Orlando Barrios
  •   Masaya, Nicaragua.  |
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Las fiestas patronales en honor a San Jerónimo, en Masaya, consideradas las más extensas al país, están llegando a su fin con la celebración del tradicional torovenado El Malinche, que se realizó la mañana de ayer.

Este año, los cuadros que participaron fueron más de 500 representaciones, todas de la comunidad indígena Monimbó.  Martha Cecilia Toribio Navarro, coordinadora del torovenado El Malinche y promotora de la cultura, detalló que la fiesta de San Jerónimo sustituyó los cultos que nuestros antepasados practicaban en homenaje a sus dioses indígenas.

LA FESTIVIDAD

Según William Guerrero, indio del torovenado 2016, esta festividad es una manifestación folclórica, un verdadero areito o milote con origen prehistórico, una danza popular de gran contenido social, político, un teatro callejero y un símbolo de lucha entre poderes: el toro y el venado. “El primero es la fuerza del español contra la astucia y la agilidad del venado que es el indio, de ahí la representación simbólica toro-venado. Es decir que el toro representa el dominio y la fuerza y el venado simboliza la libertad, astucia y resistencia al invasor español, es por ello que América y España representan el sincretismo mítico entre dos símbolos”, indicó Guerrero. Cabe destacar que en estas festividades, en las viviendas de la comunidad indígena de Monimbó se nesquisa o se muele el maíz en los molinos y el fuego chisporrea cociendo nacatamales, indio viejo, dulces, atoles y la bebida tradicional: chicha. Todo es repartido entre los torovenaderos.

El torovenado El Malinche es el más antiguo, organizado en Mayordomía, pero anteriormente era de carácter familiar. Esta tradición se originó hace 125 años como promesa a San Jerónimo.

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