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Los tratamientos de células madre, que son aquellas que se autorrenuevan y restauran los tejidos y órganos del cuerpo, podrían beneficiar a los pacientes con enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y el alzhéimer, afirmó el doctor Octavio Duarte, especialista en neurología y jefe del departamento clínico del Hospital Militar.  

Con este método se puede tratar enfermedades relacionadas con el hígado, los riñones, el páncreas, los cartílagos, los huesos y el sistema circulatorio, pero también se ha demostrado que tienen un efecto positivo en adultos mayores con enfermedades neurodegenerativas, expuso el doctor Duarte a otros médicos este sábado, durante el XIV Congreso Científico del Hospital Escuela Militar Alejandro Dávila Bolaños. 

Aunque en el país no se ha determinado un marco jurídico de regulación para el uso de este tratamiento, ya se ha utilizado en algunos centros del país, como el caso del Hospital Óscar Danilo Rosales, de León, en donde los pacientes con insuficiencia renal mostraron y se obtuvieron resultados satisfactorios, de acuerdo con reportes oficiales.

El Ministerio de Salud (Minsa) realizó este viernes III Congreso Internacional de Avances en el tratamiento con células madre, una iniciativa desde la que se pretende fomentar esta práctica y extenderla a todas las unidades de salud del país. 

¿Cómo funcionan?

El empleo de células madre tiene su indicación en aquellas enfermedades en que los tratamientos convencionales no han dado el resultado esperado, y aunque no curan las enfermedades, sí mejoran la calidad de vida de los pacientes a quienes se les aplica este tipo de tratamiento, aseguró el doctor Duarte. 

Este método se ha implementado desde el año pasado en el Hospital Militar en adultos mayores con enfermedades propias de la edad, como el alzhéimer, que afecta a 30 de cada 100 adultos mayores de 90 años en Nicaragua, según Duarte.  

En otros países las células madre son extraídas de la médula ósea, pero en Nicaragua se utiliza el tejido adiposo, o grasa del cuerpo del propio paciente. Para el procedimiento se utilizan unos 100 cc de grasa y se procesan; posteriormente se aplican por vía intravenosa; intratecal, o por medio de la medula espinal o intraarterial. 

“Una vez hecha la transferencia, estas llegan a sitios dañados y mediante el  reconocimiento de determinadas señales, favorecen los efectos tróficos (o de nutrición en las células), evitan la muerte celular y son capaces de modular la respuesta inmune en el ser humano”, detalló el doctor Duarte. 

La investigación presentada es una alternativa de tratamiento a los pacientes que se aplica una sola vez, en la mayoría de casos, y que además es accesible y asequible en el país, agregó Duarte. 

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