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Los niños y adolescentes que tienen acceso a agua limpia para beber asisten más a las escuelas, afirma Marcia Cortez, coordinadora de salud de Fundación Fabretto, una organización que actualmente ejecuta proyectos de agua que benefician directamente a 350 familias de comunidades rurales en Madriz y Nueva Segovia. 

Cortez asegura que cuando los niños consumen agua limpia se reduce la cantidad de afecciones por diarrea y problemas respiratorios, lo que permite que permanezcan dentro del sistema educativo y mejora la calidad de vida de las familias. 

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En la zona rural, el clima y las condiciones de trabajo pueden causar contaminación en las principales fuentes hídricas que abastecen las viviendas. 

Otro problema existente en estas localidades son los pozos en las casas. “En estos pozos, el brocal no tiene una tapa, no son pozos que estén siendo tratados o mejorados con cloros”, apunta Cortez.

Según “Progreso Educativo Nicaragua 2014”, el 43% de los estudiantes matriculados inicialmente en la educación primaria abandonan los estudios antes de llegar a sexto grado. Mientras que en la secundaria, la deserción escolar de jóvenes entre 20 y 24 años es del 64%, indica dicho estudio.

En el Congreso Nacional de Comité de Agua Potable 2016 se informó que el  50% de los habitantes de comunidades rurales tenía acceso al agua.

Un nuevo proyecto

Desde hace dos años, la Fundación Fabretto en alianza con la empresa internacional Procter and Gamble (P&G) ha venido trabajando con unas diez comunidades rurales al norte del país para proveerles agua limpia para el consumo humano en el proyecto “Agua limpia para los niños en Nicaragua”. 

La iniciativa consiste en facilitar un producto denominado “P&G Purificador de agua” que transforma el agua contaminada en agua limpia para beber. Cuatro gramos de esta solución, que contiene cloro y otros componentes, puede purificar diez litros de agua, lo suficiente para abastecer a una familia de cinco integrantes por un día. Hasta el momento, el programa se ha llevado a unas diez comunidades rurales en la zona norte de Nicaragua. Kevin Marinacci, director ejecutivo de Fundación Fabretto, explicó que se seleccionaron estas comunidades debido a que son vulnerables por estar ubicadas en el Corredor Seco del país. 

“Estamos viendo menos casos de enfermedades que el agua puede transmitir por estar sucia, también cuando los chavalos están asistiendo a clases porque están gozando de buena salud, obviamente su desempeño académico, su asistencia es mucho mejor”, señala Marinacci.

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