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En aproximadamente el 57.8% de los hogares del país continúan empleando la leña para cocinar sus alimentos ocasionalmente, aunque cuenten con cocinas que funcionan  a base de gas licuado, de acuerdo con la organización Proleña.

Leonardo Mayorga, responsable de proyectos y producción de Proleña, explicó que este dato se obtuvo tomando como referencia información del Balance Energético Nacional elaborado por el Ministerio de Energía, la encuesta Nacional sobre Medición de Nivel de Vidas y una investigación sobre el consumo de leña.

“Al hacer el cruce de estos tres elementos se puede conocer un poco cómo está el nivel de consumo de leña, en todos estos se efectúa una pregunta sobre el tipo de combustible que utilizan para cocinar, entonces a partir de esos datos se puede intuir que hay alrededor de 800,000 hogares que tienen fogones de leña abierto”, aseguró Mayorga.

Agregó que un segundo elemento determinante tiene que ver con los bajos niveles de ingresos de las personas, y aunque en buena parte de hogares han hecho la transición a cocinas de gas licuado, es bastante común encontrarse que todavía algunos de ellos conservan los fogones.

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AFECTACIONES 

Las consecuencias de estos impactan directamente en la salud de las personas, la degradación de los recursos naturales y la economía de las familias. Un punto que es compartido por el epidemiólogo y especialista en energía renovable Elmer Zelaya, quien explica que existen tres elementos provocados por el humo de leña que afectan la salud de los usuarios.

“El primero es la emisión del monóxido de carbono, un gas altamente tóxico; el segundo tiene que ver con las partículas de fracción móvil menores a 2.5 micras de diámetro, que son las que entran a los bronquios, y el tercero es la exposición a las altas temperaturas”, explicó Zelaya.

Enfermedades respiratorias, así como complicaciones durante el parto por la alta exposición a temperaturas, son algunas de las consecuencias que el humo de la leña genera.

FALTA ESTRATEGIA

A juicio de Mayorga, a pesar que en los últimos 20 años de trabajo Proleña ha distribuido cerca de 16,000 ecofogones, se requiere de políticas públicas que incentiven la masificación de este tipo de cocinas para verdaderamente incidir en la reducción del consumo de leña en el país y al mismo tiempo ayudar a salvar vidas.

En tanto, Zelaya menciona que la empresa para la que labora, Ecoenergía S.A., en los últimos cuatro años ha distribuido más de 1,000 cocinas en zonas como Chacraseca, en León, Cinco Pinos y El Viejo, en Chinandega, Condega, en Estelí, y Río San Juan.

En el año 2013, un reporte de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) sobre el uso racional y sostenible de la leña en los países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), menciona que  en el istmo la población que utiliza leña para cocinar sus alimentos es de 22.5 millones de habitantes, esto representa el 45% de la población de la región. 

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Tres países concentran a la mayor cantidad de usuarios de leña: Guatemala, Honduras y Nicaragua, con alrededor de 17.98 millones de habitantes.

“Esta fuente de energía se utiliza principalmente para cocinar alimentos, aunque existe una gran cantidad de pequeñas industrias que la utilizan en sus procesos productivos como: elaboración de ladrillos, alfarerías, elaboración de tortillas, pupusas y alimentos para vender, panaderías entre otros. La biomasa representa entre el 6 y el 48% del uso total de energía en la región y entre el 56 y el 92% de la energía residencial”, dice el informe.

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