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Seguir y cumplir con tus sueños sin luz en tus ojos es difícil, pero no imposible. Esta frase la encarna perfectamente Tatiana Janin Donaire Morgan, de 29 años, quien a pesar de haber perdido la visión nunca abandonó sus estudios y hoy brinda sus servicios como maestra en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua.

Tatiana nació con una discapacidad visual conocida como inflamación severa en la retina, que avanza hasta dejarla ciega. Ella nunca pudo ver 20/20, que es el índice de normalidad, pero su infancia la recuerda con mucha pasión, ya que en ella pudo andar en patines, bicicleta y hasta en cuadriciclo. Según los médicos, aún no existen trasplantes de retinas, solo de córneas. 

“Fui perdiendo poco a poco la vista y tuve que irme adecuando a la poca visión que tenía, por ejemplo, antes podía cruzarme una calle o una carretera guiándome por esas rayas amarillas que hay en las carreteras, pero ya poco a poco se me fue reduciendo y ya no pude ver eso, ya después me guiaba con la persona que se cruzaba e iba a la par mía, pero entonces ya después no podía, hasta que me fui a un manjol que no tenía tapa”, recuerda.

Este accidente le ocurrió en junio de 2014, porque ya no podía ver y pensó que el hueco del manjol se trataba de la sombra de un árbol, por lo que decidió empezar a usar el bastón, su nuevo aliado en el enfrentamiento diario contra las decenas de obstáculos que existen para las personas ciegas en la capital.

Sueño cumplido

Tatiana vive en el barrio La Luz y a pesar de los obstáculos, nunca se rindió. Aprobó su primaria y secundaria apoyada por sus padres. En el 2011 ingresó a la UNAN-Managua y egresó el 20 de agosto de 2015 de la carrera de pedagogía con mención en educación infantil. Desde el primer semestre de este año imparte clases en la misma casa de estudios.

“Para mí fue un reto, yo siempre digo que no es una tortura o es algo difícil, sino que todo lo que me pasa en la vida para mí es un reto, un reto que tengo que asumir, un reto que tengo que pasar y así miro la vida, por ejemplo, cuando estaba cursando mi carrera se me hizo difícil adecuarme al sistema de la universidad, porque estudiaba los sábados y si perdía un sábado era como perder un mes de clases”, indicó.

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En el 2014 perdió totalmente la visión, pero culminó su sueño académico gracias a que ya sabía usar perfectamente la computadora y navegar en internet, además se dispuso a grabar el audio de las intervenciones que hacían sus maestros.

Recibió apoyo

Recuerda que el trato con sus compañeros de clases y maestros era cordial, amistoso y respetuoso, aunque nunca faltaba un patán que le daba una mala broma.

“A mi compañera, la que me acompañó los cinco años y hasta defendió conmigo la tesis, le ponían sobrenombres, le decían ‘lazarillo’, a ella le decían ‘guía’, a ella le decían de todo, bueno, hasta ‘bastón’ creo que le decían los chavalos que mucho molestan”, recuerda Tatiana sin resentimiento, mientras se le dibuja una sonrisa en la cara.

Esa amiga que soportó algunos nefastos comentarios es Xiomara Castellón, quien considera que Tatiana es un digno ejemplo de superación. “Ella era una estudiante muy capaz a pesar de su ceguera, era muy participativa, muy inteligente, muy sociable con sus compañeros y sus docentes; recuerdo que los compañeros de clases eran solidarios con ella, por ejemplo, si uno de ellos la encontraba en los pasillos de la universidad, ya la llevaban al aula”, aseveró.

Mejorar enseñanza

David López, presidente de la Organización de Ciegos de Nicaragua “Marisela Toledo”, afirmó que las personas ciegas están estudiando y recibiendo capacitaciones en oficios diversos, pero en un número reducido, por lo que la educación incluyente y la educación especial aún es un reto a superar.

“Creemos que los maestros en las escuelas deben ser capacitados para que sepan cómo interactuar con el alumno ciego, para que utilice su creatividad como docente… todos tenemos distintos ritmos en nuestro nivel de aprendizaje y distintas maneras de digerir y asimilar el conocimiento”, recomendó López.

Según López, de aproximadamente 14 mil alumnos con discapacidad que están incorporados en las escuelas de Nicaragua, apenas un poco más de 200 son personas ciegas, por lo que ocupan uno de los últimos lugares en el acceso a educación. Entre 3 a 5 ciegos logran graduarse de alguna carrera profesional cada año, mientras que de 10 a 20 egresan de secundaria y de 30 a 40 lo hacen de primaria.    

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Aproximadamente existen 16 mil personas ciegas en Nicaragua, según datos del programa gubernamental “Todos con Vos”, por lo que se convierte en el tercer grupo más numeroso de discapacitados en el país. A nivel nacional existen 23 escuelas de educación especial que atienden a los ciegos y otros discapacitados, pero hacen falta más, según el presidente del “Marisela Toledo”. 

 “Miren la vida como un reto y no como algo difícil porque todas las personas tenemos retos en la vida que tenemos que saber cumplir y saber llevar, la vida no es fácil para nadie, tenga o no tenga discapacidad”, recomendó Tatiana.

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