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La ciudad de Bluefields se preparaba ayer ante la eventual llegada del huracán Otto. Hace 28 años el huracán Juana provocó la evacuación de 321,372 personas, 121 muertos y 19 desaparecidos. “Pero ahora las condiciones son mejores”, aseguró Johnny Hodgson, delegado de Gobierno de la costa Caribe Sur.

“En Bluefields no tenemos miedo. La gente tiene confianza en el acompañamiento de las autoridades y cabe destacar que ya hemos hecho simulacros. Estamos preparados y ejecutando los planes que ya teníamos elaborados”, aseguró Hodgson vía telefónica a El Nuevo Diario.

El obispo de la iglesia morava de Bluefields, Oliver Hodgson, agregó que ha percibido “mucho” movimiento de gente comprando agua, plásticos, mecate, comida y otros enseres. “El cielo se ve muy diferente que en ocasiones anteriores”, aseguró. Según comerciantes los precios del plástico se han duplicado.

La iglesia morava ha puesto a disposición de las autoridades el templo del barrio Punta Fría.

“Antes a la gente aquí con solo mencionárseles la palabra huracán se alarmaba por la experiencia del (huracán) Juana en 1988. Pero ahora la gente está más preparada y desde el punto de vista religioso estamos orando para que este nuevo fenómeno que se acerca se desvíe o busque otro rumbo donde hay menos población”, expresó Hodgson.

Johnny Hodgson, delegado del Gobierno en el Caribe sur, quien se encuentra con la comisión interinstitucional que arribó ayer por la mañana en Bluefields, aseguró que el Gobierno local y las autoridades nacionales recorrieron las zonas vulnerables de la ciudad para brindar recomendaciones de cómo actuar en situaciones como esta y realizar las evacuaciones necesarias.

Galería de fotos: Bluefields antes del huracán Otto​

Asimismo detalló que en este momento se trasladan a Monkey Point y más tarde llegarán a San Juan de Nicaragua y San Carlos. Explicó que se encuentran tomando las medidas necesarias para el resguardo de la propiedad privada, traslado de personas discapacitadas y el buen estado del agua potable.

DAÑOS

A  criterio del académico Armando Ugarte, experto en gestión de riesgos Armando Ugarte de la Universidad de Ingeniería (UNI), al pasar por el Caribe Sur el huracán podría provocar afectaciones a los medios de vida de los habitantes.

“Los cultivos se pueden perder y es un daño físico de importancia. No solo es decir que se cayó la catedral o que la carretera se destruyó, también se destruye la finquita, los cerditos, las gallinas se mueren, la milpa se destruye, incluso las cocinitas, lo que se ha logrado construir en  los hogares”, dijo Ugarte.

El experto consideró “difícil no creer en daños, porque tanto la velocidad del viento como las inundaciones  provocan daños, pero eso depende del grado de preparación, que para mí es muy bueno”.

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Ugarte explicó que “la velocidad del viento puede botar rótulos, techos, dañar infraestructura y provocaría fuertes precipitaciones que pueden inundar sitios críticos”.

EL JOAN

Los reportes oficiales indican que el Joan, probablemente el huracán más destructivo que ha pasado por Nicaragua, entró al país la madrugada del 22 de octubre de 1988 convertido en un huracán de categoría cuatro.

En Corn Island, los vientos de hasta 250 kilómetros por hora empezaron a sentirse en la tarde del 21. En Bluefields dicen que fue a las 7:00 p.m. a las 1:30 p.m. del 22, Corn Island, Kukra Hill y Orinoco estaban completamente destruidos. De Bluefields, a esa hora, ya solo quedaban ruinas.

Este huracán provocó pérdidas por el orden de los US$1,658 millones.

De acuerdo con los reportes de la época, los blufileños no creyeron en que el ciclón iba a impactar la ciudad y muchos se negaron a evacuarse o a proteger sus casas.

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