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A los 15 años Ana Lucía tuvo su primer novio. Un día la esperó a que saliera de clases y cuando la vio, le espetó que estaba harto de rogarle que tuvieran sexo. Ella cedió.

De acuerdo con la psicóloga Dinorah Medrano, experta en temas de violencia y salud mental de la Universidad Centroamericana (UCA), el proponer sexo a tu pareja como condición de amor no es solo una actitud machista, sino un acto de abuso sexual.

“Las parejas adolescentes muchas veces aceptan este tipo de relaciones porque consideran que es normal, que es correcto”, sostiene la psicóloga Medrano, quien agrega que “el poder en el control del dinero, la toma del mando en las relaciones de pareja o bien el núcleo familiar son dos pautas que contempla un abusador”,

Según la especialista, en muchas ocasiones sus pacientes creen que si sus parejas revisan el celular es porque los está protegiendo, lo cual resulta una idea errónea.

Este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer para sensibilizar sobre esta pandemia, que afecta como mínimo a una de cada tres mujeres y niñas en todo el mundo.

En Nicaragua, en 2015 según datos del Instituto de Medicina Legal (IML) un total de 256 mujeres adolescentes entre 14 y 17 años sufrieron violencia de género perpetrada principalmente por sus parejas.

Según ONU Mujeres, “la violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más graves y la más tolerada en todo el planeta”.

Nicaragua no es la excepción. Las niñas y adolescentes están en mayor riesgo de ser víctimas de violencia sexual, física o emocional.

Según la ONG Católicas por el Derecho a Decidir, un total de 46 mujeres han sido asesinadas en el país en lo que va del año, siendo la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS) y los departamentos de Jinotega y Managua las zonas donde se registra un mayor número de mujeres asesinadas.

VULNERABILIDAD

Jorge Portocarrero, especialista en constelaciones familiares, considera que en la etapa adolescente los seres humanos son más vulnerables por su condición física, el nivel de inmadurez del conocimiento, la dependencia económica de los adultos y las relaciones de poder desiguales con su entorno social.

“La violencia se encuentra en la cultura y la normatividad de la sexualidad, en el machismo, en el adultismo, en las herencias transgeneracionales de los sistemas familiares, en los roles de género asignados a hombres y mujeres, en los axiomas o valores de la sexualidad, en singulares eventos familiares”, señala el experto.

Portocarrero sostiene que la psicología y la sociología han demostrado que un abusador puede ser de cualquier clase social, vivir en un hábitat urbano o rural, tener cualquier nivel educacional, profesión u oficio, raza, religión, género, orientación sexual y estado civil.

INDICIOS

“Muchas veces los indicios de violencia están a la vista y a todas luces, pero pasan desapercibidos porque la autoestima o no está formada o ha sido debilitada, también la sociedad se ha hecho cargo de normalizar distintas manifestaciones de la violencia elevando el propio umbral, al punto de aceptar niveles de violencia que son intolerables para una persona con una autoestima oportuna”, añade el especialista.

El experto en abuso y violencia Roberto Ordóñez afirma que es importante que adolescentes y jóvenes sepan que ningún hombre inicia imponiendo su voluntad o golpeando en la cara a su pareja. Por el contrario, comienza a ejercer violencia desde la manipulación, intimidación y seducción.

Ordóñez agrega que generalmente la situación se disfraza de “le importo” y “me importás” a través de contemplaciones, pedidos y consentimientos.

Los celos, el silencio, las descalificaciones y lo que la sicóloga mexicana Marina Castañeda denomina los micromachismos de hombres y de mujeres, como las frases sugestivas para desvalorizar o denigrar a la pareja, los ataques de desprestigio de la familia del otro y las mentiras frecuentes son formas sutiles de violencia.

EL MACHISMO

En palabras de Magaly Quintana, directora de la ONG Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), el problema principal de la violencia hacia las mujeres es que está basada en una cultura machista.

“Esta cultura enseña a los hombres determinados comportamientos y dentro de esos comportamientos está la agresividad, como una expresión de que si soy agresivo soy un gran hombre o me acerco al paradigma de un gran hombre entre más agresivo sea. Eso está inmerso en el imaginario de los hombres y por lo tanto esa violencia se refleja en sus primeras relaciones”, advierte Quintana.

Es importante señalar que  existe una cultura amorosa muy patriarcal donde a las mujeres se les inculca que el amor a su pareja debe ser sin límites, por lo tanto “mi novio me puede agredir, me puede maltratar porque la cultura que me han enseñado del amor es así y a pesar de todo lo tengo que amar”, ejemplifica Quintana.

“Para poder construir nuevas relaciones en el noviazgo es fundamental tener un cambio que nos lleve a la construcción de una nueva cultura amorosa, que debería incluir relaciones más igualitarias”, aconsejó la activista.

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