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A sus 14 años, Wilton Peña fue el menor de un grupo que el pasado 10 de enero partió a la Universidad de Murray en el estado de Kentucky, Estados Unidos, con el propósito de perfeccionar el inglés, aprender sobre emprendedurismo, conocer de la cultura de ese país extranjero y finalmente desarrollar un proyecto comunitario con niños y adolescentes de escasos recursos en Nicaragua.

Peña regresó el pasado sábado junto con sus 11 compañeros y dos mentores que les acompañaron en esta experiencia, como parte del programa "Total English Immersion for College Horizons and Access", que desarrolló por primera vez la embajada de Estados Unidos en Nicaragua.

El adolescente originario de El Castillo, Río San Juan, asegura que se siente afortunado por la experiencia que le brindaron, donde convivió con otras personas de Corea del Sur, China, Arabia Saudita, entre otros países.

"Esta oportunidad es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, hice nuevos amigos, aprendí a desenvolverme con otras personas y me siento muy feliz de haber podido compartir mi cultura y conocer la de otras personas", expresa con entusiasmo.

Por su parte Lisa Swenarski, consejera para Asuntos Públicos de la embajada de Estados Unidos en Nicaragua, destacó que Peña no solo fue el más pequeño que participó en el programa, sino que fue el más destacado de su clase durante los dos años que aprendió inglés en un grupo de 25 jóvenes en Río San Juan.

De igual forma los otros jóvenes representantes de departamentos como Masaya, León y Estelí y municipios como Jinotepe, Niquinomo, La Concha, entre otros, también se destacaron durante sus estudios, motivo por el cual fueron seleccionados para participar.

“Estoy muy impresionada del nivel que alcanzaron estos jóvenes, el sábado que vinieron no parábamos de hablar en inglés sobre sus experiencias y se nota la diferencia. Realmente lo aprovecharon bastante”, asegura Swenarski.

Meta clara

Otra de las jóvenes que fue a estudiar a la Universidad de Murray fue Oyanka Calero, de 17 años, y originaria de Masaya, quien asegura que haber estudiado inglés ha sido una de las mejores decisiones “porque te ayuda a desenvolverte con personas en todo el mundo y se te hace más fácil aspirar a becas o trabajos en el exterior”.

Actualmente cursa el onceavo grado de secundaria y también aspira a estudiar en el extranjero, como en el caso de su hermana, quien obtuvo una beca mediante la embajada para estudiar biología en la Universidad de Arkansas.

"No tengo los suficientes recursos económicos para pagar una universidad norteamericana, pero sé que hay fondos en la embajada y como el caso de mi hermana voy a esforzarme para conseguirla y seguir mis sueños", adelanta la joven.

En tanto al idioma, Calero dice que puede ser complicado aprenderlo, pero si se le pone pasión "por lo que hacemos y queremos, se puede cumplir cualquier meta".

Calero destaca que además aprendió a tener una mente más abierta en el aspecto de oportunidades de vida “muchas personas piensan en terminar el colegio, ir a la universidad, trabajar pero, ¿qué hay después de eso? Una de las cosas que aprendí en emprendedurismo es que uno debe hacer como su propósito de vida que el dinero nos trabaje a nosotros y no nosotros trabajar por el dinero”, afirma.

“Pienso seguir aplicando mi inglés y estoy emocionada porque sé que voy a aportar un granito de arena para que me país siga desarrollándose”, finaliza la joven.

En ese sentido Leda Chavarría, encargada de programas de beca de la embajada de Estados Unidos, señala que ahora que los jóvenes regresaron a casa comenzarán a desarrollar un proyecto social el cual consiste en enseñar inglés a niños y adolescentes de escasos recursos.

“Este programa básicamente fue para reforzarles a ellos en sus habilidades en el idioma inglés, emprender en sus comunidades. También se les hará entrega de materiales, continuarán en otros talleres de manera que ellos tengan éxito en el proyecto comunitario a desarrollar”, aseguró Chavarría.

“En lo personal, creo que este proyecto que van a realizar les va a abrir muchas puertas para su desarrollo profesional y en su liderazgo”, agregó.

Diversas experiencias

Según Chavarría, los jóvenes participaron en clases dentro del recinto universitario, convivieron con los estudiantes, realizaron giras de campos y visitaron diversos sitios en Kentucky, Missouri, Nashville y otros estados.

Para Gilberth Machado lo mejor de todo fue la experiencia, aparte de aprender, representar al país cuando se les pidió que realizaran una presentación en un festival llamado Sabor Latino que se organizó en la universidad.

"Nosotros con mucho gusto nos pusimos a trabajar y montamos El Güegüense, Palo de Mayo y bailamos al ritmo de música garífuna. Nos salió muy bonito y representamos muy bien a Nicaragua, porque a todos les gustó y nos felicitaron".

Otros que se destacaron fueron los maestros Guiselle Ortiz y Ernesto Calero que acompañaron a los jóvenes y también participaron en los procesos de aprendizaje de los muchachos con la diferencia de que ellos enseñaron español a estudiantes de la universidad.

"Nuestra labor principal era velar por la seguridad y las necesidades de los muchachos, pero también nos surgieron actividades que no estaban previstas, pero fueron de carácter formativa, como sustituir a una docente en el departamento de lengua y dimos clases de español a estudiantes americanos. Fue muy bonito porque acá somos maestros de inglés y allá maestros de español", comenta Ortiz.

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