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“¿Por qué no me siento feliz?, ¿por qué no la quiero?, ¿por qué no quiero explotar de alegría por tenerla aquí?, si más bien, quiero explotar de tristeza y de cansancio”, se preguntaba Carol Reyes después de haber dado a luz a su primera hija a los 21 años. 

Cuando asistía a los chequeos y controles prenatales, los doctores nunca le hablaron de trastornos mentales que se suscitan después del parto y que estos podrían afectarla por un corto o mediano plazo. “Solo me preguntaban por la niña”, afirmó Reyes. 

Según especialistas de Salud sin Límite de Nicaragua, los médicos del sistema de salud no incluyen dentro de los controles prenatales la atención psicológica de la madre para detectar factores de riesgo que podrían desencadenar depresión posparto, una condición que una de cada diez mujeres tiene posibilidades de sufrir, según la OMS. 

Expertos recomien-dan buscar ayuda profesional y con la familia para sobrellevar un diagnóstico de depresión.

Una de las razones por las que no se diagnostica en las clínicas es porque no hay personal capacitado para detectar este tipo de problemáticas, dijo Juan Herrera, representante de Salud sin Límite, un organismo que trabaja temas de salud sexual reproductiva y de violencia de género. 

En el otro extremo, están las mujeres que no lo expresan en las consultas. “El imaginario colectivo social supone que las mujeres vivimos los embarazos con una gran alegría y felicidad; esa es la expectativa, pero es muy distinta la realidad”, explicó la ginecobstetra de Profamilia, Ligia Altamirano. 

“O yo lloraba, o yo estaba enojada, no tenía un punto medio”, expresó Reyes, a quien el “baby blues”, uno de  los tipos de depresión caracterizados por ser breves,  le duró dos semanas.  

Según los especialistas, las embarazadas o puérperas, es decir, mujeres que recién dieron a luz, no hablan abiertamente de su estado de ánimo, lo que dificulta la detección de la depresión posparto.

“La paciente difícilmente te lo dice, a veces rompen en llanto durante la consulta, pero si no te dicen nada, en el historial de la embarazada se pueden hallar indicios, uno hace preguntas claves para que la paciente lo comparta”, declaró Altamirano.

Después del parto se pueden presentar tres situaciones psiquiátricas. La más leve es la que sufrió Reyes, el “baby blues”. Entre el 50% y 80% de las mujeres sufren de esta condición después de parir. De estas, el 20% desencadenan en depresión posparto, y el 1% de las pacientes sufren psicosis posparto, explicó Altamirano.

Posibles factores

El origen del embarazo, la cantidad de bebés esperados, el abandono familiar o de la pareja, las condiciones en que se desarrolla el embarazo, el nivel de salud de la madre, el dolor del parto son todos factores de riesgo que podrían generar una depresión posparto, indicó la ginecobstetra de Profamilia. 

Herrera agregó que otro factor de riesgo es si el embarazo fue deseado o no. Un estudio de Salud sin Límites realizado en la Costa Caribe Norte el año pasado reflejó que de 196 mujeres encuestadas en edad fértil, el 50% dijo que su último hijo no fue deseado.

En las zonas rurales, donde se encontraba la población muestral, el 66% de las mujeres planificaban utilizando la inyección, el 4% se habían esterilizado quirúrgicamente, y un 6% utilizaban la píldora, explicó Herrera.

“Las mujeres en las comunidades planifican a escondidas de los maridos, por eso utilizan más las inyectables”, mencionó el especialista.

Estas condicionantes socioculturales, sumadas a los índices de pobreza no están siendo estudiadas como factores desencadenantes de la depresión posparto.

“Muchas de las mujeres que salen del hospital quieren regalar a los bebés, porque obviamente está relacionado con el tema que son embarazos no deseados”, agregó Herrera sobre las situaciones que observa la organización en el Caribe de nuestro país.

Tratamiento

Los expertos recomiendan que de detectarse síntomas depresivos durante o después del parto, las mujeres y sus familiares deben buscar ayuda de expertos y familiares para sobrellevar un diagnóstico de depresión.

Reyes recuerda que después de las dos semanas de haber engendrado a su bebé, habló con su pareja y a partir de entonces lograron superar la situación. “Luego ya comencé a ver con amor a la niña y disfrutaba bañarla, cambiarla, tenerla a mi lado”, y añadió que “a veces una no se puede adaptar a los cambios tan rápido”. 

“Luego del parto se debe apoyar para que la mujer reorganice su entorno social, la familia es fundamental en ese proceso; la depresión hay que tratarla con psicoterapia y apoyo porque tiene muy graves consecuencias en los bebés”, dijo Altamirano.

La doctora mencionó que además de afectar la salud de la madre, los trastornos mentales posparto pueden interferir con su capacidad de relacionarse con los recién nacidos y cuidarlos. 

“Los hijos de madres depresivas tienen afectaciones en su desarrollo psicomotor, en su desarrollo cognoscitivo y en la forma en cómo se relacionan, incluso una vez que llegan a la adolescencia”, agregó Altamirano.

Según Miriam Álvarez, directora ejecutiva de Profamilia, mensualmente atienden a 300 mujeres embarazadas a nivel nacional, de las cuales un 10% están siendo acompañadas por las sicólogas de las 12 clínicas.

“Porque no solo hay depresión posparto, sino también durante el embarazo”, explicó Álvarez.

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