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Las universidades nicaragüenses, públicas y privadas, fortalecen programas de emprendimiento entre los jóvenes, para que al graduarse instalen pequeños negocios.

A juicio de especialistas consultados, es típico encontrarse con una buena cantidad de microempresas que operan en Nicaragua y que han surgido producto de una necesidad, sin mayor planificación, ni objetivos claros.

René González Mejía, director ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), sostiene que a pesar de existir la Ley de Promoción, Fomento y Desarrollo de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ley 645), y que cada año nacen nuevas empresas, más de la mitad no logra llegar a los 7 años de vida.

“Esto quiere decir que, si bien están surgiendo empresas, gran parte de las que existen no están creciendo, se encuentran en un estado que se ha denominado comúnmente como de supervivencia”, señaló González, vía correo electrónico.

El INDE es una de las organizaciones privadas que tiene un programa de apoyo para iniciativas de emprendimiento, sin embargo, no son los únicos.

Para González Mejía, el ecosistema emprendedor de Nicaragua es aún débil.

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“Las organizaciones están trabajando de forma aislada y en consecuencia el impacto que generan no se visibiliza, además se carece de una ley de emprendimiento e innovación. En este tema no hay inversión tanto pública como privada para garantizar emprendimientos sostenibles en el país”, afirmó González Mejía.

Cambio de cultura

Manuel Salgado, director del Programa de Emprendimiento que desarrolla desde 1997 la Universidad Americana (UAM), explica que la condición de emprender es una filosofía de vida, que puede ser intrínseca, pero también se puede desarrollar durante los años de formación profesional a través de la capacitación o el desarrollo de una asignatura vinculada a esta temática.

“Todos nuestros estudiantes a nivel de cuarto año cursan la materia Emprendedores, en dicha materia se contempla por un lado el emprendimiento conductual, entendiendo por este concepto el hecho que el estudiante tiene que ser una persona apta para trabajar en equipo, ser creativo, innovador, ese componente hace que en determinado momento ese joven se vuelva líder”, declaró Salgado.

El docente señaló que la metodología propuesta a lo largo de este curso establece que los jóvenes deben organizarse en grupo, idear una propuesta de negocio y con asesoría de los docentes y especialistas, estructurar un plan de negocios.

En tanto Orlando Gutiérrez, coordinador de la carrera de Administración de Empresas en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), mencionó que en esa casa de estudios el apoyo para iniciativas de emprendedores se ha desarrollado desde hace más de diez años a través del Centro de Emprendimiento Empresarial.

“Desde el Centro se ha generado acercamiento a los estudiantes de diversas carreras en donde tocábamos distintos temas de motivación relacionados a la cultura del emprendimiento desde las aulas de clases, para que el joven no solo tenga la mentalidad de que ‘me estoy formando profesionalmente para ir a desempeñar un cargo en una empresa’, sino también que piensen ‘quiero formar mi propia empresa, tener mis propios recursos y administrar estos recursos’”, manifestó Gutiérrez.

¿Qué debe llevar un buen plan de negocios?

Ambos académicos mencionaron que es fundamental para la bienandanza de la idea de negocio estructurar un plan, ya que representa el norte a seguir.

Además, debe tenerse bien claro el mercado potencial hacia el que estará dirigido el producto o servicio ideado, la capacidad instalada en términos de operaciones, saber cuáles serían los procesos para implementar su producto o propuesta de valor, y finalmente las validaciones que se obtienen mediante la viabilidad financiera.

Las nuevas tecnologías, comercio y servicios son algunas  de las áreas en las que los jóvenes emprendedores están apuntalando sus proyectos.

De acuerdo con Gutiérrez, en estos diez años los estudiantes de la UCC han logrado implementar proyectos fuera de las aulas de clases, tales como la comercialización de helados y pequeñas empresas turísticas.

En tanto, Salgado refirió que desde el programa de emprendedores de la UAM se da un acompañamiento para que las ideas de negocio puedan ser ejecutadas mediante la gestión de financiamiento.

En esta casa de estudios los jóvenes emprendedores están apostando al desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles, especialmente aquellas que pueden ser aprovechadas en salud y educación.

Eje fundamental para la economía

LA APUESTA • René González Mejía, director ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), explicó que promover el emprendimiento en este país es fundamental, ya que de 1.2 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años, que se estima hay en Nicaragua, el 19.5% no estudia ni trabaja, según el informe Trabajo decente y juventud en América Latina. Políticas para la acción, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El informe detalla que de los jóvenes que no estudian ni trabajan en Nicaragua, el 23.9% ha perdido recientemente un empleo, el 2.7% busca trabajo, el 67.2% se dedica a los quehaceres del hogar y el 6.2% representa el núcleo duro, que aparte de no estudiar ni trabajar, tampoco realiza quehaceres en el hogar.

“Una de las alternativas que buscan muchos jóvenes es autoemplearse, es decir, desarrollar un pequeño negocio que les permita sobrevivir ante los problemas sociales, la falta de empleo y de oportunidades por parte del Gobierno u otros sectores. Por esta razón además de impulsar el tema se deben crear las condiciones para que el sistema emprendedor funcione de la mejor manera en nuestro país”, señaló González.

El directivo sostuvo que el emprendimiento se debe impulsar desde edades tempranas (escuelas primarias) que involucre el desarrollo de competencias emprendedoras.

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