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Desde que comenzó su vida sexual activa a los 18 años, Diana (quien pidió omitir su apellido) supo que el uso de condones durante el acto no le brindaba suficiente placer, pero siempre le dijeron que era el método más seguro para prevenir embarazos e infecciones de transmisión sexual y aunque tiene una fuerte razón para seguirlo usando, los sustituyó por inyecciones para evitar que en su casa se enteraran que ya no era virgen.

Pensó en usar pastillas, pero en su casa no existe la privacidad suficiente como para mantener las tabletas sin ser descubiertas por sus padres, que desde niña le han inculcado que debe llegar virgen al matrimonio.

Una amiga le aconsejó el uso de inyecciones, y desde entonces tiene cuatro años de usarlas. “Las inyecciones son muy discretas porque solo tengo que aplicármelas cuatro veces al año,  en mi casa no mantengo envases dando vueltas. Por lo tanto, nadie tiene por qué enterarse de que las uso. Además siento más placer que cuando usaba el condón”, cuenta.Infografia/END

Datos del Anuario Estadístico 2016 del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), revelan que el principal método anticonceptivo que usan las mujeres en el país son los inyectables con el 55% de los casos.

La ginecóloga Carolina Vanegas advierte que durante el primer año de aplicación de las pastillas muchas mujeres experimentan sangrado por más tiempo de lo común y tienen manchas de sangre entre periodos, pero que al dejar de usar las inyecciones, el periodo menstrual debe volver a la normalidad después de dos o tres meses.

Vanegas atribuye que el uso de inyecciones se ubique como el principal método anticonceptivo entre las mujeres nicaragüenses, porque  —a diferencia de otros métodos— pueden dejar de usarlas en el momento que deseen salir embarazadas.


“Muchas de las mujeres que usan la inyección como anticonceptivo quieren  tener hijos cuando sea el momento indicado para ellas. Una de las grandes ventajas de la inyección es que no es permanente (su efecto)”, explica la especialista.

Vanegas agrega que si bien las inyecciones no afectan la capacidad de una mujer de quedar embarazada a largo plazo, estas suelen causar  un retraso de hasta un año después de abandonarlas.  

Otros métodos

El segundo método anticonceptivo más utilizados por las nicaragüenses, según el Anuario Estadístico del INSS, son los gestágenos orales (pastillas), con 25% de frecuencia de uso.

El año pasado, 54,959 mujeres solicitaron inyecciones en las clínicas previsionales adscritas al INSS, mientras que 24,804 pidieron pastillas.

Los preservativos o condones se ubican en tercer lugar con un 13%, ya que apenas 13,109 mujeres los solicitaron.

En el año 2012, de acuerdo con datos de la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (Endesa), un 80.4% de las mujeres en unión usaban algún tipo de método anticonceptivo, de estas, apenas el 5.4% dijo estar usando el condón masculino como protección durante las relaciones sexuales; en contraparte, el 30% se había esterilizado.

El método anticonceptivo Inserción DIU (conocido como “T” de cobre), se ubicó el año pasado en cuarto lugar con 1,894 aplicaciones, lo que representó el 2% de los métodos solicitados.

El INSS revela que en total fueron 100,519 mujeres afiliadas al seguro social que recibieron métodos anticonceptivos el año pasado.


Efectos secundarios

Katherine Salgado, durante un año utilizó como método anticonceptivo el DIU o “T” de cobre. Luego se cambió a hormonas bebibles pero los efectos secundarios hicieron que retomara el uso del dispositivo intrauterino.

Todos los métodos anticonceptivos generan algún tipo de reacción adversa, advierte la ginecóloga Xóchilt Centeno. Las píldoras generan reacciones gastrointestinales, náuseas, dolores de cabeza y tienden a aumentar las várices, dice.

Mientras que advierte que las inyecciones producen alteraciones al periodo menstrual cuando las mujeres empiezan a usarlas.

El que las inyecciones sean las preferidas por las nicas se debe también a que “son un método menos invasivo y puede ser utilizado con regularidad. No corrés el riesgo de que se te olviden, como en el caso de las pastillas, que deben estárselas tomando diario”, asegura Yelba Jarquín, experta en salud sexual y reproductiva.

Pero ahora Diana, la joven que empezó su vida sexual a los 18 años, está pensando en dejar de usarlas y sacrificar placer por salud. Descubrió que su pareja, a quien no le gusta usar preservativos durante sus relaciones sexuales, le fue infiel, y aunque lo perdonó,  ahora está más expuesta  a una infección de transmisión sexual.

De hecho, el INSS reporta que durante el 2016 se detectaron 20,584 infecciones de transmisión sexual entre las mujeres de 15 a 34 años, el grupo de edad al que Diana pertenece.

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