•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Después de haber participado en las investigaciones realizadas en Raití, en el Alto Wangki en el año 2003, la socióloga Jessica Martínez Cruz asegura que se necesita dar más espacio a la medicina tradicional indígena para encontrar soluciones a la enfermedad del grisi siknis. 

Ella participó en las investigaciones cuando ocurrió el brote en Raití, que fue uno de los más grandes que ha habido en Nicaragua: 139 jóvenes fueron afectados y 45 de estos estuvieron en condiciones graves. 

La respuesta del Ministerio de Salud (Minsa) y el Gobierno de la época fue enviar un grupo de investigadores, entre los que se contaban psiquiatras, antropólogos, sociólogos y la médica tradicional Porcela Sandino, quien finalmente curó este brote. 

La síntesis de la experiencia investigativa de Martínez Cruz fue presentada en la VI edición del Encuentro Centroamericano de Estudios Culturales “Memoria e Interculturalidad”, realizado en la Universidad Centroamericana (UCA) del 11 al 13 de julio.

¿Qué aspectos se abordan en el informe de la investigación sobre el grisi siknis?

Lo que yo estoy haciendo, y creo que es lo más importante para aclarar, es la mirada de nosotros y nosotras  como sociedad nicaragüense hacia el grisi siknis. No es el análisis de qué es, eso se lo tienen que preguntar a la gente miskita, se lo tienen que preguntar a los y las médicos tradicionales, se lo tienen que preguntar al Instituto de Medicina Tradicional de la Universidad Uraccan, que lleva más de 20 años trabajando con enfermedades de origen sociocultural, que le llaman ellos. Esa es la gente que es más indicada para hablar del grisi siknis.

¿Cuál fue su rol en las investigaciones del caso de Raití en 2003?

Yo entrevisté a más de 20 personas, estuve en el lugar, acompañé la cura, el tratamiento que Porcela Sandino dio y además entrevisté a los afectados, a su familia y a los líderes. Participé de las reuniones donde habían las discusiones que se daban entre el Minsa.

Hasta ese momento, ¿qué perspectiva teníamos en el Pacífico acerca del grisi siknis?

Hasta ese momento y hasta hoy: hay una prominencia del enfoque biomédico. Eso aplica no solamente para el tema del grisi siknis, eso es solo una manera de discutir algo está pasando en nuestro sistema de salud. Es decir, el enfoque biomédico es el enfoque hegemónico del sistema de salud que viene con un sistema de salud occidentalizado. 

¿Cómo son esas narrativas “pacifico-centristas”?

Sobre el grisi siknis las narrativas predominantes han sido el enfoque biomédico y el enfoque antropológico, una visión que realmente ha ayudado y ha dado muchas luces de cierta manera, pero lo que yo estoy señalando es que hay una predominancia de las narrativas biomédicas, que están centradas en el grisi siknis como un síndrome ligado a la cultura en el ámbito de la salud mental, entonces es “locura”.

¿Por qué se vuelve negativo este enfoque del Pacífico?

Porque esta narrativa no necesariamente entiende o da lugar a la narrativa de los pueblos indígenas, en este caso de la gente miskita, que habla del grisi siknis como una dolencia espiritual, esa narrativa que es la que ellos (los miskitos) tienen y que además es la que permite curarlo. 

Siempre se cura a través de médicos y médicas tradicionales, entonces si se cura así: ¿por qué sigue siendo más relevante que sean los doctores, psiquiatras y antropólogos los que hablen del grisi siknis cuando desde hace años se dice que son los médicos tradicionales?

¿Cómo debería establecerse esa comunicación en el campo de la salud?

Hay un modelo de salud intercultural que está respaldado por las leyes de este país, la Ley General de Salud, la Ley de Medicina Ancestral y Tradicional reconoce la existencia de un modelo de salud propio de la salud de esta gente y además de la necesidad de un diálogo intercultural. 

Pero cada vez que hay un problema de salud de los pueblos indígenas hay una contienda constante para que el médico o la médica comprenda que la persona que llega de las comunidades no solo quiere medicamento, sino que también necesita que el sistema le permita que su médico tradicional le dé tratamiento. 

¿Qué se necesita realmente para comprender estos temas de salud e interculturalidad?

Mi planteamiento es que mientras no se les mire a los médicos tradicionales como poseedores de conocimiento, no como un curandero, y que no se les mire como al nivel del médico que está en el centro de salud, este problema va a seguirse dando porque hay una jerarquía de conocimientos en este país. 

Y esa jerarquía impide que nosotros miremos que el médico tradicional tiene un conocimiento que cura, tanto como el que fue a la universidad.

¿Cuál sería el papel de la medicina convencional frente a la medicina tradicional?

Tiene un papel importante porque la gente de las comunidades sabe para qué va al médico y sabe para qué va al médico tradicional, es decir, que no es que la gente diga “esto no sirve” (la medicina convencional). 

Lo que no podés es pensar que esta medicina está sobre la otra, porque la medicina tradicional se ha usado durante siglos en este país. El Minsa ha hecho muchos esfuerzos, eso no se puede negar, pero son insuficientes porque mientras la mentalidad no cambie vamos a seguir viendo a los médicos tradicionales como gente que no posee conocimiento, solo labor manual.

Es decir, son como instrumentales y han sido instrumentalizados, solo se les usa cuando se les necesita, pero no se les reconoce su conocimiento, ese es el punto. 

¿Qué acciones deberían realizar las autoridades sanitarias?

Escucharlos. La interculturalidad hay que discutirla y hay que entenderla. 

Hablando del caso específico de Raití en 2003, ¿cuáles fueron las demandas de los habitantes de las comunidades?

La primera era para la médica tradicional, querían saber qué había causado el grisi siknis, quién lo había causado y una garantía que los iban a curar porque habían sido estafados por otros curanderos. 

Segundo, el Minsa y Gobierno central de ese momento, que hubiese mejores, más rápidas y más efectivas respuestas a las situaciones de emergencia de salud como estas.

Tercero, cuando pasan epidemias de grisi siknis se impacta la vida productiva de la comunidad, entonces pedían un plan de emergencia para meses posteriores, una vez se curara la epidemia. 

Por último demandaron a los medios de comunicación y un llamado a la sociedad nicaragüenses diciendo: “No retraten mi comunidad como un lugar oscuro, supersticioso, exótico de la selva donde solo ocurre el grisi siknis, porque aquí somos humanos”. 

¿Cuál es el mayor obstáculo a vencer para establecer la interculturalidad en los problemas de salud?

La mentalidad de todos y todas, no solo del Minsa, porque la institución es así porque así lo producimos, entonces necesitamos una mentalidad, una manera de ver el mundo que hay que trabajarla desde los niños y las niñas.

Es nuestra mentalidad y como apoyamos a las comunidades porque no hay que centrarnos en lo que hace el Estado.

Para empezar ese diálogo hay que ver como dialogamos nosotros con las personas miskitas, con los creole, con los campesinos que viven en las zonas rurales. Cuando superemos esa mentalidad colonizada que tenemos, no solo los beneficiaríamos a ellos, construiríamos una sociedad mejor, una sociedad más saludable si entendiéramos eso.

Entonces, ¿qué otros agentes tendrían que intervenir para tratar las problemáticas?

El principal agente son los médicos tradicionales, con equipos interdisciplinarios que puedan ayudar, y que en la práctica hagan el diálogo. Lo fundamental es que estén los médicos tradicionales con gente que tenga otra mentalidad, para que a la hora de hacer una investigación sepan cómo hacerla interculturalmente. 

Básicamente que sea un equipo sensible, con la mente abierta y con el corazón abierto, porque no todo es la mente. 

¿Cree usted que con ese diálogo intercultural podría resolverse el problema del grisi siknis?

Algo haríamos. Creo que Porcela Sandino tenía idea del porqué estaba pasando el grisi siknis, sabía las causas. Y creo que en discusiones con esta gente (médicos tradicionales), se lograría avanzar más. Lo que es evidente es que no estamos avanzando nada ahorita. A como estamos haciéndolo no hacemos mucho. No estamos avanzando mucho, no estamos avanzando nada. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus