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Tener un hijo prematuro implica para los padres un cuidado extremo y altos costos económicos. Matías es un niño que nació a las 28 semanas de gestación con un peso de dos libras,  las probabilidades de vida eran de 1%. Le dio neumonía y fue ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Militar. Así permaneció cuatro meses y los gastos médicos en ese tiempo fueron de aproximadamente 141,000 córdobas, asegura su mamá Letzira Sevilla.

Los médicos diagnosticaron “riesgo de muerte inminente” y se le detectó displasia broncopulmonar. Durante un mes, día de por medio a Matías le suministraron una ampolla que costó 1,500 córdobas, lo que representa 22,500 córdobas al mes. Además, durante los cuatro meses se le aplicaron 14 inyecciones de 8,500 córdobas cada una (119,000 córdobas). Su mamá reconoce que esos gastos para ella y su familia eran imposibles de costear y fueron asumidos por el Seguro Social.

Matías, originario de Diriamba,  participó ayer en Managua de la conmemoración del Día Mundial del Niño Prematuro promovido por la Fundación Nicaragüense por la Prematurez (FNP).

El neonatólogo Erick Mairena explica que en el caso de los bebés que nacen antes de las 28 semanas de gestación, tienen un peso demasiado bajo (menos de 2 libras y 3 onzas). “Prácticamente todos ellos requieren tratamiento con oxígeno y asistencia respiratoria mecánica”, refiere. 

Según una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las complicaciones del nacimiento prematuro son la principal causa de mortalidad infantil en el mundo. Las probabilidades de vida oscilan entre 1 y 5%. Gráfico: Katherine Ballesteros / END

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En Latinoamérica, Nicaragua ocupa el puesto nueve de las tasas de mortalidad infantil en menores de cinco años debido a complicaciones del nacimiento prematuro. Cada año, 15 millones de menores nacen antes de tiempo de acuerdo con la OMS.

Consecuencias

Los bebés que nacen antes de las 28 semanas de gestación tienen un aspecto muy diferente al de los bebés nacidos a término, dice el especialista. “En algunos casos su piel está muy arrugada y es tan delgada que se pueden ver los vasos sanguíneos. Como no han tenido tiempo de acumular grasa, se ven muy delgados. Su cara y su cuerpo están cubiertos de un pelo fino, llamado lanugo. La mayoría  tiene los ojos cerrados y no tienen pestañas”, indica Mairena. Verónica Fuentes, terapeuta del habla de la Fundación Nicaragüense por la Prematurez (FNP), explica que la parte neurológica de estos menores se atrasa, por eso es necesaria la estimulación del habla. 

“Un niño puede tener dos años pero neurológicamente, es seis meses menor y actúan como un bebé de año y medio. Al año, un niño no prematuro debe decir 40 palabras y los niños prematuros dicen de 10 a 20”, afirma, Fuentes. 

Otra de las consecuencias que trajo el nacimiento prematuro en la vida de Matías es que tuvo una lesión cerebral. A los seis meses no realizaba lo que los médicos llaman la sonrisa social y al sentarlo, agachaba la cabeza. Además padece de estrabismo.

El neonatólogo Erick Mairena, explica que las causas más frecuentes del parto prematuro son los embarazos múltiples, las infecciones y las enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión. 

“Tener un hijo prematuro ha representado para nosotros una carrera de fe. Se trata de creer cuando los médicos te dicen que tu hijo tiene 1% de probabilidades de vida. Yo creí en él porque cuando nació, el lloró y eso no pasó con mi primer hijo que también era prematuro. Matías me apretó los dedos y en ese momento estaba segura que sería un luchador”, relata Letzira Sevilla, madre del pequeño. Pese a los pronósticos médicos, Matías ahora tiene 20 meses y pesa 22 libras, recibe tratamiento para reparar las secuelas que su nacimiento prematuro extremo le provocó.

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