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En el 2012, Kiara Tinoco obtuvo una beca estudiantil por ser una de las 5 mejores estudiantes del país. Ese año ganó las olimpiadas por ser la mejor alumna del municipio de Matiguás, en Matagalpa.

Estudió administración de empresas con mención en Mercadeo, en el campus de Keiser University. Habla tres idiomas y actualmente es la gerente de Mercadeo de la franquicia Buffalo Wings Nicaragua; Es la más joven de su equipo de trabajo.

El intercambio

Sus 5 años de universitaria estuvieron llenos de aprendizaje académico, lecciones de vida, conocimientos, experiencias, pero sobre todo de aventuras. A Kiara le faltaba un semestre para concluir la carrera cuando decidió aplicar a un intercambio estudiantil, “siempre quise tener la oportunidad de saborear la experiencia de estudiar fuera de Nicaragua”, admite la mercadóloga. 

Cuenta que decidió aplicar al intercambio porque el viajar te permite aprender de nuevas culturas, desarrollar nuevas ideas, conocer nuevas personas y siempre poder llevar una parte de Nicaragua a esa nueva cultura a la que una se enfrenta. 

“Siempre me ha gustado viajar y el intercambio fue la oportunidad de viajar y de estudiar en un país con un sistema educativo diferente, idioma diferente, y con un sinnúmero de oportunidades para crecer profesionalmente. Yo estuve en West Palm Beach, Florida, esa ciudad fue como mi hogar”.

Desde el punto de vista académico la experiencia de esta joven fue muy enriquecedora tuvo la oportunidad de interactuar con profesores de calidad, participar en proyectos de emprendimiento y compartir con compañeros de diferentes países y continentes. Esto abrió su mente y le ayudó a comprender la manera de vida en otras culturas.

Dificultad

De acuerdo con Kiara un intercambio te abre las puertas a un montón de oportunidades, “y pensando más allá, tener las agallas de irte de intercambio habla mucho de uno como persona, dice mucho la ambición que tenés, y de lo que estás dispuesto a hacer por alcanzar metas, te volvés más disciplinado, sentís una gran responsabilidad de hacer las cosas bien, y eso nos vuelve menos conformistas y más exigentes con nosotros mismos. Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas”.

Aunque el viaje estuvo lleno de positivismo, la inferioridad por ser latina fue una dificultad muy notoria. Reconoce que algunos ni siquiera sabían que Nicaragua existía, y eso en algún momento “la achicopaló” conforme pasaban los días vio en esa dificultad la oportunidad de compartir con ellos sobre Nicaragua y de las bellezas que el país ofrece. 

“Una vez, en un grupo de estudio con 1 chileno, 1 sueca y 2 estadounidenses, me confundí en la pronunciación de una palabra y uno de los estadunidenses se empezó a reír y a burlarse. Y como toda nica fosforito le pregunté seria: ¿Y cuántos idiomas hablás vos? Y él me respondió que solo inglés, yo sólo le agregue que yo hablaba 2 idiomas, y que el inglés no es mi idioma nativo. Literal por dentro yo decía “Turn down for what” (risas). Pero pasó. En general pienso que con actitud positiva uno no ve las dificultades como ‘dificultades’ sino más bien como oportunidades de superación y de aprendizaje”.

Lecciones de vida

Viajar no solo le permitió a esta mercadóloga crear memorias sino también valorar y darse cuenta que son los pequeños sacrificios la clave del éxito que una persona pueda tener.

“Desde el punto de vista familiar, me hizo darme cuenta que amo a mi familia más de lo que yo pensaba y que ellos fueron, son y serán mi mayor motivación para levantarme cada día y dar más de mí misma, y tratar de motivar a las personas a mi alrededor a comprender que los pequeños sacrificios son la clave del éxito. Y desde el punto de vista personal, me hizo darme cuenta que soy capaz de lograr todo lo que yo quiera, que teniendo la bendición de Dios presente cada día de mi vida voy a escalar súper alto, y que los límites no existen cuando hay perseverancia y determinación”.

Ese semestre fuera de Nicaragua fue para Kiara más que tiempo, “yo le rindo el charro a los que pasan años y años sin regresar a Nicaragua. Yo no cambio mi tierra por nada del mundo”.

“Irte de intercambio te convierte en embajadora, ya sea de tu misma universidad o de tu país, y eso enriquece la mente y el alma. Al final, si te vas de intercambio llevás todas las de ganar: nuevas amistades, nuevos conocimientos, nuevos talentos…pero si no vas de intercambio te perdés eso y mucho más”.

Arriesgar es la palabra con la que describe esa experiencia, “porque arriesgar  implica sacrificarte, y cuando te vas de intercambio sacrificás muchas cosas; familia, cumpleaños, amigos, experiencias, etc. Pero bien dice mi papá: que el que no arriesga un huevo, no tiene un pollo. Así que hay que aventarnos y arriesgarnos, al final si el resultado es positivo o negativo siempre se aprenden nuevas lecciones”, considera Kiara. 

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