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Los cursos en línea disponibles en diferentes universidades públicas y privadas parecen ser el futuro de la educación en el país, pero aún existen retos a los que se enfrentan las instituciones educativas.  

Uno de los factores clave en el éxito de los cursos en línea es el desempeño docente, en el que han estado invirtiendo esfuerzos instituciones educativas como la Universidad Centroamericana (UCA) y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). 

El reto más visible es posiblemente la resistencia a la virtualización de los docentes, a juicio de Estela Valerio, directora de eCentro, la unidad encargada de regular la modalidad virtual en la UCA.

“Hay profesores a los que la tecnología les cuesta, entonces podría ser un poco esa resistencia de acercarse a la parte técnica”, señaló Valerio. 

Sin embargo, también sostuvo que las rutas de formación son indispensables para sobrellevar estas debilidades. En la UCA, la formación está enfocada tanto en el acompañamiento del docente de forma técnica en el uso de la plataforma, como en la planificación de la asignatura, para garantizar que la calidad educativa se mantenga.   
En esta universidad jesuita, más de doscientos profesores han sido capacitados en el uso de la plataforma virtual de la universidad, en la que se brindan cursos completamente en línea, y “bimodales”, estos últimos son los que tienen una carga horaria destinada a clases presenciales y otra enfocada en actividades virtuales.

En la UNI los profesores capacitados son exactamente los mismos: doscientos maestros, quienes se han preparado para ofrecer material de estudio en línea o cursos virtuales, según el ingeniero Juan Martínez Toribio, director de UNI-Online. 

Martínez Toribio afirmó que las capacitaciones de la UNI a sus docentes además están enfocadas en “cómo ir transformando su pensamiento de una acción de educación presencial a una acción de universidad en línea”. Y recalcó que son los docentes quienes tienen la responsabilidad de despertar el interés en los estudiantes, a través de la investigación personal y de las propuestas de actividades llamativas y experiencias nuevas. 

Mayor esfuerzo

Otro reto para los profesores es que la educación en línea demanda un mayor esfuerzo de planificación y de tiempo disponible online, comentó María Luisa Miranda, directora de Formación y Desarrollo Académico UCA. 

“La virtualización requiere una gran presencia (en línea) para los estudiantes, el maestro tiene que responderle uno a uno (a los alumnos)”, resaltó Miranda, haciendo referencia a las preguntas y comentarios que pueden surgir de las orientaciones del docente. 

Martínez Toribio, quien ya tiene años de experiencia en cursos virtuales, afirmó que lo ideal es que las respuestas se brinden en menos de 24 horas. “Si no, los alumnos pierden interés, sienten que el maestro está ausente, lo que facilita la deserción”, explicó. 

Esto es particularmente indispensable teniendo en cuenta que una de las premisas de internet es la gratificación instantánea, obtener respuestas rápidamente y al alcance de la mano. 

Un estudio sobre hábitos y usos de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), realizado este año con una muestra de 2,007 estudiantes activos de siete universidades del país, demostró que 72% de los jóvenes usan internet todos los días, y  un 45% navegan de cuatro a más horas diarias, por lo que una interacción pronta es decisiva.  

Con esto concuerda Martínez Toribio, quien aseguró que en las clases presenciales los estudiantes pueden quedarse callados, no participar y limitarse a escuchar las incógnitas  de sus compañeros. Pero en línea, “los estudiantes le preguntan al profesor directamente, de forma privada, la interactividad es más personalizada”, añadió.  

“El docente que está apasionado con esto no va a ver el tiempo, va a sentir la necesidad de responder”, compartió el representante de la UNI, quien es también docente en línea, e incluso en sus tiempos libres se encarga de contestar inquietudes de sus alumnos. 

Asimismo, “hay una retroalimentación mayor de los trabajos”, dijo Miranda, la cual se tiene que hacer de forma escrita porque el docente nunca verá a los estudiantes, como sucede de forma presencial.

Los estudiantes

La mayoría de los alumnos que toman cursos en línea son aquellos que tienen dificultades para asistir presencialmente a la universidad. “Estudiantes que tienen dificultades familiares, de salud, que están trabajando”, puso por ejemplo Miranda. 

Valerio añadió dentro de los grupos que más toman clases en línea a los estudiantes que llevan cursos nocturnos o sabatinos, quienes aprovechan esta modalidad para cursar estudios a la hora que mejor les convenga. 

Si bien, los docentes tienen grandes responsabilidades para echar a andar la modalidad virtual, también cuenta la disciplina de los alumnos. “El estudiante tiene que ser autodisciplinado, si no dispone de deseos, de motivación, muy presencial o en línea con todos los recursos podrá ser la clase, pero no va a servir nada”, concluye Martínez Toribio.

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