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El último reporte brindado esta semana por el comisionado general Roberto González Kraudy, jefe de la Dirección de Seguridad de Tránsito Nacional, indica que 12 de las 39 personas que han fallecido en accidentes de tránsito hasta el 15  de enero eran peatones.

Entre los años 2014 y 2015, un total de 393 transeúntes murieron en accidentes de tránsito, siendo la imprudencia una de las causales de estos fallecimientos. 

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Hugo Montalván, responsable de la unidad académica de educación vial de la Universidad de Ciencias Comerciales, señala que uno de los factores que influyen en los accidentes es la agresividad en las calles, el empirismo al aprender a conducir y los vicios en la cultura vial.

Entre esos vicios comunes heredados destacan no respetar las señales de tránsito donde las hay, o “conducir sosteniendo el volante con una mano, contestar teléfonos celulares, irrespeto de la distancia en la que se debe manejar entre un carril y otro, adelantar por la derecha”, afirma.

"Los que somos formadores de la educación vial damos cobertura a un 20% de los nuevos conductores. ¿Cómo aprende el 80% restante? Con amigos y familiares, esto va generando un empirismo, pero además de enseñarles a timonear, les enseñan también los malos hábitos en la conducción”, dijo Montalván.

Otro aspecto característico del conductor nicaragüense, según la socióloga Fabiola Umaña, está referida al abuso de la bocina, “esa actitud de pitar y pitar, en primer lugar, no resuelve nada, porque el semáforo o el oficial de tránsito es el que da la pasada. Y en segundo lugar provoca estrés en los demás conductores, quienes también ya están sofocados. Esto se vuelve, entonces, en un comportamiento poco respetuoso y cortés”. Un peatón antes de cruzar una calle debe ver hacia ambos lados de la vía

Umaña explica que con el auge del celular, “la mayoría de los conductores ahora están más pendientes de su dispositivo que de lo que ocurre en las vías, ya sea escuchando música, contestando llamadas, enviando mensajes o en las redes sociales. Se han vuelto autómatas, les vale lo que ocurra, y esa es una característica de desinterés con el mundo”. 

El conductor

En mayor o menor medida y en dependencia del tamaño del vehículo que se conduzca, el conductor nicaragüense suele ser agresivo tras el volante. “Mientras más grande es el automotor, se abusa de ciertas maniobras; el ejemplo se puede ver con los buses o camiones, y en cierta medida las camionetas, esta regla no exime a conductores de vehículos livianos, especialmente las motos, que por el mismo tamaño manejan de forma temeraria”, dice Marcelo Travisany, coordinador de mercadeo de la Escuela de Manejo Casa Pellas.

El conductor nicaragüense tampoco es ordenado, dice Travisany, desde los motociclistas hasta los conductores de vehículos más pesados no respetan el orden ni las señales. 

"Los conductores se paran en las zonas peatonales, provocan atraso en la circulación vehicular y atentan contra la vida de los peatones”, agrega.

Los transeúntes

Los peatones también son agresivos para cruzar las calles, y esa misma agresividad les hace ser imprudentes. Pese a la imprudencia, la sicóloga clínica Zuleyka Ibarra Téllez menciona que aunque “el peatón es responsable de él mismo, si se cruza una vía de manera imprudente; los conductores llevan una responsabilidad social, porque no solamente van a cargo de sus propias vidas, sino que llevan  cargo la vida de sus acompañantes y la vida de todas las personas que van a su alrededor, adelante, atrás y a los lados”.

“Son distraídos, que al no percatarse de su entorno, se ven involucrados en accidentes”, afirma Travisany, quien agrega que “al igual que los conductores, los peatones van atentos a su celular y aún peor, se ensimisman cuando van con sus auriculares escuchando música, esto los distrae del entorno”.

Para Reinaldo Guevara, encargado del curso teórico de la Escuela de Manejo El Halcón, estas características se deben a la “pobre educación vial” que los nicaragüenses reciben. “En primaria y secundaria poco te enseñan sobre este tema, sobre las señales y su significado”.

“En cuanto a los peatones, sea hombre o mujer, no respetan las zonas y puentes peatonales, prefieren cruzarse por la calle o carretera, incluso, arriesgando su propia vida. Se lanzan de forma temeraria, pasando por medio de los vehículos”, manifiesta Guevara.

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“Esa premura hace que muchas veces los peatones no usen los espacios destinados para que ellos transiten en las calles tales como pasos peatonales, puentes o semáforos”, secunda Montalván.

Peatones no usan semáforos correctamente

PRÁCTICA • Una mala costumbre entre los peatones es aprovechar el rojo de los semáforos de calles muy transitadas para cruzar entre los vehículos, sobre todo cuando hacen un mal cálculo entre la velocidad que trae el carro y el tiempo que les tomará cruzar la pista, afirma Hugo Montalván, responsable de la unidad académica de educación vial de la Universidad de Ciencias Comerciales. 

Esta falta de educación vial hace que las personas caigan en el desconocimiento de la Ley 431, Ley para el Régimen de Circulación Vehicular y sus Infracciones.

“Esta es la ley que norma y regula todo lo respecto a los derechos, deberes y obligaciones que tenemos tanto conductores como peatones”, explica Reinaldo Guevara, encargado del curso teórico de la Escuela de Manejo El Halcón.

A juicio de los especialistas consultados, la deficiencia en educación vial, tanto del peatón como del conductor, se logrará subsanar desarrollando campañas informativas referidas a la manera correcta de usar las vías por parte de los peatones, la puesta en práctica de la cortesía mientras se conduce y el respeto por sobre todo de las señales de tránsito.