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La tasa de retención en las universidades de Nicaragua es del 80%, aseguró Telémaco Talavera, presidente del Consejo Nacional de Universidades (CNU). “Es de las tasas más altas de Latinoamérica, porque en la región hay otros países que andan por el 50% de retención”, precisó Talavera.   Sobre las causas que provocan la deserción de los estudiantes en las universidades, el presidente del CNU señaló que “razones económicas, familiares y otras empujan a los estudiantes a abandonar la universidad”; no obstante, resaltó que la falta de orientación vocacional es otro de los motivos. “Si alguien se equivoca, se puede frustrar y termina abandonando la carrera o será un profesional sin motivación. Identificar la vocación es clave”, expresó Talavera, quien mencionó que  no todas las universidades públicas tienen test vocacional. “La UNAN-Managua y León tienen test vocacional”, reveló Talavera. 

María Auxiliadora Alfaro, coordinadora del Centro de Desarrollo Psicosocial Ignacio Martín Baró, de la Universidad Centroamericana (UCA), dijo que uno de los mayores temores  de los padres de familia, como financiadores de la educación de sus hijos, es que estos se salgan a mitad de una carrera universitaria. “La orientación vocacional debe verse como una inversión general de recursos y tiempo”, precisó Alfaro, quien consideró que un test vocacional reduce la probabilidad que una persona abandone la universidad.  

El Centro de Desarrollo Psicosocial de la UCA realiza 500 test vocacionales al año. El proceso de orientación vocacional consiste en aplicar una serie de pruebas donde se miden habilidades matemáticas y de escritura, además de intereses y de cuanto sabe el aspirante universitario sobre el quehacer profesional y las carreras, manifestó Alfaro. 

Si bien la falta de orientación vocacional no influye mucho en los porcentajes de deserción en las universidades, la práctica del test vocacional es algo que recomiendan a todos los jóvenes, indicó Alfaro. “Hay muchos jóvenes que llegan a quinto año y no saben qué quieren estudiar. Se recomienda hacer el test entre cuarto y quinto año. En lo que va del año, hemos recibido a 300 jóvenes para la orientación vocacional”, dijo. Este proceso requiere de dos o tres sesiones de dos horas aproximadamente.  Alfaro resaltó que al final el estudiante tendrá la capacidad de discernir desde varias perspectivas. "El joven no solo sabrá si es bueno a las matemáticas o las letras, sino también cuales son sus habilidades y debilidades",  refirió.

El presidente del CNU, Telémaco Talavera, dijo que este año estiman que 12,000 estudiantes de todas las carreras se gradúen. “En otros años veníamos graduando a 10,000 de las 59 universidades del país”, mencionó.    

Psicométrico

Edgar Blandino, docente catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAN-Managua, con más de 10 años de impartir clases, señaló que el test psicométrico era otro  importante  paso que debía  experimentar un aspirante para entrar a la universidad. “A la persona se le medían las capacidades y se les identificaban anomalías en el comportamiento. De esa manera podían ser guiados hacia una carrera que no implicara problemas para ellos”, expresó.

Según Blandino, este test se aplicaba hace 20 años en la UNAN-Managua, al igual que el sistema del año básico, un período antes de entrar a cualquier carrera para nivelar a los bachilleres. “No había necesidad de introducir clases que a veces no tienen nada que ver con las carreras que estudian los alumnos”, indicó el docente. María Auxiliadora Alfaro, coordinadora del Centro de Desarrollo Psicosocial de la UCA, reconoció que el costo del proceso de orientación vocacional es el motivo por el que esta práctica  no es popular entre los que pretenden entrar a la universidad. "El precio promedio de un test vocacional es de 20 dólares, en otros lugares son más caros", dijo Alfaro.

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