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Una de las especies de tortuga que se creía extinta a nivel mundial es la Carey del Pacífico Oriental. Se consideraba esto porque no se notaba su presencia en países donde antes estuvo. Pero en el Estero Padre Ramos, en Chinandega, un grupo de investigadores encontró que este animal sí existe y anida entre sus manglares.

Verónica Cáceres, secretaria ejecutiva de la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, asegura que “Nicaragua es uno de los cuatro países donde están llegando a anidar las tortugas Carey del Pacífico Oriental. Esto es una joya porque estamos contribuyendo a recuperar una población que se suponía extinta”.La especie de tortuga paslama es la que en mayor cantidad llega a las costas del país.

Esta especialista nicaragüense trabaja desde Estados Unidos con 15 países más que procuran la conservación de las tortugas marinas. “Las tortugas son animales emblemáticos. Nosotros debemos estar orgullosos que tenemos nuestras propias playas de anidación y también una gran cantidad de arribo de tortugas, como la Paslama”, dice.

Añade que “tener el Refugio de Vida Silvestre La Flor y playa Chacocente es una  carta de presentación ante el mundo.

Tener estas playas de anidación en Nicaragua es algo casi único, porque son pocos los países en donde ocurre este fenómeno”.

Según el Marena, el mes de octubre ha sido el de mayores arribadas. Entre los meses de septiembre de este año y enero del 2017 se esperaban 19 arribadas masivas a las distintas playas del pacífico nicaragüense, principalmente en los refugios La Flor y Chacocente.

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El Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) reveló a inicios de noviembre que solo en playa La Flor, en Rivas, desovaron unas 8,000 tortugas marinas.

El Nuevo Diario intentó comunicarse con las autoridades del Marena para abordar el tema de la llegada de las tortugas a las playas del Pacífico nicaragüense antes de cerrar el 2016, sin embargo, hasta el cierre de la edición no hubo respuesta.

EDUCACIÓN ANTE TODO

Noel Sampson, miembro de Journey Nicaragua, una organización que desde el 2014 ha liberado a más de 3,000 mil tortugas marinas, manifiesta que para la conservación de estas especies “lo más importante es trabajar en la concientización de la comunidad, sobre todo de las nuevas generaciones”.

“Nosotros incorporamos a niños y familias de la comunidad para que vean la liberación de las tortugas. Notamos que los menores estaban emocionados de ver a las tortuguitas arrastrándose hacia el océano. Este año ha sido el que más hemos liberado porque trabajamos más de cerca con la comunidad de Salinas Grande, en León”, puntualiza.

A criterio de la bióloga Verónica Cáceres, “se debe trabajar en los lugares donde todavía existe el consumo, se debe trabajar en la concientización de la población y crear conciencia en las nuevas generaciones para tratar de eliminar esta práctica destructiva que es en detrimento de la conservación de estas especies. La educación ambiental es importante”.

Cáceres puntualiza que “trabajar con el sector pesquero es primordial porque muchos de los retos que tienen las tortugas marinas ya no son tanto en las playas de anidación, sino en altamar debido a la pesca ilegal. Es importante destacar que las tortugas pasan el 90% de su vida en el mar, y ahí es donde son capturadas”.

“EN MENOR CANTIDAD”

Entre los países centroamericanos que pertenecen a la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas se encuentran Costa Rica, Honduras, Guatemala y Panamá. Nicaragua ya firmó el tratado pero aún no ha sido ratificado. El Salvador es el único que no ha firmado.

El ambientalista David Araquistain asegura que “para lograr un mayor impacto en la conservación de las tortugas deben involucrarse conjuntamente el sector público y privado, las ONG y las universidades. Es una necesidad que para trabajar en la conserva de la biodiversidad nos involucremos todos, porque todos tenemos un rol social ambiental”.

Además, señala que en el país “en materia de conservación se ha avanzado mucho en los últimos 20 años. Recuerdo que hace una década era normal consumir huevos o carne de tortuga en Semana Santa o en otras épocas del año.

Hoy ya no pasa eso. Y si pasa es en menor cantidad”.

La especialista Verónica Cáceres explica que los pescadores pueden utilizar diferentes formas para evitar cazar a la tortuga mientras esté en su hábitat, entre ellas está  el Dispositivo Excluidor de Tortuga. El cual es un dispositivo especializado que permite a las tortugas marinas escapar cuando se ven atrapadas en una red.

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