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Los estadounidenses acuden hoy a las urnas para elegir a su presidente entre Hillary Clinton, la demócrata salpicada por una serie de polémicos correos, y Donald Trump, el republicano que nunca controló sus palabras.

El consultor internacional Peter Bernal sostiene que la de hoy puede calificarse como la elección de una “mayoría silente”.

“Esa mayoría silente, si quiere pasar la cuenta, en esta elección puede ser una cosa nunca antes vista. La gente podría quedarse en casa porque está hastiada de los correos, las traiciones y las mentiras, pueden pasar estos fenómenos”, dice Bernal.

Clinton y Trump luchan por ganar 270 votos electorales, como lo dicta el sistema estadounidense. Al comienzo de la campaña, la demócrata tenía una proyección de 247 votos electorales y llegó a tener hasta 288. Todo empezó a cambiar en octubre.

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“Está la moneda en el aire. Hasta hace una semana inclinándose hacia Hillary Clinton y desde entonces empezando (a favorecer a Trump)”, refiere Bernal.

Una encuesta de IBD/TIPP, a la cual Bernal le da gran confianza, daba al cierre de la semana pasada una intención de votos del 44% a Trump y otro 44% a Clinton. Un 4% se declaró indeciso.

Esos cuatro puntos porcentuales, señala Bernal, representan entre 6 y 8 millones de votantes, quienes tienen en sus manos definir quién será su próximo gobernante.

Pareciera que Trump ha podido soportar los efectos de sus polémicas declaraciones y que Clinton estaría pagando caro sus errores, pues ahora su proyección de votos electorales es de solo 200.

EL "CINTURÓN BÍBLICO"

Bernal sostiene que, tomando en cuenta el sistema de voto electoral en Estados Unidos, a Clinton le podría costar un alto precio lo que él define como el “cinturón bíblico”, compuesto por 13 estados que juntos representan 140 votos electorales y entre ellos está Florida, con 29 votos.

“El cinturón bíblico abarca varios estados sureños” y en ellos hay católicos romanos, bautistas, metodistas, presbiterianos, testigos de Jehová y luteranos.

¿Por qué son importantes? Porque ellos podrían inclinar la balanza a un lado u otro y Clinton, en el último debate con Trump, respaldó el aborto, lo que pudo causar malestar, indica Bernal.

Los estados del “cinturón bíblico” son Luisiana, Arkansas, Misuri, Misisipi, Alabama, Georgia, Tennesse, Kentucky, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Virginia, Virginia Occidental y Florida.

“Hillary sigue siendo la favorita… Trump lo que tiene que hacer es ganar 105 votos electorales, no es fácil. Tiene que ganar Iowa, con 6 votos; Ohio, con 18; Florida, con 29; Nevada, con 6; y Arizona con 11. ¿Qué le da eso? 70 votos electorales más”, expresa Bernal.

Las encuestas tienen sin definir a un favorito en los estados de Florida, Virginia, Nuevo Hampshire, Ohio, Iowa, Colorado y Nevada. 

En otros estados, los votantes han pasado de respaldar a los demócratas a ser indecisos, pero con una tendencia a apoyar a los republicanos.

¿POR QUÉ EL CAMBIO?

Para Bernal los errores de Clinton han sido declararse a favor del aborto, poniendo en peligro el respaldo de la población religiosa; la investigación del FBI por el escándalo de los correos electrónicos; el anuncio de que subirá el costo del “ObamaCare” y un bajo crecimiento económico en los últimos ocho años de gobierno demócrata.

En esto, Bernal hace un apartado: 20% de las familias en Estados Unidos no tienen a ningún miembro empleado y hay 95 millones de estadounidenses desempleados, 45 millones en estado de pobreza, 40 millones reciben cupones de alimentos y la deuda externa ronda los 20 trillones de dólares.

En contrapartida, Trump tiene a todo el establishment en contra.

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“Trump es un novato en la política, empezó en junio del año pasado y en su vida no había aspirado a concejal, tiene la lengua demasiado suelta y dice lo que tiene que decir”, precisa Bernal.

Y diciendo lo que tiene que decir, Trump no ha perdonado en nada a Clinton y el tema de los correos electrónicos ha sido uno de sus principales blancos.

“Trump es el candidato del no establecimiento", como en su momento lo fue Theodore Roosevelt, afirma Bernal.

Mientras Trump ataca sin parar, Clinton carece de carisma. De momento, para Bernal, es la maquinaria electoral demócrata “que saca una ventaja de 100 a 1” a la republicana, la que mantendría a la ex primera dama como ligera favorita para ganar en los comicios de hoy.

Un elemento poco analizado, expresa Bernal, es que respecto al candidato republicano de 2012, Mitt Romney, Trump presenta en esta contienda de 2016 más respaldo de las mujeres (5% más), los independientes (2% más) y la clase trabajadora (15% más).

“¿Qué pasa con este fenómeno? Tiene al 90% de la prensa en su contra, los hispanos creyendo que es antihispano, los negros creyendo que es antinegro, las mujeres en contra porque creen que es un 'play boy'”, pregunta  Bernal.

Con las encuestas tan cerradas y con Trump y Clinton tratando de arañar los 270 votos electorales, los comicios de hoy son “una moneda al aire”.

“Cuando sumas todo esto (la polémica campaña electoral) y lo pones todo en el paquete, te das cuenta del porqué una mujer (Clinton) que estaba ampliamente ganando la presidencia (de Estados Unidos)   ha visto reducirse su ventaja. ¿Qué va a pasar? Solo Dios sabe qué va a pasar el día 8 (hoy)”, concluye Bernal.

Los estados de Maine, Nebraska y Pensilvania

COMPETENCIA• En una carrera presidencial tan cerrada, ni Hillary Clinton ni Donald Trump tienen margen de error. “Si Trump no gana Florida o Carolina del Norte, no tiene nada que hacer”, sentencia el analista Peter Bernal, quien desde 1964 da cobertura a los comicios de Estados Unidos. Con el sistema de voto electoral, Bernal dice que este año, en una atípica campaña, son Pensilvania, Maine y Nebraska los estados que podrían definir al ganador.

Entre los tres estados hay una gran diferencia. Pensilvania otorga 20 votos electorales, Nebraska 5 y Maine solo 4. El movimiento en la intención de votos, sostiene Bernal, es lo que hace que el resultado dependa de uno de esos tres estados, porque ambos candidatos buscan los 270 votos electorales y el mapa de la votación ya no está a favor de los demócratas ni de los republicanos. “Si por alguna casualidad se gana o se pierde Pensilvania, podría darle la victoria a uno u otro candidato”, dice.

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