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El buen comportamiento del período lluvioso del presente año, terminó con el estrés, la falta de agua y escasez de alimentos que afectaba a la población de monos aulladores, que habitan en los bosques de los municipios de Tola y San Juan del Sur, en el departamento de Rivas.

Los monos congo,  como se conoce popularmente a esta especie, estaban muriendo en el 2016, debido a una prolongada sequía que convirtió su hábitat en una especie de desierto.

Sin embargo, monitoreos recientes que ha realizado  la Universidad Internacional Antonio Valdivieso, de Rivas, Uniav, revelan que la salud y condiciones de vida  de la población de monos han mejorado considerablemente gracias al copioso invierno que se registra en nuestro país.

El docente Francisco Chavarría, que trabaja en el área de investigación de la Uniav, confirmó que en los monitoreos de flora y fauna  realizados  en áreas afectadas por sequías, han constatado que los monos congos “ahora se encuentran saludables  y con muchas crías”.

Según Chavarría, la sequía que se estableció entre el 2014 e inicios del 2016, causó decenas de muertes  entre la población de monos que habitan en la franja del litoral pacífico de  estos municipios.

Señaló que por la  escasez  de  alimentos y agua los monos morían por debilidad “y en los monitoreos también era notoria la falta de crías en las  manadas, lo cual apunta a que había poca reproducción de la especie. Pero ahora en las observaciones recientes el panorama es otro gracias a que se han recuperado las áreas verdes y las fuente hídricas”, destacó Chavarría.

En los monitoreos que realiza la Uniav participan estudiantes de veterinaria e ingeniería agronómica. El objetivo de los recorridos de campo es conocer el comportamiento de la flora y fauna de la zona ante los cambios climáticos.

El docente Francisco Chavarría, que trabaja en el área de investigación de la Uniav, confirmó que en los monitoreos de flora y fauna realizados en áreas afectadas por las sequías, han constatado que los monos congos “ahora se encuentran saludables y con muchas crías”.

Cabe señalar que las constantes muertes de monos aulladores que se registraron en el primer semestre del 2016, causaron alarma a nivel nacional y  motivó a un grupo de jóvenes ambientalistas a crear el  movimiento  “Salvemos los monos de Rivas”, que surgió para  suministrar agua y frutas a  esta especie de primates.

Ever Alberto  Palacios, coordinador del movimiento, señaló que a la iniciativa se sumaron aproximadamente mil personas,  y que además de llevar alimento y agua hasta los bosques abatidos por las sequías, también se dedicaron a reforestar áreas de fuentes hídricas, para ayudar a restablecer el hábitat de los congos.

El joven ambientalista aseguró que oficialmente se desconoce la cantidad de monos que perecieron en estos bosques, pero confirmó que en algunas zonas se contabilizaron hasta 200  y como ejemplo mencionó la comunidad de El Coyol, del municipio de Tola.

Dijo que otros hábitats de los monos congos que resultaron afectados en Tola fueron en Las Salinas, El Astillero y Brito. En  San Juan del Sur, Maderas, Majagual, El Oro y la Chocolata.

“En cada comunidad se organizaban  grupos que llevaban agua y frutas  hasta la rama de los   árboles,  principalmente mangos y jocotes, y en cuestión de minutos los monos acudían a alimentarse y fue algo positivo, pero una bióloga nos recomendó que con la llegada del invierno nos retiráramos para no interferir en el hábitat natural de ellos, ya que se podían acostumbrar a que los estuviéramos alimentando”, concluyó Palacios.

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