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Gloria Márquez, de 68 años, originaria de Managua y quien se encontraba todavía en el segundo piso de su casa cuando fue contactada por El Nuevo Diario en la localidad de Katy, dijo haber vivido el peor momento de su vida, ya que tuvo que pasar encerrada con su hijo y su nieto de dos años por 5 días sin poder salir a la calle, porque la lluvia los mantuvo encerrados por todo ese tiempo. La preocupación fue mayor cuando el agua en las calles aumentaba y el alimento que habían almacenado escaseaba.

“Estábamos muy preocupados porque no podíamos salir, la comida ya se nos estaba escaseando y la lluvia no dejaba de caer. Pasó lloviendo cinco días sin parar, mi preocupación más grande era mi nieto, porque su leche se le estaba terminando. Gracias a Dios hoy (ayer), el sol pudo salir y parece que todo va regresando a la normalidad”, explicó Márquez aún con mucha zozobra porque no saben aún cómo le harán frente a todos los daños que ocasionó el huracán Harvey a su paso por Texas.

“Una señora me dijo que me llevaría al supermercado para ir a comprar más alimento y la leche del niño, ella se ofreció llevarnos porque no tenemos en qué movilizarnos, el único carro que teníamos era el de mi hijo, pero este quedó completamente cubierto de agua y todavía no se puede sacar”, relató.

Doña Gloria, quien tiene 5 años de haberse mudado a Texas y 35 de vivir en los Estados Unidos, indicó que los controles de venta de comidas en los supermercados están regulados por la Guardia Nacional de los Estados Unidos, esto para evitar los saqueos de las gente. Ella tiene mucha fe en Dios, para que las cosas regresen a la normalidad. “Una vez que todo se normalice me voy a mudar de Estado para no volver a pasar este tipo de tragedia”, dijo de una forma tajante.

Gabriela Reyes, otra nicaragüense afectada y quien ha vivido en la ciudad de Houston por más de 33 años, relató que pasó rezando todo el tiempo para que dejara de llover. Una vez cesó la lluvia, agradeció al creador porque a ninguno de sus familiares les pasó nada físicamente, aunque tuvieron muchas pérdidas materiales en algunos hogares de sus familiares. “El apartamento de mi hermano que es de dos piso está completamente inundado, la casa de mis padres estaba igual, me sentí impotente porque no les podía ayudar, pero gracias a Dios todos están bien, y ahora solo estamos esperando que baje el nivel del agua para que puedan salir”, explicó.

Reyes resaltó que existe un toque de queda para todas las zonas afectadas por el huracán Harvey. “Acá en Houston, las personas tienen que estar en sus casas a más tardar a las 12 de la noche y nadie puede andar en la calles después de esa hora, en la localidad de Katy el toque de queda es a las 10 de la noche. El acceso al centro de la ciudad está completamente cerrado, no hay combustible, hay escasés de pañales para bebés y muchos productos más”, relató Reyes quien dijo que toda la población se encuentra unida para ayudarse uno al otro , y de esta forma sobre ponerse a la desolada situación que dejó el huracán Harvey a su paso por el estado de Texas.

Marlon Moraga, quien lleva viviendo 15 años en Spring, Houston,  especificó que tomó la decisión de no salir de su casa y esperar que pasara el huracán. “Yo tomé la decisión de quedarme con mi familia en mi casa, porque consideré que mi casa se encuentra en una zona alta y por tal motivo no consideré necesario evacuar. Yo en Nicaragua viví el terremoto del 72, huracanes y otros desastre naturales que me han vuelto frívolo cuando suceden este tipo de cosas”, apuntó.

Moraga, es un micro empresario en la ciudad de Houston, dijo que ordenó a sus 10 empleados que atendieran primero la emergencia de sus familiares antes de reintegrarse a las labores. Además, resaltó que se pondrá al servicio de la ciudad para realizar servicios humanitarios y ayudar en lo que sea posible a las personas que han perdido todo, porque donde vive no sufrieron mucho daño.

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