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Zoe, de cinco años, no sabe leer ni escribir, pero conoce de memoria los nombres, casillas y movimiento de cada una de sus piezas de ajedrez. Mientras está sentada viendo el tablero, analiza cada una de las jugadas de su oponente y se apresura a pulsar el botón del cronómetro para poder ganar la mayor cantidad de piezas en menos tiempo. 

La pequeña asiste todos los sábados a las 8:00 a.m. a la escuela de ajedrez “Mis primeros pasos”, ubicada en una vivienda de la colonia Jardines de Santa Clara, en Managua.  Las clases son impartidas en la sala de la casa, un lugar iluminado en donde se encuentran cuatro mesas con tableros de ajedrez y algunas sillas para los padres de familia que esperan a sus hijos mientras juegan.

En el primer día de clases de su tercer curso de ajedrez consecutivo, Zoe —quien parece de más edad por su altura— está sentada frente a una mesa de madera, a unos dos metros de distancia de los demás niños. Ahí extiende sus pequeños brazos, apoya la barbilla sobre sus dos manos y deja caer sus rizos castaños hasta la mitad de su espalda. Mientras juega, fija su mirada cuidadosamente en las manos de su instructora. 

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No hace ningún gesto hasta que la maestra hace la primera pausa, entonces, se recuesta en la silla, y por primera vez sonríe cuando menciona que su pieza favorita es la reina, debido a que es la ficha con mayor movilidad en el tablero y le permite tomar más piezas de su adversario. 

Zoe es la única alumna menor de siete años que asiste a este instituto. Es por eso que su clase deberá ser más dinámica para poder captar la atención de la pequeña durante la hora y media que dura lección.

Su instructora es Pamela Alarcón, de 23 años, una de las tres ajedrecistas de Nicaragua que ostentan el título de maestra FIDE, reconocida por la Federación Internacional de Ajedrez. Desde hace un año, Pamela y María Esther Granados, su compañera en la selección femenina de ajedrez en Nicaragua, se plantearon la idea de abrir una escuela en donde los niños pudieran aprender a jugar ajedrez.

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“Esta niña (Zoe) a la hora de aprender a sumar, multiplicar, leer o escribir se le va a hacer mucho más fácil. El ajedrez es un punto clave dentro de la formación de los niños, si el país tiene déficit en la educación de primaria, el ajedrez podría ser clave para ellos”, considera Granados. Mientras lo dice, la pequeña está junto a ella colocando cada pieza del juego en su posición, luego las quita, para repetir el proceso una y otra vez.

A nivel mundial las categorías más preponderantes son candidato a maestro, maestro FIDE, maestro internacional, gran maestro y campeón Mundial, siendo la última de estas la más alta. 

María Esther, de 21 años, es una de los once ajedrecistas de la categoría maestro internacional en Centroamérica. En Nicaragua ella es la única deportista con este título, el cual obtuvo en el torneo “subzonal” en 2014, cuando tenía 18 años. 

Actualmente trabaja los días de semana como ingeniera en computación y vive junto a Pamela en la casa que se transforma en escuela de ajedrez cada sábado.

El proyecto Las maestras son reconocidas ajedrecistas en el país. Foto Alejandro Sánchez / END

“Ya que nosotras somos atletas en este deporte de alto rendimiento, algo destacadas, podría decirse, ¿por qué no abrir una escuela de ajedrez para niños?”, declara María Esther.

La escuela “Mis primeros pasos” abrió sus puertas en enero a 12 niños, después de haber lanzado la convocatoria por medio de publicidad en Facebook. Los cursos duran un mes y las instructoras atienden a los alumnos en horarios de 8:30 a 10:00 a.m. y de 10:30 a.m. a 12:00 p.m. 

Algunas veces los niños se quedan más tiempo después de clases para jugar entre ellos mismos, explican las instructoras. Ambas maestras iniciaron a practicar este deporte a los diez años.

“Nosotras empezamos cuando el ajedrez no era tan popular, entonces, buscábamos maestros y entrenadores para poder recibir las clases, porque no había. Ahora con esta escuela de ajedrez nosotros estamos dando esa oportunidad a estos niños de crecer con todas las oportunidades dentro de este deporte algo que a nosotras nos tuvo que costar más”, señala Pamela.

El plan de estudio de este centro, creado por las dos fundadoras, está dividido en ocho unidades. María Esther y Pamela organizaron los aspectos básicos del ajedrez en 33 temas. 

Hasta el momento, la mitad de los estudiantes del instituto son niños y niñas que iniciaron desde el primer día de clases y han adquirido destrezas a lo largo de los nueve sábados que han llegado a la escuela de ajedrez. Algunos de ellos viajan más de una hora para poder llegar a esta escuela.

La clase Las sesiones de clases duran hora y media, pero usualmente los niños se quedan más tiempo para practicar entre sí. Foto Óscar Sánchez / END

Cuando el reloj marca las 10:00 a.m., Zoe se levanta de su silla y se dirige a donde están los otros dos alumnos que acudieron a este tercer curso. Mientras tanto, María Esther revisa el cronómetro y las anotaciones de los jugadores, ambos de ocho años de edad. 

El entrenamiento que recibieron los nuevos ajedrecistas en esta clase está enfocado en prepararlos para el Festival por edades, a celebrarse en mayo de este año.

“Aquí nosotros buscamos un nivel de juego, no solo que aprendan los movimientos de las piezas”, expresa Pamela.

En el salón de juegos improvisado aparte de juegos hay relojes, murales y pizarras que las mismas fundadoras adquirieron con los ahorros que obtuvieron dando clases particulares a domicilio durante todo el año pasado.

En el momento en que una ráfaga de viento arroja al suelo un tablero interactivo con piezas magnéticas que estaba colgado en la pared, Zoe se apresura a recoger cada uno de estos elementos y los pone en su lugar. Cuando se da cuenta que puso al rey en el lugar de la reina, rápidamente corrige su desacierto.

Beneficios del ajedrez La maestra Pamela Alarcón enseña técnicas a Zoe. Foto Alejandro Sánchez / END

“Incorporar la enseñanza del ajedrez es sumamente positivo, les va a servir para  mejorar la concentración, capacidad de decisión, pensamiento analítico y todo lo que aprenden y desarrollan es transferible a otras áreas del conocimiento”, explicó José Luis Vásquez, de la Federación Nacional de Ajedrez en Nicaragua, con respecto al nuevo programa de ajedrez que se ha implementado en algunas escuelas.

Pamela trabaja directamente con el Ministerio de Educación impartiendo capacitaciones acerca de esta disciplina a docentes de los colegios. Ella misma menciona: “Los niños ya con este nivel de razonamiento empiezan a resolver problemas y buscar soluciones no solo en la vida del ajedrez si no en la vida diaria. Ven las consecuencias de sus acciones y enfrentan sus problemas tanto en el juego como fuera de este”.

Por su parte María Esther opina: “Esto da una respuesta positiva más allá del ámbito ajedrecístico. Los padres dicen ‘mi hijo obtuvo mejores calificaciones’ o ‘antes era hiperactivo o se distraía, y ahora está más enfocado en sus actividades’”.

Sueños y metas

“Principalmente queremos contratar a mujeres. En Nicaragua se juega el ajedrez, pero queremos que se vea que hay mujeres que no solo lo juegan, sino que lo juegan bien. Pensamos ampliar definitivamente la escuela y darles chance a las mujeres”, revela María Esther.

Actualmente, la escuela de ajedrez “Mis primeros pasos” está en proceso de inscripción ante el Instituto Nicaragüense de Deportes. Las directoras del proyecto planean ampliar los horarios de clase y abrir nuevas sucursales para atender cada vez a más niños.

“Nicaragua tiene talento, hay muchos niños destacados dentro del ajedrez. Queremos que esto se haga más grande y que podamos juntos promover y llevar el ajedrez a todos lados. Creo que somos parte del cambio dentro del país porque los niños son el futuro de este, entonces nosotros estamos inculcando nuestra semilla para que ellos en un futuro cosechen las ideas”, añade María Esther. 

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“Nosotras nunca dejamos el deporte, siempre estamos participando a nivel nacional e internacional. Este año vamos a participar en los Juegos Centroamericanos que se van a realizar en el país. Esto yo lo veo como una oportunidad. Una oportunidad de crecer en este juego y crecer como persona. Queremos facilitar esa oportunidad a los padres de familia y a los niños”, concluye Pamela.

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