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Los intensos vientos que han azotado al país en los últimos días son un factor de riesgo para que los adultos mayores y menores de edad adquieran enfermedades en las vías respiratorias. Este fenómeno climático también puede dañar cultivos y la infraestructura en algunas viviendas, revelan algunos especialistas.

La infectóloga Sheyla Silva expresa que “estos vientos principalmente afectan las vías respiratorias superiores. Pero se ha visto que con el aumento en la velocidad de los vientos, también aumentan algunos virus gastrointestinales”. 

Entre los virus, según Silva, se destaca el rotavirus (una infección intestinal que causa diarreas severas. En los casos más graves la deshidratación generada puede llegar a ser mortal). 

“Este virus es altamente contagioso en los menores de edad debido a que su sistema inmunológico es más frágil, al igual que el de las personas de la tercera edad”, añade la doctora Silva.

LAS CAUSAS 

La mañana del pasado lunes se suspendió el sistema de electricidad en diferentes departamentos.  Los vientos derribaron ramas y árboles sobre el tendido eléctrico de diversos municipios

Salvador Mansell, presidente de la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel), explicó a medios oficialistas que el corte de energía se debió a los fuertes vientos que afectaron la interconexión con Honduras.

El meteorólogo William Montiel señala que los fuertes vientos y la temperatura cálida de estos días son producidas por un frente frío que se encuentra sobre el país. “Un frente frío ocurre cuando una masa de aire frío baja desde la atmósfera, y se introduce entre el suelo y el aire caliente causando variabilidad en el clima”, detalla.

Para evitar enfermedades respiratorias o gastrointestinales, la infectóloga Sheyla Silva, recomienda “evitar los cambios bruscos de temperatura; abrigarse bien mientras haya frío; lavarse las manos constantemente porque los virus respiratorios se diseminan en muchas ocasiones en esta parte del cuerpo, así también por las secreciones respiratorias”. 

Lea: Fuertes vientos provocan apagón en diferentes regiones del país

“Si alguien está enfermo y comparte con otras personas en un espacio pequeño, existe la posibilidad de contagiar a los demás rápidamente. Hay que evitar los lugares públicos, donde haya muchas personas conglomeradas. Todas estas son precauciones que se deben seguir”, puntualiza Silva. 

RECUENTO DE DAÑOS

Agustín Moreira, meteorólogo del Centro Humboldt, comenta que estos próximos días “en la zona del Pacífico habrán rachas de vientos entre 32 y 33 kilómetros por hora. La zona del Caribe se mantiene con bastante incidencia con relación a los fuertes vientos”. 

“De cierta manera esto es parte de un frente frío que está al frente de las costas de Nicaragua, específicamente en la zona de Prinzapolka, en la Costa Caribe Sur. Esto está acelerando algunas condiciones que favorecen las velocidades y fuerzas de los vientos”, dice.

A su vez, Moreira detalla que además de daños ambientales provoca daños materiales en las viviendas que no están preparadas para recibir estos fuertes vientos. 

El Gobierno central informó ayer que el Ministerio de Educación (Mined) se encuentra reparando todos aquellos centros educativos que sufrieron daños, producto de los vientos.

Los principales daños se registraron en centros educativos de Jinotepe, Masaya, Nueva Segovia y Estelí. 

Asimismo, revelaron que el servicio de agua y luz ya se restableció en los lugares afectados.

LAS TOLVANERAS

El meteorólogo William Montiel detalla que “el mayor impacto que puede tener el viento, acompañado con la lluvia, en el caso de los cultivos, es que seguirán cayendo al suelo. No podrán ser utilizados. Entonces se requiere acelerar el proceso de cosecha”. 

“La otra cosa tiene que ver con los suelos, los vientos fuertes resecan rápidamente los suelos, causando que se levanten las tolvaneras. El polvo es tan fino y seco que se vuelve susceptible, y al ser levantado por los aires provoca problemas en los pulmones. Prácticamente estamos respirando la mitad de polvo y la mitad de aire”, señala Montiel. 

El meteorólogo asegura que “además del impacto a la agricultura, se pueden presentar afectaciones en los cañaverales. Hay muchos ingenios que acostumbran quemar la caña, eso crea una gran cantidad de broza, que se esparce en el ambiente por medio de los fuertes vientos”.

A criterio de Montiel, cuando los agricultores en Nicaragua terminan la cosecha, “normalmente les pegan fuego a los desechos, entonces el suelo queda desnudo y sin protección, vulnerable y hay grandes posibilidades que hay de crear un problema ambiental por el exceso de polvo que viaja en el aire. Estas son las tolvaneras que se evidencian por todo el país”.

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