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En Nicaragua el 31% de la población rural no tiene acceso a agua potable, reveló en el 2016 la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Es decir, que estas personas obtienen el líquido sin tratamiento a través de fuentes hídricas superficiales o subterráneas, como ríos, lagunas, ojos de agua o pozos, que muchas veces contienen distintos contaminantes. 

El subdirector del Centro para la Investigación de los Recursos Acuáticos (CIRA), Luis Moreno, explicó que en la zona central y Caribe predominan los ríos como fuentes de agua, 51 de estos drenan de las zonas montañosas hacia las planicies. Moreno mencionó que los principales contaminantes de este recurso son los desechos sólidos y líquidos.

Además, el especialista indicó que en el invierno se aumenta el riesgo de contaminación en las fuentes de abastecimiento a las viviendas ubicadas en zonas rurales, por los agroquímicos que se deslizan en las correntías superficiales por las lluvias o el desbordamiento de letrinas. END

Consumir agua contaminada expone a las personas a riesgos prevenibles para su salud, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La principal enfermedad relacionada con el consumo de agua contaminada, de acuerdo con la OMS, es la diarrea y en zonas donde hay riegos químicos se puede desarrollar la arsenicosis y la fluorosis.   

Alternativas

La docente de la Universidad Nacional de Ingeniería en potabilización y tratamiento de agua, Ileana García, aseguró que las poblaciones que no cuentan con sistemas de tratamiento de agua deben utilizar los filtros de purificación, dispositivos para limpiar el agua que se destina para el consumo humano. 

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Según García los filtros ayudan a limpiar el agua del exceso de cargas sólidas, algunos minerales pesados como el arsénico y el hierro. Esto evita que la población que consuma el líquido se intoxique. 

En la parte superior de la arena se crea una capa microbio-lógica que hace degradar toda la materia orgánica. Esta funciona como un mecanismo de remoción que atrapa los sólidos". Ileana García, docente UNI.

Moreno, subdirector del CIRA, indica que desde la antigüedad los nicaragüenses han utilizado filtros de agua artesanales, en los cuales se utiliza arena, arcilla, grava y carbón activado para poder potabilizar el agua. “Los indígenas utilizaban tinajas a las que se le ponían un filtro de arena y removían los sólidos. También las pasaban por fibras de vegetales”, señaló Moreno. 

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Según Moreno aunque los filtros mejoran la calidad del agua que consumen las familias que poseen uno, estos tienen la limitante de que no eliminan bacterias o que los materiales con los que están hechos son caros. 

La ingeniera García detalló que uno de los más utilizados por sus rústicas partes es el filtro “Camcham”, conformado por arena y grava. “En la parte superior de la arena se crea una capa microbiológica que hace degradar toda la materia orgánica. Esta funciona como un mecanismo de remoción que atrapa los sólidos”, dijo la experta, quien agregó que después sigue una capa de grava y luego un sistema de tubería con un orificio por donde pasa el agua. Este remueve un porcentaje de minerales como el arsénico.  

El caso de Moyuá

Antes del 2012 para llegar a Valle Moreno, ubicada en la parte sur de la laguna de Moyuá, se tenía que navegar en una panga. Narciso Moreno, líder de esta comunidad, dijo que hoy se puede acceder a través de un camino que cruza el humedal seco. 

En este pueblo, que pertenece al municipio de Ciudad Darío, en Matagalpa, habitan unas 95 personas en 17 familias, aseguró Moreno. Se dedican a la agricultura y no tienen agua potable. Sus fuentes son dos pozos: uno perforado por la comunidad y otro por la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal). El último bombea el líquido a través de una bomba de mecate. 

Moreno aseguró que el agua no tenía ningún tratamiento más que el cloro. Hace tres años, Telma Salvatierra, máster en ciencia del agua del CIRA, llegó a realizar un proyecto de captación de agua de lluvia mediante piletas con el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

“El trabajo consistía en almacenar de la lluvia agua para el consumo humano, para eso se les entregó 20 filtros de agua y la misma cantidad de piletas”, relató Salvatierra. Los instrumentos están hechos de dos unidades filtrantes, plata coloidal y carbón activado, que se obtienen fabricados. Estos se encuentran en un balde con capacidad de 20 litros, el que está unido a través de un tubo con otros baldes. Antes de los materiales filtrantes se coloca una malla para retener sólidos.  Salvatierra explicó que con este filtro el agua queda libre de color, sabor y bacterias. 

Otros proyectos

Antonia Mendoza, dirigente del proyecto social Hermanamiento Newton, que trabaja con más de 30 comunidades en el sur de Nicaragua desde hace diez años en programas de acceso al agua potable, indica que el filtro de agua que construyen junto a los habitantes de las localidades tiene un alto porcentaje de efectividad en la eliminación de bacterias, según estudios realizados por la Universidad de Massachusetts. “El filtro de arena ha sido el más eficaz para purificar el agua”, afirma Mendoza. 

El proyecto Hermanamiento Newton provee a las familias los materiales de construcción para construir filtros para potabilizar el agua para el consumo humano, según Mendoza. Los materiales que se emplean para la construcción del purificador artesanal están valorados en unos C$511 o U$18.61. El filtro no se deteriorará si los dueños lo cuidan y le dan constante mantenimiento.

En el invierno aumenta el riesgo de contaminación en las fuentes de abastecimiento de agua en zonas rurales, por los agroquímicos que se deslizan en las correntías superficiales y el desbordamiento de letrinas.

Este filtro de agua artesanal incluye materiales como: arena motastepe, piedrín y grava, además de la estructura hecha a base de materiales de PVC y los recipientes de plástico en donde se almacena el agua limpia. Mendoza explica que en otras localidades, como Diriamba, se usa un filtro de cerámica, llamado “Filtrón”, un recipiente grande de aproximadamente 30 litros de agua, que tiene un recipiente de barro por dentro, que logra la purificación del líquido. 

En el norte del país, la Fundación Fabretto, en alianza con la empresa internacional Procter and Gamble (P&G) ha venido trabajando con unas diez comunidades rurales para proveerles agua limpia desde hace dos años. El proyecto se llama “Agua limpia para los niños en Nicaragua”, y consiste en facilitar a las familias el producto “P&G Purificador de agua”, que transforma el agua contaminada en agua limpia para beber. 

Cuatro gramos de esta solución, que contiene cloro y otros componentes, puede purificar diez litros de agua, lo suficiente para abastecer a una familia de cinco integrantes por un día. Kevin Marinacci, director ejecutivo de Fundación Fabretto, explicó el pasado mes de abril, en el lanzamiento oficial del proyecto en Managua, que se seleccionaron estas comunidades debido a que son vulnerables por estar ubicadas en el Corredor Seco del país.

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