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Al gran dariano alemán Günther Schmigalle (1946) se le debe el rescate literario de Ge Erre Ene (seudónimo de Gonzalo Rivas Novoa), el escritor humorista de mayor calibre en Centroamérica. Tres ediciones —anotadas con rigor filológico— ha realizado Günther de Rivas Novoa (Masaya, 13 de mayo, 1906-Managua, 29 de noviembre, 1958), tras investigar a fondo su vida y obra.

Nuestro amigo y colega 

—es miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua— reconoce en Rivas Novoa un personaje “sui géneris” en el contexto de la literatura y el periodismo de nuestro país. Además, es nica consorte y en su matrimonio con la bibliotecaria Maritza Reyes ha procreado a Ernesto y Roberto Schmigalle Reyes. Ge Erre Ene.

Los relatos sobre Pancho Cabuya

Admirando a Ge Erre Ene por su honestidad intelectual y conducta política irreprochable, Schmigalle inició su tarea editando la pequeña obra “General Pancho Cabuya y otras aventuras centroamericanas” (Managua, Editorial Zorrillo, 1994). Se trata de diez relatos escogidos —dispersos en “Los Lunes de La Nueva Prensa” y en “La Semana Cómica” de los años cuarenta— sobre sus aventuras y desventuras, cuatro de ellos en torno a una relevante figura de la guerra civil de 1926: una especie de Pancho Villa sin la aureola de la Revolución mexicana. Tres razones animaron a su editor para reunir dichos relatos: el valor autobiográfico, la calidad literaria y la coherencia interna. Ellos brindan “una imagen resumida (un microcosmos) no solo de la personalidad del autor, sino del contexto mayor de su universo literario y personal”.  

El relato “Pedro Joaquín Fitoria me salva la vida” es, para mí, el más impactante. Lo resumo. Un día se le presentó a Cabuya borracho (etapa en que se tornaba fiera), un amigo para decirle que sus tropas le habían robado ganado. Enardecido por el guaro, Cabuya consideró ofensa la queja, sacó su pistola y disparó un tiro a la frente de su amigo. Pero Ge Erre Ene, en un acto humanitario, logró alzar un centímetro el revólver de Cabuya y la bala pasó rozando la cabeza de la víctima. Naturalmente, la dignidad suprema del jefe absoluto se sintió irrespetada y Ge Erre Ene comprendió que estaba perdido. Con habilidad e inteligencia, inventó excusas para irse a revisar los retenes. El caudillo borracho reacciona, monta su caballo y vas tras él con intenciones visibles de castigarlo. Pero Ge Erre Ene se salva porque en la persecución Cabuya se encuentra con Pedro Joaquín Fitoria, el amigo que le había reclamado y salido ileso de su disparo. “Y con una bala certera en medio de los dos ojos, le segó la vida”, mandando d
e inmediato a Ge Erre Ene a amarrar el cadáver a la cola de un caballo e ir a botarlo al monte.

Morado: “humorización” de Rubén

Más valioso resultaría el estudio de Günther sobre “Morado” (1940) —la obra más conocida (con cuatro ediciones) y celebrada de Ge Erre Ene— que patrocinó la Academia Nicaragüense de la Lengua: Dichoso el asno que es apenas comprensivo / Ge Erre Ene y las parodias de Rubén Darío (1998). Treinta y un suman los originales poéticos parodiados, correspondiendo veinte a Darío y siete a otros autores: cinco españoles (José Zorrilla, Ramón de Campoamor, Emilio Carrere, los hermanos Álvarez Quintero) y tres hispanoamericanos (Juan de Dios Peza, Amado Nervo y José Asunción Silva), quedando cuatro sin identificarse. Obra maestra de la “humorización” —especialmente de Rubén—, “Morado” no ataca, ni ridiculiza directamente a Rubén. En sus parodias, Ge Erre Ene recurre al molde de algunos poemas darianos para emitir sátiras de carácter político y social. Unas aluden a coyunturas locales y otras a “situaciones humanas más generales o incluso universales”. Aunque implican una sistemática crítica bufonesca a la retórica modern
ista, las composiciones de “Morado” no dejan de constituir un homenaje a los autores de sus modelos, sobre todo a nuestro “paisano inevitable”. 

La Creación: “tergiversación cómica del Génesis”

Al mismo tiempo, Günther localizó en “Los Lunes de La Nueva Prensa” casi todos los artículos del novelitín “La Creación” (1940). Para él, el trasfondo de esa “tergiversación cómica del Génesis” —cito a María Teresa Sánchez— es el problema del origen del mal y de la guerra. De ahí que en los capítulos seis y siete de la primera parte el Dios de “La Creación” “se presenta con rasgos de caudillo militar que siente amenazado su poder”. Schmigalle no la ha editado aún, pero obtuvo una copia de su única y rara edición e identificó su fuente: una obra de Mark Twain (“The Private Life of Adam and Eve”, 1906). Sin duda, en ella se despliega el humor ge-erre-niano como un ímpetu desacralizador del primer libro representativo de la tradición judeo-cristiana.

Textos dispersos

Asimismo, en su tarea de revivir el talento festivo de Ge Erre Ene, el investigador teutón evoca el debut de su héroe literario y ciudadano antisomocista en “La Noticia”, “entrando al estrado de la prensa nacional, por la puerta grande del éxito con sus chispeantes epigramas bajo el título general ‘Micos en Letras de Molde’”. Algunos de esos epigramas los transcribe y comenta. Lo mismo realiza con los textos en prosa de la columna de “La Nueva Prensa”: “Entre gallera y gallera”. Para Günther, dicha columna constituye “todo un género altamente flexible y polifacético que le permite unir lo objetivo con lo subjetivo, la observación de la cotidiano con la profundidad filosófica”. Y también localizó otros relatos autobiográficos de Ge Erre Ene: treinta y uno de la serie “De cuando yo era malo” y dieciséis de los dieciocho de la “Biografía de Gonzalito”.

Biografía de un infante nicaragüense

Precisamente esta serie del notable humorista fue reunida y editada en libro por Schmigalle, con sus debidas introducción y notas, bajo el patrocinio de la Academia Nicaragüense de la Lengua en 2014. Subtitulados “Una infancia nicaragüense: 1906-1919”, sus capítulos aparecieron en “Los Lunes de La Nueva Prensa” entre el 7 de noviembre de 1949 y el 3 de abril de 1950. Unidad temática, simetría de lugar y una cuidadosa estructuración narrativa los caracteriza. Los cuatro elementos de toda biografía infantil —el del mal, el del sexo y el amor, el del teatro y el de la muerte— se hallan presentes en “Biografía de Gonzalito”, tercera obra de Ge Erre Ene, rescatada con profesionalidad académica por Günther Schmigalle.

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