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Los cambios en el comportamiento del clima en Nicaragua inciden directamente en la proliferación de las enfermedades, en especial las que afectan los sistemas respiratorio y gastrointestinal de la niñez nicaragüense, uno de los segmentos más afectados por diferentes infecciones, aseguró el epidemiólogo Leonel Argüello.

De acuerdo con las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud (Minsa), las infecciones respiratorias agudas aumentaron en general un 12.63% en comparación con el año pasado. Desde el 1 de enero hasta el 13 de agosto, se reportaron 1,009,914 de estos casos a nivel nacional.

Aunque dentro del registro están todos los pacientes, el doctor Argüello indicó que quienes más están afectados por este tipo de enfermedades son los adultos mayores de 60 años y los niños menores de 6. END

En el caso de los niños, estos tienen las defensas más bajas y los mecanismos inmunológicos apenas están comenzando a desarrollarse, por eso “son parte de la población más vulnerable y de mayor riesgo”, sostiene Argüello.

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Extremos climáticos 

En épocas lluviosas, hay más contaminación en las fuentes de agua potable y esto provoca que se produzcan infecciones gastrointestinales cuando las personas consumen o se lavan las manos con aguas contaminadas, agregó Argüello. 

Además, la proliferación de moscas es otro de los factores que incide para que se complete el ciclo de la infección, explicó el especialista. Hasta el 13 de agosto, el Minsa reportó que unas 194,405 personas fueron detectadas con enfermedad diarreica aguda, entre ellas miles de infantes, que son la mayoría afectada por este mal. 

Por otro lado, los cambios bruscos de temperaturas provocan enfermedades respiratorias “que pueden ir desde una simple gripe hasta una complicación por neumonía”, precisó Argüello. 

En cuanto a la población que vive cerca de las fuentes de agua en donde pueden ocurrir desastres naturales como inundaciones, también es probable que se propaguen las enfermedades por la falta de agua potable, la contaminación en los alimentos y la cercanía con otras personas que pueden tener una enfermedad epidémica, añadió el especialista. 

El meteorólogo Agustín Moreira confirma que en los últimos dos años, el comportamiento climático en Nicaragua refleja precipitaciones frecuentes y que este, en particular, se espera que haya más incidencia de lluvias, ondas y tormentas tropicales en el territorio nacional. 

“Este año, se ha notado un comportamiento neutro de El Niño, combinado con La Niña, que ha propiciado un invierno favorable con precipitaciones bien distribuidas”, destacó Moreira.

El meteorólogo recalcó que, entre 2014 y 2015, Nicaragua atravesó por un período de sequía que afectó las fuentes de agua en las comunidades y esto, a su vez, propició que otras enfermedades como el dengue, zika, chukinguña y malaria se proliferaran por los criaderos de insectos producidos en acumulados de aguas estancadas en ríos y lagunas secas.

El epidemiólogo Argüello también manifestó que la sequía afectó significativamente la salud de las familias, puesto que al tener menos acceso al agua, hay menos higiene en los hogares y existen más probabilidades de contaminación por no lavarse las manos y limpiar los alimentos para el consumo humano. 

Vulnerables

Las enfermedades más comunes en los niños son aquellas que afectan el sistema respiratorio y gastrointestinal, ambas asociadas directamente con los cambios climáticos de las estaciones, afirma la pediatra Marina Morales, directora de la Sociedad Nicaragüense de Pediatría (Soniped). 

Durante el evento previo al XXV Congreso Nacional de Pediatría, a realizarse este fin de semana en un hotel de la capital, la doctora Morales enfatizó que en este encuentro, más de 500 especialistas médicos coinciden en la meta de disminuir la mortalidad infantil a nivel nacional, empezando por las complicaciones respiratorias y gastrointestinales, que son las más frecuentes.  

Actualmente, la tasa de mortalidad de menores de 5 años en Nicaragua es de 22 por cada 1,000, siendo la cifra ideal en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Unicef,  25 por cada 1,000 niños. 

No obstante, desde la Soniped, los especialistas buscan mejorar sus conocimientos médicos para continuar disminuyendo los casos de muerte infantil en el país. 

“Nosotros estamos convencidos de, que para mejorar la salud de los niños, la educación médica continua es la mejor herramienta; entre mejor informados estén nuestros médicos, mejor atención van a dar”, destacó Morales. 

Prevención

Algunos de los aspectos que los pediatras de la Soniped consideran que son esenciales para prevenir la mortalidad infantil tienen relación con las acciones de los padres de familia para prevenir las enfermedades y actuar rápidamente cuando los niños están enfermos. 

Los pediatras sugieren que, ante las primeras señales de enfermedad, los padres de familia deben acudir a los servicios de salud con los niños, además, piden evitar la automedicación y no retrasar la atención médica de los menores; además de seguir las sugerencias de los especialistas, que incluyen aspectos que van desde el lavado de manos, hasta la aplicación completa del esquema de vacunas. 

La doctora Morales destacó que hay un interés por parte de los pediatras para mejorar sus conocimientos médicos, lo que supone que ellos mismos instruyan a los pobladores para que reciban una educación en salud adecuada, con base científica y actualizada a través de programas de capacitación médica. 

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