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Salió de Nicaragua en la década de 1980 para ir a estudiar medicina en Costa Rica. Luego se especializó en los Estados Unidos y hoy ejerce su profesión con éxito en Texas.

“Nunca en mi vida, en Costa Rica ni en Estados Unidos, me he sentido despreciado, relegado o menos, por ser extranjero… El tener la confianza y la capacidad de salir adelante es lo que lo hace a uno triunfar en este país”, comenta el Dr. Humberto Rivas al conversar con El Nuevo Diario.

¿Por qué decidió estudiar medicina?

No recuerdo con exactitud cuándo decidí estudiar medicina, pero puedo asegurar que desde niño tuve la inclinación de ser médico. Me imagino que mucho tuvo que ver que mi padre es médico (Dr. Luis Rivas Leiva) y mi abuelo materno era médico (Dr. Plutarco Anduray Palma). Mi pasión por la medicina creció con el paso el tiempo y se volvió un objetivo a alcanzar en mi vida. Mi entera niñez y adolescencia fue dedicada a prepararme para esa carrera. Siempre me inspiró la dedicación, altruismo, sacrificio y ayuda al prójimo que los médicos tienen, también me atrajo el respeto y la apreciación que la gente nos tiene. Desde mi punto de vista, la medicina es una profesión importantísima en cualquier sociedad.

¿Por qué escogió especializarse en pediatría?

Cuando estaba en la escuela de medicina, la pediatría me atrajo mucho por el ejemplo que recibí de muchos mentores de la especialidad, individuos muy inteligentes, dedicados y estudiosos, que disfrutaban su profesión infinitamente y por los pacientes, los niños, los más frágiles de las personas, pero los de más fuerte actitud hacia las enfermedades. Los niños tienen la tendencia a ayudarse a sí mismos, a tener fe en nuestras habilidades, nunca disimulan o esconden sus enfermedades o su recuperación, siempre están con la inclinación de querer mejorarse y sentirse mejor. El ser hermano mayor y primer nieto, tanto de la familia materna como de la paterna, también tuvo mucho que ver. Toda mi vida estuve rodeado de hermanos, hermanas, primos y primas menores, lo que me permitió personalmente entender, apreciar e interactuar con niños desde siempre.

¿Por qué se fue de Nicaragua?

Después de mi graduación de secundaria en el colegio La Salle de Managua, en 1981, la situación política y económica en Nicaragua era precaria, y en la opinión de mis padres y la mía, no era la mejor opción para dedicarme a estudiar la medicina. Mis padres decidieron trasladarnos a Costa Rica y comencé mis estudios de medicina en la Universidad de Ciencias Médicas en San José. Fue una experiencia increíble, la medicina en Costa Rica siempre ha sido sólida y avanzada. Nos graduamos muy bien preparados. En ese entonces, siendo extranjero, era difícil, si no imposible, practicar medicina en Costa Rica, además que yo siempre soñé con especializarme en los EE. UU. Para entonces, por varias razones mi familia decidió trasladarse a Estados Unidos, lo que me dio la oportunidad de especializarme en mi profesión. Mi familia se radicó en Miami y yo me trasladé a Nueva York.

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¿Cómo fue el proceso de adaptación en EE. UU.?

Mudarse de un país a otro no es fácil. En mi caso tuve que aprender un nuevo idioma, enfrentar una cultura distinta y vivir en condiciones financieras limitadas. Inicialmente tuve que aprender inglés y al mismo tiempo estudiar muchísimo para poder pasar los exámenes de equivalencia de la escuela de medicina, que quienes los han tomado, saben lo difíciles que son. Después de eso me tocó aplicar a las diferentes escuelas de medicina, para poder estudiar la especialidad, lo que es también un proceso muy difícil e incierto. Uno no tiene ninguna garantía de nada, excepto la fe de que poniendo todo el esfuerzo y dedicación, las cosas van a salir conforme a lo deseado. Hoy no parece tan complicado, pero fue un tiempo de mucho sacrificio.

Agradezco a los costarricenses porque fue en su país donde tuve la oportunidad de estudiar lo que siempre soñé, por habernos abierto las puertas a los nicaragüenses que tuvimos la necesidad de migrar a ese país y por habernos acogido. También estoy en deuda con los EE. UU. por siempre premiar a los inmigrantes que se esfuerzan con honestidad y ahínco, por permitirnos competir en el campo y darnos las mismas oportunidades que los nacionales mientras nos comportáramos con ética y dedicación en nuestra profesión. Nunca en mi vida, ni en Costa Rica ni en Estados Unidos, me he sentido despreciado, relegado o menos por ser extranjero, eso vive en los sentimientos internos de cada cual. El tener la confianza y la capacidad de salir adelante es lo que lo hace a uno triunfar en este país. Es un país maravilloso, con oportunidades interminables e inimaginables. Hoy yo comparto todas estas anécdotas con mis hijos para que sepan y aprecien las oportunidades que ellos tienen y sé que ellos las están aprovechando.

¿Cuál es su mayor satisfacción como pediatra?

En los EE. UU. la pediatría es una especialidad importante y con mucho soporte a nivel nacional. Los niños y los ancianos tienen un lugar especial en este país y se les trata de dar el mejor cuidado médico posible. La pediatría es una especialidad que me permite servir a los más frágiles e inocentes de los paciente, lo cual es, per se, inmensamente satisfactorio, pero lo más gratificante es compartir y ganarse la confianza y amistad de esos niños, poder ayudarlos y hacerles sentir mejor, no solo físicamente, sino también emocionalmente y psíquicamente; el poder servir de ejemplo a tantos de ellos, no solo como profesional, sino como latino, extranjero e inmigrante. El médico fue incluido por la publicación Texas Monthly entre los Top Doctors.

¿Qué significa la distinción que le dieron en diciembre pasado?

La revista “Texas Monthly” es una de las más respetadas en el estado de Texas, de circulación nacional, y es la costumbre de esta revista de reconocer anualmente a los médicos en el estado con mejor reputación o que han recibido galardones o premios en el campo de la medicina. Los que ellos consideran “Top Doctors” son elegidos y escogidos por colegas que votan y reconocen su trabajo; además, son considerados muy capaces en la especialidad y en la práctica de la medicina. Para quienes lo recibimos, es sin duda alguna un reconocimiento de nuestros colegas, por muchos años de dedicación y práctica de la medicina de la mejor manera posible. Para mí fue un honor ser considerado un “Top Doctor” por esta prestigiosa revista, aunque fue inesperado porque no hago mi trabajo para ser reconocido, sino porque es lo que trato de hacer de la mejor manera posible y con la mejor de las intenciones, sin esperar nada a cambio, excepto la mejoría de mis pacientes. Hay muchísimos otros médicos que no reciben ningún galardón o premio que son increíbles profesionales y que son un orgullo para nuestra profesión.

Cuando visita Nicaragua, ¿qué le gusta hacer?

Quisiera hacer más de lo que hago. Lamentablemente cada vez que voy a Nicaragua voy por muy poco tiempo, pues mi profesión no me permite tomarme muchos días de vacaciones seguidos. Lo que me gusta hacer cuando voy es disfrutar tiempo con mi familia, mis padres, mis hermanos, mis sobrinos y sobrinas; que mis hijos interactúen con ellos personalmente y no solo a través de redes sociales. Es siempre una experiencia única e inolvidable el poder compartir con todos ellos. En mi vida, mi familia ha sido lo más importante y mi relación con ellos es maravillosa e insustituible. Todos hemos pasado por muchos problemas, retos, cambios y sinsabores, pero siempre nos hemos mantenidos unidos y manteniendo nuestra relación personal como lo más importante que tenemos. Nuestros hijos a pesar de la distancia se quieren y se conocen como si vivieran en la misma ciudad. Esto se lo debemos a nuestros padres que siempre nos inculcaron la unión familiar y el respecto y agradecimiento a Dios, a pesar de cualquier problema o vicisitud. Si hay algo de lo que me siento orgulloso y agradecido eternamente es de mi familia, cada uno de ellos son un ejemplo de amor, dedicación, honestidad, integridad y sacrificio por lo que es correcto y justo, no solo entre nosotros, sino en sus profesiones y comunidades. 

¿Qué es lo que más extraña de Nicaragua?

No importa qué tan lejos vivamos o qué lugares recorramos, nuestro país natal está arraigado profundamente un nuestros corazones. Mi tierra natal forma parte integral de quién soy y de dónde vengo, y eso lo llevo con orgullo en mi corazón. Ser un nicaragüense que ha alcanzado sus metas en el extranjero es una de mis más grandes satisfacciones y la llevo conmigo con mucho honor y humildad. Yo considero mi tierra natal un lugar de belleza inigualable, con un potencial increíble. También hay veces que la veo con tristeza porque sé que somos capaces de grandes cosas, que Dios mediante y con el tiempo podremos conquistar. Una de las cosas que extraño es poder compartir con mis padres, hermanos y sobrinos, disfrutando personalmente de sus éxitos, que han logrado no con menos sacrificio y dedicación que yo. 

Para quienes lo recibimos, es sin duda alguna un reconocimiento de nuestros colegas, por muchos años de dedicación y práctica de la medicina de la mejor manera 
posible".

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Además de su profesión, ¿qué otra actividad le apasiona?

Soy un hombre de familia, dedicado 100% a mi esposa Jessica, a quien adoro y admiro muchísimo, y a mis hijos que son el aire que respiro. Por eso, la mayoría de actividades fuera de mi profesión son las actividades que a ellos les gustan. Somos ávidos cazadores, somos fanáticos de los deportes, particularmente el fútbol (soccer), el fútbol americano, el tenis; nos gusta salir a lugares en los que podemos estar juntos y compartir. Dios me ha bendecido con una familia, esposa e hijos maravillosos y saludables, personas de muy buen corazón, religiosas y dedicadas a su familia. 

Si no hubiese sido médico, ¿a qué se hubiera dedicado?

Es una pregunta que mucha gente, incluso mis hijos, me han hecho a menudo a través de los años. Es una respuesta no tan fácil, pues nunca pensé o he pensado en nada más que ser médico y practicar mi especialidad. Siempre me ha interesado y respeto profesiones en las que las personas dan mucho de sí mismas para servir al prójimo o a su comunidad. Me imagino que me hubiera dedicado a algo así. Recuerdo claramente las palabras sabias de mi padre un día, cuando yo era niño y le hice la misma pregunta y él con sus siempre seguras respuestas, me dijo: “Yo pudiera haber sido lo que quisiera si me dedicara y sacrificara con ahínco por esa meta, y vos poder hacer lo mismo”. No es solo lo que escogemos, sino el esfuerzo que ponemos en hacer lo que queremos y debemos.

¿Cuál es su mayor aspiración como médico?

Servir a Dios a través de la práctica de mi profesión, pues me permite llenar ese deseo y deber cristiano de ayudar al prójimo. Espero continuar dando a mis pacientes el mejor cuidado médico que pueda, con los últimos avances en la medicina y mis conocimientos, y le pido a Dios que me dé salud y vida para hacerlo por muchos años más.

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