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Pescadores de la comunidad de Playa Gigante, en Tola, Rivas, denunciaron ayer en conferencia de prensa que el uso de bombas para pescar los deja sin peces en esa zona del Pacífico.       

Julián Arriola, líder de los pescadores de esa comunidad, aseguró que el uso de las bombas artesanales para pescar está destruyendo la vida marina. “La problemática surgió hace siete años desde que los pescadores de Casares y La Boquita introdujeron esta práctica. Se vinieron a esta zona porque en sus costa ya no hay peces”, dijo Arriola.  

Orlando Pineda es otro de los pescadores de playa Gigante, y teme que en tres años ya no haya suficientes peces para poder vender y consumir. 

“Una pesca hace seis años producía unas 600 libras de pargo, ahora anda por la mitad”, aseguró el pescador.

Según Paiz, la onda expansiva de una bomba artesanal es de 90 metros de profundidad. 

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“La pesca con bombas artesanales a corto tiempo es lucrativa, a largo plazo es destructiva. No solo mata a los peces, sino que a larvas y huevos. Lo que perjudica el ciclo de reproducción”, reveló la experta, Lucía Paiz, investigadora del centro de Biología Molecular, de la Universidad Centroamericana (UCA). La investigadora dijo que el temor de los pescadores de playa Gigante es válido.   

El pez corvina reyna, el llamado camecho  y el ruco, son las especies que escasean, aseguraron los pescadores. También las tortugas mueren a causa de las bombas. Paiz resaltó que los efectos de la bomba también perjudican arrecifes de corales, algas y plancton. 

INICIATIVA

La sequía ha impactado mucho en la disminución de peces, pero no tanto como la bomba, afirmó el pescador Julián Arriola, quien indicó que en los últimos tres años, no pescan mucho hasta “hace 15 días que un pescador sacó 300 libras de pescados, un golpe de suerte”. 

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El dirigente reveló que 1,200 pescadores de ese pueblo decidieron organizarse para hacerle frente al problema de la pesca con bombas artesanales. “Entre pescadores hubo conflictos, delimitando y vigilando que no se pescara con bombas. Esta práctica se detuvo solo un poco porque eso le corresponde a las autoridades”, dijo Arriola.  

El objetivo de los pescadores es concientizar mediante la acción a los demás pueblos pesqueros, como Casares y La Boquita. “Vamos a dejar de usar trasmallo pequeños que afecten otras especies del mar, a dejar de usar anzuelos pequeños y respetar los períodos de veda. Una propuesta para preservar los recursos y crear un área de reserva marina y desarrollo”, expresó por su parte Orlando Pineda.

90 metros es la profundidad que alcanza la onda expansiva de una bomba.

600 libras es la cantidad que se obtenían hace 7 años en una faena de pesca.

1,200 familias están siendo afectadas en la comunidad de playa Gigante, en Tola, Rivas. 

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