuentro con los legisladores, Moncada estuvo acompañada de otros directivos de la Cámara y sostuvo que “estamos virgen en el tema del pago por infiltrar agua y retener carbono”. 

Según Moncada, unas 95 reservas silvestres privadas están reconocidas por el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap), una oficina adscrita al Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena).   

“Hay dos tipos de reservas, las 95 que son parte del Sinap y otro montón que no son parte del Sinap, porque no se quieren meter al proceso de certificación, pero en la práctica trabajan conservando y son socios fundamentales nuestros”, señaló la presidenta de la Cámara. 

Existe un número considerable de reservas silvestres privadas no inscritas en el Sinap,  “solo en las sierras de Managua tenemos más de 25 fincas cafetaleras, que no son reservas silvestres aprobadas por Marena,  pero trabajan con nosotros.  En Jinotega, Matagalpa y Peñas Blancas, tenemos entre 40 y 50 fincas que trabajan igual que nosotros”.

El valor de conservar

Moncada reconoció que “los diputados fueron bien receptivos” durante la exposición realizada a las comisiones  del Parlamento  encargadas de dar seguimiento a  la conservación del medio ambiente y a la actividad turística.  

“Pusimos sobre la mesa  la necesidad de que Nicaragua aproveche y haga efectivo un mecanismo nacional de pago por servicios ambientales. El problema es que en Nicaragua todavía la valoración de los bienes y servicios ambientales es nula, no hemos entendido que la hoja de un árbol tiene valor económico y por eso la gente  prefiere cortar el árbol y no conservarlo”, reflexionó.

“Solo en 48 fincas que hemos valorado, unas 8.500 hectáreas, estamos absorbiendo 24 millones de metros cúbicos de agua, infiltrando anualmente, y estamos capturando más de 45.000 toneladas de carbono por año, solo 48 fincas, no nos alcanzó el recurso para hacer la investigación más amplia”, aseveró Moncada.   

Recalcó el valor de este trabajo “porque un metro cúbico de agua en el mercado internacional cuesta un centavo de dólar y el equivalente a una tonelada de carbono cuesta 10 dólares, si nos pagaran eso y si a cualquier persona que protege y cuida sus árboles se le pagara por los bienes y servicios ambientales, no tendrían necesidad de talar”, afirmó. 

Hacer valer incentivos

Unas de las observaciones hechas por la presidenta de la Cámara son las “barreras encontradas a la hora de querer hacer efectivo los incentivos por conservación que se establecen en la Ley 217 (Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales) . 

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A la hora del cumplimiento del incentivo nos encontramos con una muralla de obstáculos que hace imposible acceder a esos beneficios”, señaló Moncada. 

Por su parte, el diputado  Násser Silwany Báez, miembro de la Comisión del Medio Ambiente y Recursos Naturales y vicepresidente de la Comisión de Turismo,  al ser consultado sobre la reunión con los miembros de la Red de Reservas Silvestres, dijo que  “no hay problema en ponernos de acuerdo. Hay que consensuar con todos, hay que ver qué se puede hacer en cuanto a lo que nos compete, que son la leyes”. 

Un metro cúbico de agua en el mercado internacional cuesta un centavo de dólar”. Mirna Moncada

“Hemos escuchado las inquietudes y hay que ver qué sale de todo esto con un apoyo mutuo”, agregó Silwany. 

En tanto el diputado Alfredo Gutiérrez, presidente de la Comisión de Turismo de la Asamblea, destacó que “ellos como manejadores de reservas privadas silvestres  hicieron ver las pérdidas que el país tiene por la no obtención de recursos por la purificación del aire”.

"Hay naciones europeas que premian y otorgan recursos no reembolsables a países que demuestran la generación de oxígeno a través del mantenimiento y crecimiento de los bosques”, recalcó Gutiérrez. 

En cuanto a la relación de lasreservas silvestres con el turismo, Gutiérrez hizo ver que ya “existe la Ley 306 (Ley de Incentivos para la Industria Turística) y probablemente exista un poco de desconocimiento de parte de ellos en cuanto a cómo aplicar la ley, pero en esto interviene el Intur y el Ministerio de Hacienda, y se presentan barreras de índole administrativo que evitan que la ley sea más aprovechada, sobre todo para este tipo de sector que hace un trabajo fundamental”. 

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Producción diversificada en reservas silvestres  

ACTIVIDADES• Los propietarios de reservas silvestres también se enfocan en diversificar la producción en sus tierras, explicó Mirna Moncada, presidenta de la Cámara-Red de Reservas Silvestres Privadas. 

“Las fincas tienen una parte de producción regular, caña, maní, sorgo, arroz, ganado y otra parte es la que conservamos y queremos obtener beneficios propios del bosque, como por ejemplo, la colección de semillas, nuestros bosques son algunos maduros, otros en crecimiento y tienen una producción increíble de semillas que podríamos empezar a certificar para establecer viveros y rescatar especies vegetales que están en peligro de extinción, y lo mismo con las especies animales”, dijo Moncada. 

La producción de miel surgió como una alternativa para generar nuevos ingresos a quienes reservan parte de sus propiedades a la conservación del medio ambiente. 

“Ya empezamos con la apicultura. Hay dos tipos de abejas en Nicaragua, la abeja nativa, la de tamagás, que son las abejitas que no tienen  aguijón y que no pican, esta abeja tiene una baja producción, una colmenita de una abejita nativa da dos litros de miel al  año, poquito, pero el mercado especializado para esa miel es relativamente importante”, destacó. 

Moncada recalcó que “el precio que se paga por la miel de la abejita nativa es hasta diez veces superior a la otra miel que viene de la otra abeja que tenemos, que ya se hizo nicaragüense, que es la abeja europea, la que se conoce en los cuentos de dibujos animados como Josemiel. Esta variedad ya está metida acá y empezamos a trabajar en el desarrollo de la apicultura con las dos abejas. Estamos trabajando  de cerca con la Comisión Nacional de Miel y Pronamiel”.

45 mil toneladas de carbono es el aproximado que lograron capturar anualmente 48 fincas de la reserva privada.

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