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Cada mañana, Amara Aráuz de 25 años, asiste al hospital La Mascota para compartir el mundo mágico de los libros con más de 60 niños con cáncer. “En este lugar he tenido que aprender muchas cosas”, confiesa. Ha mejorado su técnica para la lectura en voz alta y también ha tenido que lidiar con la pérdida de algunos de sus pequeños oyentes. 

“Inicié trabajando en Libros para Niños en una comunidad de Matagalpa y tres años después me propusieron trasladarme a Managua. Estando aquí he tenido que aprender muchas cosas, al inicio la lectura era una vez por semana porque no teníamos lugar, pero ahora atiendo tres espacios todos los días”, detalla. 

Su día comienza a las ocho de la mañana en el Rincón de Cuentos de la sala de hemato-oncología de La Mascota, ahí se reúnen de 25 a 30 niños todos los días. Luego a las 11:30 a.m. se va a hospitalización, donde se encuentran 48 cuartos y lleva las aventuras de los cuentos a unos 25 niños.

El tercer Rincón de Cuentos es en la Casa Albergue, ubicada al lado del hospital. Ahí se encuentran más de 30 niños y asisten a las lecturas unos 20 pequeños de diferentes edades y departamentos del país. A las cuatro de la tarde Amara regresa a su hogar, esta vez para leerle a su pequeño hijo. 

Objetivo: Promover la lectura

Libros para Niños (LPN) se fundó en 1993 por la norteamericana Mary Jo Amani, quien se impactó por  la ausencia de libros infantiles en la escuela de sus hijos, la falta  de bibliotecas y de literatura infantil en la comunidad donde habitaba.

Amani entonces desarrolló un proyecto piloto llamado “Bibliotecaula” que buscaba promocionar la lectura en 20 escuelas públicas de Managua, por tanto, se dotó de una colección variada y selecta de libros de literatura infantil, la que llegaba en un pequeño librero rodante a cada aula de clases para la recreación de los niños. 

Los maestros tomaban la “Bibliotecaula” y la rotaban entre las aulas, leyendo un libro distinto cada día. 

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Luego amplió la iniciativa hasta el garaje de su casa y ahí surgió el Rincón de Cuentos.  Durante los siguientes 18 años, el apasionado lector, promotor de lectura y especialista de los programas de educación para adultos en el país, Eduardo Báez Cruz siguió esa tarea hasta su fallecimiento en 1995. 

Báez Cruz logró desarrollar y diversificar las estrategias implementadas en la promoción de lectura y la formación de lectores. Además supo reunir un equipo de dedicados promotores de la literatura infantil, quienes a lo largo de estos años han desarrollado un trabajo pionero en la región.

Dinámica

El papel de los facilitadores, dice Amara, no es solo la lectura en voz alta o silenciosa, sino dejar que descubran un nuevo mundo a través de la ilustración que contienen los textos, para eso existe el sistema préstamo de libros o la exploración grupal. Otra de las actividades son las semanas temáticas, ya sea de trabalenguas, adivinanzas o sobre leyendas nicaragüenses, para ello utilizan el cuento “Cinco noches arrechas”, de María y Nivio López Vigil.

“A nosotros nos capacitan para ser facilitadores, pero uno aprende más cuando te relacionás con los chavalos. Para leer es importante la entonación, pero yo les digo a los muchachos que ellos no necesitan las letras para comprender un libro, pues son textos infantiles de calidad que están ilustrados. Muchas veces estos niños observan cosas en las ilustraciones que nosotros no, pues nos enfocamos en las letras, ellos analizan y observan características que no nos imaginamos”, relata. 

Libros para Niños tiene disponible en el hospital La Mascota más de 500 libros y en las actividades de aprendizaje muchas veces se unen los padres, quienes cada día hacen cambio de textos para que sus hijos los disfruten. 

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Espacios de lecturas

Actualmente LPN cuenta con 42 espacios de lectura en siete departamentos 15 municipios, favoreciendo a más 13,989 niños y atendemos a unos  3,154 afiliados al préstamo. 

Gabriela Tellería, coordinadora del Fondo Editorial Libros para Niños precisó que en 2015 atendieron directamente a 44,395 niñas, niños y adolescente en los 42 espacios y se realizaron 67,646 préstamos de libros.

Señaló que cuentan con dos Rincones de Cuentos Rodantes, uno cubre las rutas de lectura en Matagalpa y el Rincón de Cuentos Arturo Cruz, el otro cubras las rutas de lectura de Carazo, Masaya y Granada. 

Estrategias de motivación

Este año,  la organización cumplió 23 años y ha logrado incentivar la lectura utilizando una propuesta metodológica sencilla.  Gloria Carrión, directora ejecutiva de Libros para Niños, explicó que son tres pasos los fundamentales para lograr este objetivo de hacer niños lectores “en zonas alejadas y con pequeños en condiciones vulnerables”. 

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“¿Cómo se puede lograr hacer niños lectores? Son tres cosas fundamentales: Garantizar que el niño tenga acceso a libros de calidad con diversas temáticas y géneros. Lo segundo es que exista un mediador que le ofrezca al niño una buena lectura, que no es solo asunto de técnica, sino conocer el libro primero y saber en qué momento es necesario interactuar con el niño y un cambio de entonación para un encuentro agradable con el niño. La tercera es dejar en total libertad al niño con los libros, para que vea, lea y toque”, recomienda Carrión. 

La facilitadora Amara Aráuz enfatiza que “la lectura en voz alta es lo atractivo para los chavalos, pero es necesario leer con amor porque no se trata solo de venir y leer un cuento, sino que inspirarse porque a los chavalos eso les gusta”. Los pequeños de “La Mascota” en el Rincón de Cuentos

Su cita con la imaginación

Suri Rivera lleva dos años en la Casa Albergue de La Mascota. Es niña originaria de Estelí y disfruta de la buena lectura todas las tardes. Su cuento favorito es “La pócima secreta”.  Junto a ella está Jefferson Pineda, de Bluefields, quien después de sus tareas se traslada al Rincón de Cuentos para divertirse. 

“Me gusta mirar los libros, escuchar los cuentos y leerlos porque traen historias divertidas que me distraen y hacen pensar.  Yo me he leído más de 10 cuentos y ‘Pulgarcito’ es mi preferido porque sabe cómo guiar a la gente”, comparte Jefferson Pineda, de 14 años. 

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Silvia Reyes es tímida pero muy solidaria a la hora de la lectura. Se sienta a  la par de los pequeños y les muestra las ilustraciones de los libros, pero también se concentra cuando Amara lee en voz alta. Reyes tiene 15 años y es de El Rama,  sueña con algún día escribir un cuento. 

No siempre hay un final feliz

Entre las cosas que ha aprendido Amara está superar la pérdida de algunos de sus pequeños espectadores que no superan la enfermedad en ese centro de atención. Muchas veces no ha querido regresar, pero el rostro de los otros pequeños la inspira a continuar. 

“Es la parte que más me ha afectado, pues hay momentos que no he querido seguir, no porque no me guste lo que hago, sino porque algunos chavalos no superan la enfermedad y mueren. Cuando inicié y fallecía uno de los muchachos entraba en depresión, pero sé que debo seguir porque hay otros niños que me están esperando y se alegran cuando me ven pasar por los pasillos del hospital”, finalizó. 

Literatura infantil nicaragüense

El trabajo de esta organización no se limita a la promoción de lectura, sino que desarrolla un proyecto de fomento a la producción y difusión de libros infantiles de autores nicaragüenses y centroamericanos a través del Fondo Editorial Libros para Niños

Los primeros libros publicados fueron el resultado de la convocatoria al I Concurso Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. “Universo de amor y otras locuritas para niños y niñas” de Felipe Sáenz Castillo ganó en 2003, ‘La casa del agua’, de Alberto Sánchez Argüello fue publicado en 2003 y dirigido a jóvenes. 

“Hasta la fecha hemos publicado 70 libros y están en producción 4 títulos nuevos. También producimos la ‘Colección Taira’, compuesta por cuatro fábulas recopiladas de la tradición oral miskita bilingüe, español y miskito. Tenemos la ‘Colección Rubén Darío Ilustrada’: ‘Los motivos del lobo’, de Santiago Aburto (Nicaragua), ‘Sonatina’  por Jazmin Villagrán, de Guatemala, ‘A Margarita’, de Álvaro Borrasé (Costa Rica), y ‘Canción de noche en el mar’ de Mónica Andino de Honduras”, explicó Gabriela Tellería. 

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