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“Mallko y papá” es el último libro del multipremiado autor e ilustrador de literatura infantil Gustavo Rossemfet, mejor conocido como Gusti. Ese libro es para el autor el más hondo y personal que haya hecho. En él abre las puertas de su corazón para hablar de la forma más honesta sobre él y sobre la relación que lleva actualmente con su hijo Mallko, un niño con síndrome de Down que inspiró la obra.

El autor de 53 años usa como recurso el dibujo para hacer una conmovedora obra que retrata las verdades y secretos de un padre que pasa de la incertidumbre al amor incondicional. Un amor que se dirige a su familia y especialmente a su hijo Mallko. 

Gusti recientemente realizó en Managua un mural de arte inclusivo en una de las paredes de la Fundación Libros para Niños, con la participación de ilustradores centroamericanos y artistas con discapacidad. Ayer participó en un conversatorio con padres de familia de la Fundación 21 Síndrome Down Nicaragua, donde compartió su experiencia.

Cuénteme un poco más de su último libro. 

Es un libro que cuenta las vivencias de un hombre dibujante que tiene un hijo con síndrome de Down. Se relatan detalles desde que nace el bebé, el proceso de aceptación y los juegos. En el libro se describe la transición de algo que te produce un golpe muy fuerte, como por ejemplo enterarte de que tu hijo tiene síndrome de Down, y ver que después todo se convierte en alegría y agradecimiento. Además me ha traído grandes alegrías porque gané el Premio Bologna Ragazzi, en su edición 2016 en la categoría de libro sobre discapacidad. 

Durante el conversatorio usted dijo que los niños con Síndrome de Down están en peligro de extinción. ¿A qué se refería?

¡Y vaya que lo están! Actualmente hay un gran porcentaje de mujeres que cuando están embarazadas y se enteran que su hijo nacerá con síndrome de Down optan por abortar. Además de eso hay unos científicos norteamericanos que aparentemente en cien años pueden tener la solución para que los niños no nazcan más con síndrome de Down. Creo que todo al final se trata de aceptación, vivir el proceso y descubrir lo maravillosos que son.

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También dijo que los niños con Síndrome de Down no son unos angelitos, como todo el mundo piensa…

Es que es muy común cuando sacas a tu niño a la calle encontrarse con la gente que te dice “qué lindo está, es un angelito”, o hay personas que dicen “que Dios lo bendiga mucho. Ellos son muy especiales”. Los niños con síndrome de Down son como cualquier otro, hay unos más buenos, más cariñosos. Son muy intensos, pero no son unos angelitos. Hay momentos en los que se ponen de mal humor, agresivos y solo quieren su espacio.

¿Por qué cree que la gente reacciona de esa forma? Gusti prepara un libro sobre estereotipos hacia la niñez con síndrome Down

Son estereotipos históricos que vienen del pasado. Creo que es tiempo de cambiar esos hábitos y decirle a la gente que no todos son unos angelitos. Afortunadamente las cosas han venido cambiando un poco, pero aún hace falta avanzar en materia de educación. También la situación para estos pequeños ha venido mejorando en aspectos como la inclusión en escuelas regulares y hay más normalización. Pero falta una apertura mayor para que la gente vea las cosas positivas que también tienen para dar.

¿Qué ha representado para usted tener un hijo con Síndrome de Down?

Cuando ya te ha pasado el shock de la noticia y el nacimiento, porque es algo que no te lo esperabas, de ahí en adelante creo que todo se trata de ser padre y punto. Es cierto que tienen algunas dificultades añadidas, como los asuntos médicos, tener que estar yendo a los hospitales, en algunas cosas ellos pueden ser más frágiles, ocupan más espacio y tiempo, pero te terminas acostumbrando. Pero si hago una encuesta a padres  de niños con síndrome de Down y les pregunto qué tal la experiencia, creo que todos dirán que están felices de tener un hijo con un cromosoma de más.

¿Por qué decidió llegarles a los niños con el síndrome a través de los libros?

El libro es bueno para cualquier niño. Ellos así aprenden, hace que se desarrollen y tengan una manera más creativa y atractiva de conocer el mundo. También es una buena forma de llegarle a los padres  para que sepan cómo reaccionar ante el comportamiento de sus hijos.

¿Y la pintura que es para usted?

Es el arte más inclusivo que tenemos en la sociedad. Un lienzo en blanco en el que todos tenemos el mismo espacio y las mismas oportunidades sin importar si tenemos síndrome de Down  o no, o cualquier otra diferencia. En ese sentido soy muy honesto.

¿Algún proyecto futuro?

Ahora mismo estoy trabajando en mi próximo libro, que tratará sobre lo que me preguntabas: los estereotipos de la gente hacia los niños con síndrome de Down y cómo combatirlos con un toque de humor, y que podrán tener en sus manos el próximo año, ojalá.

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