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El científico Jaime Íncer advirtió ayer que las lagunas cratéricas pueden estar en proceso de  “secamiento” debido a que sus fuentes de recarga, que son las aguas subterráneas, están siendo afectadas por la falta de agua y por el deterioro del medioambiente. 

El doctor Íncer dio la advertencia ayer durante la presentación de un libro de cuentos ambientales en Managua. “El agua subterránea ha descendido el nivel porque hemos tenido inviernos muy malos, que es de donde se nutren las lagunas. El manto friático es insuficiente”, aseguró. 

Agregó que prácticamente todas las lagunas cratéricas están contaminadas, salvo Asososca, por su importancia para Managua. Sin embargo, el ejemplo contrario es la laguna de Masaya, que es una “inmundicia”.   

“Creo que esto no beneficia en nada al turismo porque las bellezas de Nicaragua son charcos sucios contaminados”, manifestó el especialista, quien recalcó que el cambio climático se acentúa cada año y “así como hay lugares en los que llueve mucho, también hay donde no llueve, y en el Pacífico, donde se encuentra las lagunas, se carece de suficiente precipitaciones para reponer lo que estos cuerpo de agua pierden por evaporación”, expresó. Íncer lamentó que no existan estudios que verifiquen la evidente reducción de los niveles del agua de las lagunas.

Otra amenaza grave para las lagunas cratéricas es la basura. El ejemplo más claro es la grave contaminación de la laguna de Masaya. 

Managua cuenta con las lagunas cratéricas de Tiscapa, Nejapa, Asososca, Acahualinca,  Xiloá y Apoyeque, de las cuales solo Asososca se utiliza para consumo humano. Un informe del Centro Humboldt en 2016 señala que la laguna de Asososca abastece a cuatro distritos de la capital: el Distrito I, con 12,350 habitantes; el Distrito II, con más de 35,000; el Distrito III, en el que habitan 11,183 personas; y el Distrito IV, adonde al menos 1,000 personas tienen esta como fuente de consumo.

En el resto del Pacífico hay lagunas en León, Granada, Chinandega, Masaya y en la Isla de Ometepe, en Rivas. El doctor Íncer señaló que las lagunas tienen  importancia por su belleza escénica, la que puede ser explotada por el sector turístico. Hizo  hincapié que para eso debe promoverse la conservación e incentivar a las poblaciones  que habitan en ellas o sus alrededores que desarrollen proyectos de turismo sostenible. 

4 distritos de Managua son abastecidos por la laguna de Asososca.

Influencia humana

No obstante, la actividad humana también influye en la desaparición de los cuerpos de agua, declaró Íncer.  Eduardo Sacasa, consultor en manejo de fauna silvestre y miembro de la dirección del Zoológico Nacional,  aseguró que realizó un estudio en el que documentó, a través de imágenes, las fuentes hídricas superficiales que se secaron en 2016. “El año pasado se secaron 160 ríos aproximadamente. También dos lagunas, la de Tisma en Masaya y La Playita en Ciudad Darío y un lago artificial, que es Las Canoas, en Tipitapa”, mencionó.  

Por su parte, Víctor Campos, director del Centro Humboltd, coincidió con Sacasa y detalló que en sus registros contabilizan aproximadamente la misma cantidad de ríos secos, además confirmó la desaparición de los cuerpos de agua antes mencionados. 

160 rios se secaron en 2016, según reportes de organizaciones ambientales. 

Llamado de emergencia   

De acuerdo con Víctor Campos las lagunas han sido afectadas por tres años de sequía y para que puedan recuperar un poco sus niveles debe haber por los menos dos estaciones lluviosas como la de 2016, que fue “normal”, sostuvo. 

El doctor Íncer insistió en que se debe tener un mayor control de la basura y hacer esfuerzo por educar a la población, “porque esa es la única forma de preservar el medio ambiente y por ende la calidad de vida de los nicaragüenses”, afirmó.

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