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Con la construcción de fogones ecológicos y pequeños paneles solares, un grupo de mujeres de la comunidad Santa Rita, en Niquinohomo, Masaya, ha logrado reducir los gastos de luz y compra de leña en sus hogares y también han disminuido las enfermedades respiratorias causadas por el humo.

“Este proyecto es muy importante porque le hacemos frente a los efectos contaminantes de los combustibles fósiles. Además que nos sentimos empoderadas porque las mujeres estamos participando en este tipo de programas”, aseguró Rosario Potosme, de 41 años, y quien es una de las beneficiadas.Las cocinas ecológicas ayudan a la salud y al bolsillo.

En la localidad el agua potable llega cuatro veces al mes y la luz sufre de constantes apagones, por lo cual “la construcción de los paneles solares es de vital necesidad ante una emergencia, sobre todo si no hay luz”, dice el líder comunitario, Gustavo Hernández.

En Santa Rita solo hay una escuela primaria, los pocos que logran estudiar la secundaria deben viajar durante unos 20 minutos hasta el municipio de Niquinohomo, es por ello que la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), el Centro Humboldt, la Alianza Centroamericana para la Sostenibilidad Energética (Accese) y el Instituto Humanista de Cooperación con los Países en Desarrollo (Hivos, por sus siglas en holandés), decidieron implementar el proyecto en esta comunidad.

LA IMPORTANCIA

“En años anteriores la energía eléctrica se iba mucho y los paneles han ayudado a mantener electricidad en las viviendas”, contó Rosario Potosme, quien desde hace seis años da clase en la escuela primaria de Santa Rita, una comunidad donde habitan 700 personas, en su mayoría menores de edad.

Los paneles solares —de 15 vatios de potencia—, ayudan a cargar dispositivos electrónicos pequeños que contribuyen a reducir hasta en un 15% el pago mensual de luz, aseguró Potosme.

“La construcción de estos fogones especiales ha contribuido a reducir el consumo de leña y a evitar enfermedades pulmonares causadas por el humo. El diseño de los fogones es  como una especie de caja cerrada hecha de barro, con un tubo de aluminio a un extremo para que el humo concentrado salga hacia arriba”, explicó Sonia Wheelock, coordinadora de incidencia de energía para Nicaragua de Hivos.

“Jamás pensamos tener este proyecto aquí y hay que cuidarlo porque cuesta. Antes yo tenía un fogón, pero ya estaba viejito y gastaba hasta 600 (córdobas) comprando leña y me daba constante tos y gripe. Ahora ya no gasto mucho comprando leña y tampoco me enfermo como antes”, expresó María Muñoz, de 65 años, otra de las mujeres que decidió emprender en el proyecto.

El coste del proyecto está valorado en US$40,000 y es auspiciado por la Embajada de Alemania en Nicaragua, con una contrapartida de la UNI y la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel).

De acuerdo con Sonia Wheelock, actualmente existen grandes y pequeños proyectos utilizando las energías renovables en todo el país, sin embargo agrega que Nicaragua solo aprovecha el 10% de su potencial energético con fuentes renovables.

LA MATRIZ ENERGÉTICA

“Nicaragua aspira a transformar completamente su matriz energética a fuentes renovables, más limpias y baratas, con las producidas con el agua, el calor de los volcanes y el viento, y es conveniente porque estos recursos abundan aquí en el país”, dijo Wheelock.

Sissy Larrea, especialista y asesora de género de la Organización Internacional de Energía (Olade), explicó a El Nuevo Diario que “se cree que en el tema de las energías renovables solo están involucrados los hombres, y ya vemos que no es así. El tema de género y energía tiene mucha relación”.

“Nosotros creemos que se debe aumentar la inversión pública y privada en energía renovable, para que así se logre cambiar la vida de las mujeres. Creo que debemos vincular más las políticas de género con las políticas de energía”, aseguró Larrea.

Los recursos naturales que Nicaragua tiene a su disposición la convierten en una de las naciones más atractivas para invertir en energía limpia, de acuerdo con los índices regionales divulgados por Climascopio.

El 27.5% que representaba la generación de energía renovable en el 2007, pasó al 52.4% en el 2014, y el Gobierno nicaragüense se ha planteado la meta de alcanzar el 90% en el 2020 con proyectos de inversión pública, privada y mixta.

Solo entre el 2007 y el 2013 los proyectos eólicos, de biomasa, hidroeléctricos y solares suministraron 180 megavatios adicionales a la red nacional de distribución eléctrica que cada día tiene una demanda de 550 megavatios.

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