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Un miércoles 3 de agosto de 1994 nació Jordy Mercado González. 17 años más tarde, él decidió adoptar una identidad de género femenino y se llamó Tiffany Mercado González, pero solo para su más íntimo grupo de amigos.  No se atrevía a hacer pública su nueva identidad por miedo a ser discriminada por la sociedad, sin embargo lo que más temía era el rechazo de su familia. 

Cuando ingresó a la universidad, en 2012, lo hizo con su identidad masculina. Fue hasta en 2013, mientras cursaba el segundo año de Ingeniería en Sistemas, en la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), que Tiffany salió a luz pública. 

En la universidad había un concurso llamado Miss Top Model Trans y esa fue su oportunidad para decirles a todos quién en verdad era y cómo se sentía. Ganó el concurso.

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El viernes pasado se convirtió en la primera mujer transgénero del país en ser llamada a recibir su título universitario con su identidad de género. Era la más popular de la graduación. Cámaras de varios medios televisivos captaron el momento. Su abuela materna, Rosa Teodolinda Ortiz, fue la encargada de acompañarla a recibir el título. Tiffany perdió a su madre cuando tenía ocho meses de vida y desde entonces su abuela se hizo cargo de ella.

Cuando su nombre se escuchó en el auditorio, doña Rosa tomó un bastón y con dificultad se levantó para acompañar a su nieta. Sus compañeros la ovacionaron y su abuelita no pudo evitar las lágrimas. La pareja y el papá de Tiffany estaban en el público y no paraban de aplaudirla.

Pese a que el título de Ingeniería en Sistemas de Tiffany tiene su nombre legal (el masculino), ella soñaba con ser llamada como se sentía más cómoda y lo logró, pero no fue una tarea fácil. Los primeros días en la universidad como mujer trans percibió el rechazo de algunos y escuchó los comentarios negativos de otros. 

No le importó y siguió siendo ella misma. Poco a poco se ganó el respeto y la aceptación de sus compañeros de clases, sus profesores y las autoridades universitarias. “Cuando escuché mi nombre me sentí gozosa y feliz porque rompí con los paradigmas, se me respetó mi identidad y representé dignamente a mi comunidad. Ese triunfo se lo dediqué a mi madre”, expresa la joven de 22 años. 

“Para nosotros fue una estudiante más. La universidad no hace distinción ni por credo político, religioso, ni por orientación sexual. Nosotros somos muy respetuosos de la dignidad de cada uno de los estudiantes y lo único que pedimos es que muestren sus méritos académicos y que puedan desarrollar su carrera con mucha calidad”, dice Jaime López Lowery, vicerrector de la UNAN.

Las trans se sienten y conciben como parte del sexo opuesto, que social y culturalmente se asigna a su sexo biológico. Pueden optar por una intervención médica —hormonal, quirúrgica o ambas— para adecuar su apariencia física–biológica a su realidad psíquica, espiritual y social. 

Un primer paso Tiffany es la primera transgénero que se gradúa con su identidad de género.

La procuradora por los derechos de la diversidad sexual en Nicaragua, Samira Montiel, ve como una señal de reconocimiento a las personas trans el hecho de que las autoridades de la UNAN hayan respetado la voluntad de Tiffany de ser llamada como quisiera, pero evidencia la necesidad de una ley de identidad de género en el país.

“Lo que pasó en la UNAN es una señal de que hay un verdadero y auténtico interés político en ir avanzando en el reconocimiento de los derechos de las personas de la diversidad sexual. La UNAN ha hecho algo histórico al reconocer por primera vez ante la sociedad a una chica trans. Creo que se necesita empezar a debatir más estos temas y ver cómo hacer posible una ley de identidad de género, y en eso la academia juega un papel fundamental”, asegura Montiel.

Ludwika Vega, presidenta de la Asociación Nicaragüense de Personas Trans, indica que la aprobación de una ley de identidad de género es necesaria para que los documentos de estas personas lleven el nombre con el que se identifican y se les garantice otros derechos básicos como el acceso a salud, más educación, pero sobre todo a un empleo digno. 

“Las mujeres trans no tenemos trabajo digno.  Muchas somos profesionales pero no somos reconocidas. Si alguien nos quiere dar trabajo tenemos que volver a la identidad masculina, no existe una trans en este país que trabaje en una oficina. Las que trabajan abiertamente lo hacen en los mercados, las comiderías y las peluquerías, pero una profesional debe reprimirse como mujer para poder trabajar”, lamenta Vega.

Ludwika trabajó durante 11 meses en un call center, pero renunció a su identidad femenina y mientras trabajaba era Guillermo, su identidad masculina. Se frustró, no se sentía cómoda y abandonó el trabajo pese a que era de las mejores vendedoras. Volvió a ser Ludwika Vega.

Tiffany Mercado ahora como ingeniera en sistemas empezará a buscar un empleo y espera ser aceptada tal cual es. “Espero que la sociedad no nos juzgue por una apariencia, sino por nuestras capacidades, que sé que las tengo”, afirma.

Su padre, Omar Mercado, confía en que su hija Tiffany encontrará un empleo  y espera que no sea rechazada debido a su orientación sexual e identidad de género. “Es muy dedicada e inteligente, tiene varias carreras técnicas y ahora con el título universitario esperamos que se le abran oportunidades”, dice.

Existe borrador de ley

Ludwika Vega asegura que ya existe un borrador de la ley de identidad de género elaborada por las organizaciones de la diversidad sexual, sin embargo no ha sido llevada a la Asamblea Nacional, porque antes se debe  realizar una revisión “para luego iniciar la lucha para el debido proceso de aprobación”.

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Samira Montiel sostiene que todavía hay que esperar ya que el sistema jurídico del país está sufriendo cambios. “Este  reconocimiento (el de Tiffany) es una pauta para retomar la lucha por el reconocimiento jurídico de los derechos de la comunidad. Se deben hacer los estudios necesarios para proponer una ley de identidad de género, pero todo es un proceso”, comenta Montiel.

La Resolución Ministerial 671-2014 del Minsa establece en el punto tercero que el personal de los establecimientos de salud públicos y privados deberá “llamar a las personas por el nombre elegido según su vivencia de género, entendiéndose por nombre elegido el nombre social utilizado por la persona, todo sin perjuicio de lo establecido por la legislación nacional en lo concerniente a la identidad ciudadana y las normas y manuales para el expediente clínico aprobado por el Ministerio de Salud”.  

CIDH aplaude uso de nombre social de personas trans en hospitales de Paraguay

EFE

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) aplaudió la resolución adoptada en octubre pasado por el Ministerio de Salud paraguayo, que reconoce el uso del nombre social de las personas travestis, transexuales y transgénero en hospitales y servicios de salud.

La resolución "dispone que en las fichas médicas, historias clínicas y formularios las personas trans podrán utilizar el nombre con el cual se identifican", indicó la CIDH en un comunicado divulgado.

Además, protege el derecho de las personas trans a que se emplee el nombre que responde a su identidad en el trato y la atención que reciben por parte del personal sanitario en todos los centros médicos dependientes del Ministerio de Salud.

La CIDH reconoció el rol que tuvieron organizaciones de la sociedad civil para impulsar esta iniciativa, e instó a los Estados de la región a "adoptar medidas efectivas que permitan el mejoramiento de la atención y el acceso integral a los servicios de salud por parte de las personas LGBTI" (lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales).

En Paraguay, las personas trans no pueden acceder al cambio de género y nombre en los documentos administrativos, ni tampoco a la posibilidad de iniciar terapias hormonales o someterse a cirugías de reasignación de sexo.

"La falta de reconocimiento de la identidad de género relega a las personas trans a círculos de pobreza, exclusión y criminalización", señaló la Comisión.

Solicitó además a los Estados de la región que reconozcan la identidad de género de las personas "mediante procesos administrativos que se fundamenten en el consentimiento libre e informado y que no contengan requisitos estigmatizantes y/o patologizantes como la solicitud de certificados psicológicos, psiquiátricos y/o exámenes médicos".

La Comisión realizó estas recomendaciones a través de un comunicado en el que también mencionó los avances en el reconocimiento de los derechos de la población LGTBI en países como Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, México, Perú, Surinam y Uruguay.

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