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El estado actual de la biodiversidad marina en Nicaragua y las incidencias que está teniendo no solo el cambio climático, sino también las prácticas inadecuadas en las faenas de pesca, fueron algunos de los temas abordados ayer por un grupo de investigadores, ecologistas y estudiantes universitarios en la primera feria sobre conservación de la biodiversidad marina.

Lucía Paiz Medina, investigadora del Centro de Biología Molecular de la Universidad Centroamericana, explicó durante su ponencia que se hace necesario que en el país se establezca un biorrepositorio sobre la diversidad marina existente en el país.

“En estos sitios se preservan de una forma adecuada las muestras de tejido y ADN de las especies marinas, para después ser compartidas con el público en general, también para hacer  investigaciones científicas, para informar a las comunidades sobre la biodiversidad de sus territorios y para notificarlas a las autoridades que al final van a tomar decisiones”, dijo Paiz Medina.

La investigadora sostuvo que los esfuerzos para concretar este tipo de herramienta han sido desarrollados por esta casa de estudios desde hace aproximadamente cinco años, concentrándose principalmente en recopilar muestras en áreas protegidas del  Pacífico norte del país.

“Empezamos en el Pacífico norte de Nicaragua, en  el área de Chinandega; ahora también hemos tenido algunas colectas en el Pacífico sur del país y en el Caribe. Nuestra meta sería obtener muestras de los arrecifes de coral que hay en el Caribe de Nicaragua, pero para eso necesitaríamos un poco más de financiamiento”, dijo Paiz Medina.

De acuerdo con la especialista, con el biorrepositorio se establece información sobre los tipos de especies existentes, el nombre de la persona que recolectó la muestra, en qué zona del país se obtuvo la muestra y el espécimen del que se habla; a estos elementos se les denomina metadata.

Asimismo sostuvo que en las universidades del país existen muchas investigaciones que han sido realizadas por estudiantes, cuyos resultados podrían ser incluidos en el  biorrepositorio.

Acidificaciónde los océanos

Por su parte, María José Zamorio, coordinadora de la carrera de ingeniería ambiental en la UCA, señaló que parte de los efectos del cambio climático en los océanos están referidos a lo que se conoce como acidificación de los mares debido a que estos están tomando el dióxido de carbono de la atmósfera.

“El dióxido de carbono reacciona con el agua y el ácido carbónico es el que está cambiando el pH (componente mineral) del agua; el problema es que tendrá serias consecuencias sobre las especies marinas, hay ecosistemas tan sensibles como son los corales. Al estar bajando las concentraciones de este mineral pH, las especies perderían la posibilidad de construir su esqueleto o caparazones”, dijo Zamorio.

En tanto, el ecólogo Fabio Buitrago señaló que en una reciente investigación desarrollada en las costas cercanas a Corn Island descubrió que hay afectaciones debido a los efectos negativos de la pesca de langosta, las técnicas dañinas para el lecho marino (pesca de arrastre) y el mal manejo de los desechos sólidos producidos en la isla.

“No se puede seguir creyendo que la situación de la isla será siempre una bonanza eterna, particularmente con la pesca de langosta. La sobrepesca que ha habido en los ecosistemas ya es preocupante y afectará, sin lugar a dudas, en los próximos años el volumen que se pueda pescar de  langosta, caracol marino, y se va a reducir la salud de los ecosistemas, afectando también la pesca de escamas. De manera que hablamos de un problema ecológico que repercute en la salud alimentaria y en la economía del municipio de Corn Island”, explicó Buitrago.

En Nicaragua, según el V Informe sobre Biodiversidad, publicado en 2014 por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), existen 765 especies de peces, 3,716 especies de moluscos y 58 especies de corales.

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