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Nacido en 1992, Ernesto Valle es un comunicador social que recientemente disertó su tesis de maestría en Estudios Culturales sobre los ‘millenials’ en Nicaragua. 

“Uno de los libros que me inspiró para escribir esto fue un libro sobre juventud de Rossana Reguillo. Lo que decía ella era: ‘agarrar el prejuicio y hacerlo bandera de identidad’. Entonces, al encontrarme tantos prejuicios alrededor del ‘millenial’, yo dije: ‘esta es la bandera que yo quiero agarrar y reivindicar’”, comenta Valle, quien afirma que los ‘millenials’ han sido por años blanco de campañas de desprestigio desde los medios de comunicación. 

Empecemos por lo básico, ¿qué es un ‘millenial’ nicaragüense? 

Comencemos porque creo que no hay una sola forma de decir ‘millenial’. Hablar de ‘millenials’ es hablar de una categoría o una etiqueta que utilizan muchos jóvenes para identificarse. No significa que todos seamos ni que todos tienen que ser. Un ‘millenial’ nicaragüense, según mi propuesta, es un joven que nace entre 1985 y 1994, principalmente son personas urbanas, yo hago principal hincapié en que son de Managua y que tienen algunas características particulares. 

El concepto tecnológico en Nicaragua, que es muy particular, nos impacta de cierta manera, así que es difícil hablar de que los ‘millenials’ nicaragüenses somos nativos digitales. Sí nacimos en la era tecnológica, pero no tuvimos acceso porque el contexto de los 90 y el neoliberalismo se abrieron muy lentamente a eso. En ese sentido no podemos hablar de nativos digitales. 

También son gente que ha crecido con un relato sumamente fuerte sobre la Revolución, esa es la generación de posmemoria, generación 1.5, generación de los hijos de los sobrevivientes de ese momento importante en la historia reciente de Nicaragua, y digamos que su vida está conectada con ese fenómeno,  y eso se ve experimentado en cómo relatan la ciudad. 

Valle sostiene que en Nicaragua los ‘millenials’ son una élite.

¿Lo planteás como una generación o como un grupo de jóvenes?

Eso tiene que ver con que el concepto de generación ha cambiado, generación ya no es el hecho de un corte biológico de gente que nace en ciertas fechas. Los teóricos sobre generación como Ortega y Gasset, como Karl Mannheim, entre otros, se desprenden del tema de la edad como elemento importante y apuntan más bien al tema de una conciencia generacional, que les permite identificarse de esa forma. El concepto de generación, más que un grupo, es una identidad. Así que no me alejo del tema biológico, pero para mí lo principal en este caso tiene que ver con el tema de la ubicación, del contacto con la tecnología. 

¿Por qué extrapolar un término norteamericano a la realidad nicaragüense? 

Realmente es porque la categoría a mí me resultaba más práctica en la medida en que podía leer la literatura de generación. La mayoría de la crítica generacional que se ha estado haciendo es desde los Estados Unidos, al menos los últimos años. Producto de ello es que dos historiadores o sociólogos son los que crean esta categoría de ‘millenials’. Segundo, porque es un tema superpujante, entonces me permitía tener insumos de dónde analizarlo. Realmente es una opción personal que yo tuve. 

Entonces, ¿en qué se diferencia un ‘millenial’ nicaragüense de uno estadounidense?

En el contacto tecnológico, el contexto social, económico, político. Esta generación de ‘millenials’ nicaragüenses está marcada por el tema de la posguerra, del sandinismo y la vuelta del sandinismo, y eso es totalmente diferente a los movimientos sociales que estaban en Estados Unidos, allí no había guerra como tal. 

¿Y cuál es la similitud?, ¿el uso de la tecnología como herramienta para expresarse?

Efectivamente. El factor determinante de esta generación en el mundo ha sido cómo la tecnología ha cambiado su percepción de las diferentes cuestiones, cómo la tecnología entra en su cotidianidad y rompe las estructuras tradicionales.

¿Un ‘millenial’ se identifica como tal?

Esa pregunta es bien compleja porque algo que yo encuentro bien sintomático de esta generación es no reconocerse como ‘millenial’. Eso no significa que el hecho de que no te reconozcás como tal te hace ‘millenial’. Pero la mayoría de los teóricos dicen que la generación es un concepto de identidad, entonces la máxima es: si vos te identificás como ‘millenial’, sos ‘millenial’. 

Un joven que tiene acceso a internet pero que no usa frecuentemente dispositivos tecnológicos, ¿puede considerarse un ‘millenial’?

Allí lo que estás describiendo es un ermitaño digital. Existe ese tipo de jóvenes, pero al final no es qué tanto consumís Internet o qué tanto consumís dispositivos, sino cómo esa tecnología merma en tu cotidianidad y te hace entender al mundo de otra forma. ¿Cómo se expresa eso? Por ejemplo, desde el mismo tema de que entendés contenido digital o herramientas que nacen solamente en digital como los hashtags, eso ya te predispone a ser entendido dentro de ‘millenial’ como tal. 

Vos hablás también de que hay alrededor de 151,000 ‘millenials’… 

Más o menos ese es un número cercano, ese es un grueso de los que podrían llamarse élite de ‘millenials’, como el perfil más fácil de identificar. 

¿Entonces los ‘millenials’ son una élite?

Sí, obviamente. No todos tuvimos contacto con Internet de primas a primeras, para tener ese contacto temprano tuviste que tener una computadora, un celular, y el contacto tardío con el Internet hace que este grupo sea una élite. 

¿Hay otros estudios en el tema que se hubieran hecho antes?  

Los más tradicionales, como ‘Cinco’, como fundaciones que trabajan con la juventud, generalmente lo que hacen es exponer trabajos de encuestas sin entrecruzar marcos conceptuales, solo presentan eso y te dicen que estas personas son apolíticas porque se consideran así, pero no preguntan si participan como tal. Sí hay investigación de generación. 

Ahora, si es sobre investigaciones de ‘millenials’ habrá unas dos, tres, desde la universidad, de algunos chavalos que hicieron ciertas entrevistas para describirlos, pero eran trabajos académicos de pregrado, nada como una investigación seria, metodológica, etcétera. Tampoco creo que mi investigación sea tan seria, pero las otras no tenían ese rigor.

¿Cuál es la metodología que utilizaste en tu disertación?

Yo apelé a la crítica literaria, apliqué el análisis crítico del discurso, utilicé estudios de generación y estudios de juventud. Para este trabajo partí de un análisis crítico de los medios de comunicación en los que me encuentro ciertos patrones a la hora de comunicar sobre los ‘millenials’, eso a mí me sirve para enumerar ciertas características y hacer una crítica. 

Después analizo una canción, un cortometraje y un fotomontaje para ver si la premisa de que los ‘millenials’ tienen una forma diferente de ver la ciudad a partir de este relato revolucionario. Por último me devuelvo al discurso político de los medios de comunicación y me debato si las categorías que se usan están bien utilizadas. Al final contrasto un caso de estudio específico en el cual yo le doy una perspectiva generacional, al caso del OcupaINSS. 

En tu trabajo hay un capítulo dedicado a la forma en que reflejan los medios de comunicación a esta generación, ¿podés hablarme un poco sobre eso?

Los medios están haciendo un montón de daño en el tema de la juventud, la imagen que se percibe por parte de los adultos de la juventud como un grupo acrítico, carente de propósito, que no aporta a la sociedad. Eso es en gran medida producto de la imagen que los medios de comunicación están haciendo. Incluso la imagen que tenemos de nosotros mismos es creer que efectivamente somos una lacra, que somos unos majes que pasamos apendejados en la tecnología, que son cosas que nos han inculcado. 

Al final uno lee los medios de comunicación y te dicen que vos como joven sos tan malo, y no estás movilizado. No creo que tengamos que movilizarnos porque los medios nos lo indican, y no porque realmente creemos. Mi apuesta es tratar de demostrar a los jóvenes que hay una versión más cercana, real de ellos mismos y que no tenemos que dejar que otra gente nos defina porque somos nosotros quienes tenemos que definirnos. 

¿Entonces no creés que los ‘millenials’ sean apolíticos o apáticos políticamente? 

No, para nada. 

¿Por qué?

Porque tenemos posiciones sumamente fuertes. La marcha gay hace poco fue un ejemplo. Allí había un montón de jóvenes compartiendo con sus celulares. Yo no creo que los ‘millenials’ sean apolíticos, pero tampoco creo que los jóvenes son apolíticos. No somos apolíticos porque realmente estamos participando, no de la misma forma que hace años, pero sí lo estamos haciendo. 

¿A qué denominás política?

Cualquier acción que modifica el entorno social, desde que vos publicás un estado en Facebook hasta que te ponés la camisa que te querrás poner, todo ese tipo de cosas son posicionamientos políticos. ¿Que no los reconocemos como tal? Sí, no los reconocemos porque venimos de un pasado militante y activo. Entonces decidir si vamos a andar en bicicleta no se ve como política. 

¿Tu trabajo se puede encontrar en línea?

Todavía no. En teoría sí porque la UCA los tiene siempre en su repositorio virtual, pero por ahora no. 

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