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La historia de una anciana de 70 años en Monimbó, cuya vivienda funcionaba como casa de seguridad de los guerrilleros y el relato de un niño de 9 años que realizaba tareas de correo de los alzados durante la insurrección popular, son apenas reseñas entre 4,200 entrevistas que conforman el archivo oral de la Cruzada Nacional de Alfabetización realizada en 1980.

El acceso a los casi 7,000 casetes que contienen esas entrevistas y que preserva el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (Ihnca) de la Universidad Centroamericana, fue restringido para evitar el daño y pérdida del material, pero con la tarea de digitalización, quizás en algunos meses sean de acceso público.

La recuperación de estas memorias históricas está bajo la coordinación de Rebecca Cooley, especialista en Relaciones Internacionales y becaria Fulbright. 

“Este ha sido un plan del Instituto (Ihnca) por muchos años, porque las cintas se estaban dañando y era necesario preservarlas, pero no tenían los fondos ni el personal para realizarlo”, comenta Cooley, quien mediante su beca coordina el proyecto y organiza la compra de los equipos de digitalización, con una donación que realizó la cineasta Catherine Murphy. 

Las entrevistas

Campesinos, líderes comunitarios, combatientes, niños, ancianos, personas con diferentes ocupaciones y niveles de participación durante la insurrección popular son los protagonistas de las entrevistas orales que conserva el Ihnca.

“Las entrevistas hablan de combates e intentan rescatar la historia militar de la insurrección. Pero también se pregunta sobre el terremoto del 72, sobre cómo vivieron bajo la dictadura de Somoza, cómo sobrevivieron a la guerra. Hay  mucha información y depende del informante lo que quiere compartir”, menciona Cooley, quien agrega que una entrevista puede tardar 30 minutos o seis horas.  Miles de jóvenes de las ciudades participaron en la alfabetización.

Incluso dentro de los audios hay  música inédita y poesía. El valor agregado es que todos esos testimonios son contados por los mismos protagonistas. 

“Hay una energía que escucho en muchas de las entrevistas, que es única de esa época, había un optimismo, una esperanza, una alegría que pinta con cada palabra”, describe la becaria, una de las pocas personas que ha escuchado algunos de estos casetes en los últimos años. 

“Realizar ese proyecto no habría sido posible en otro contexto, porque recién había triunfado la Revolución y no se había arreciado la guerra, entonces, las personas cuentan con mucha confianza cosas muy íntimas, experiencias muy fuertes que tuvieron de la guerra”, dice la joven de 23 años.  

Aun así, señala que hay testimonios de “campesinos tímidos, entrevistados por gente de ciudad” que se niegan a compartir su nombre, o su experiencia. “Es gente que vivió bajo una dictadura por décadas y está acostumbrada a guardar esa información, a vivir con secretos”. 

Los entrevistadores

La Cruzada Nacional de Alfabetización, realizada entre marzo y agosto de 1980, ofreció una oportunidad para rescatar la historia oral de la Revolución Popular Sandinista, mediante entrevistas a personas de todos los departamentos del país.  

Según Cooley, fue el departamento de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) el encargado de capacitar a 214 jóvenes alfabetizadores, que con una grabadora y buenas municiones de casetes y baterías se trasladaron a las zonas rurales y urbanas del país para obtener los testimonios orales. 

Con el apoyo del Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación, los jóvenes formaron la Brigada de Rescate Histórico Germán Pomares Ordóñez, que además de alfabetizar tenían la prioridad de hacer las entrevistas.

El proyecto

Con más de 2,000 casetes digitalizados, el proyecto del Ihnca está desarrollándose a buen paso. Pero una desventaja es que no cuentan con personal a tiempo completo y  el trabajo de sistematización de la información y edición del audio es tardado.

Cooley calcula que de conseguir los fondos necesarios y voluntarios para digitalizar, podrían terminar el proyecto en los próximos 18 meses. 

Una de las ideas para el futuro de los audios es la creación de un museo virtual. “Queremos crear unas exposiciones virtuales, seleccionar algunas entrevistas, acompañarlas con fotos, con diarios de los brigadistas. Esa sería una plataforma accesible al público, en que la gente pueda escuchar, aprender, interesarse en ello”, comenta la coordinadora del proyecto, quien estará en el país hasta el mes de julio.

El acceso libre a estos audios dejaría la puerta abierta a investigadores, maestros, artistas, para cualquier tipo de proyecto. O incluso para estudiantes y jóvenes que quieran aprender sobre la Revolución con historias de primera mano.

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El vaivén de los audios

Conservación • Los casetes, preservados durante casi cuatro décadas, son en sí mismos personajes. Una vez que todos los brigadistas volvieron a Managua, entregaron los materiales al Centro de Investigación de Historia, dirigido por la UNAN-Managua, después pasaron al Instituto de Estudio del Sandinismo (IES). 

“Después de las elecciones del noventa, cerraron ese instituto y por decreto presidencial enviaron todos los archivos a la UCA, al Instituto de Historia que había en ese entonces. Después crearon en la UCA el Ihnca y se trasladaron aquí en 1997”, describe Cooley. 

Aunque se han perdido algunos casetes, la mayoría se conservan en buen estado. Además, están almacenados en un cuarto en el que se modera la temperatura del aire para no generar humedad y los muebles de madera en que están las casi 7,000 cajas de plástico mantienen las cintas aseguradas. 

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