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En lo que va del año se han publicado al menos 2,924 documentos académicos en los repositorios institucionales de varias universidades del país, una cifra que rebasa la cantidad de archivos publicados el año pasado, cuando estos fueron 2,818, entre tesis de grado, pregrado y doctorado, artículos académicos o conferencias científicas. 

Así lo reflejan las estadísticas del repositorio universitario de Nicaragua, un sitio web del Consejo Nacional de Universidades (CNU) que aglutina los repositorios institucionales de siete universidades en el país, como una herramienta de acceso abierto a la producción académica financiada con fondos públicos. 

En general, el sitio alberga 17,819 archivos, siendo la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua de León (UNAN-León), la que más publicaciones académicas tiene: 4,836. Le siguen en cantidad la Universidad Centroamericana (UCA), con 4,077, y la UNAN-Managua, con 3,807 archivos académicos. END

Las demás universidades que albergan documentos en línea que pueden ser descargados libremente son la Universidad Nacional Agraria (UNA), la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Universidad Americana (UAM) y la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI).

Esta diferencia en la cantidad de documentos con que cuenta cada universidad radica en varios factores, como el año en que abrió cada repositorio, la cantidad de estudiantes y docentes en cada universidad, o incluso la duración de las carreras y las formas de culminación de estudios. 

Importante 

En el repositorio del CNU los documentos también están clasificados por temas. Los más frecuentes están bajo la etiqueta de Educación Superior (429), Contabilidad (395), Plan de negocios (346), Cultivo (342) y Administración General (339). 

La publicación de estos documentos académicos permite a las universidades visualizar y resguardar la producción científica de la comunidad universitaria, comenta Maritza Vallecillo, directora del sistema bibliotecario de la UNAN-Managua. 

“Además, facilita el acceso a la información y contribuye con ello a aumentar el impacto de la producción académica”, complementa Vallecillo. 

El responsable del área de administración de servicios informáticos de la UNAN-Managua, Erick Tardencilla, sostiene que este mecanismo de difusión del contenido académico es una nueva cultura para los investigadores nacionales, “incluso para la comunidad universitaria de toda Nicaragua”, pero defiende que una ventaja de que la información sea de acceso abierto es dar a conocer a los autores a nivel internacional.

“Algunos investigadores de otros países se han puesto en contacto con colegas de la UNAN, porque vieron sus investigaciones online, les interesó la temática y quieren continuar esa línea”, comenta Tardencilla.

De acuerdo con las estadísticas de los repositorios, de la UNAN se han descargado 11,786 documentos desde México y 10,937 desde Estados Unidos. En la UCA se han descargado 51,337 documentos desde México y 34,086 desde Alemania. Mientras que desde la UNA desde México han descargado 49,212 archivos y desde Perú 32,740.  

Aunque según Vallecillo hay aún algunos académicos que se resisten a que sus artículos sean subidos a la web y estén disponibles abiertamente. “Existe falta de conciencia en la importancia y ventajas de compartir las publicaciones científicas en un repositorio institucional. La tarea del bibliotecario es de concientizar y hacer reflexionar de que sus derechos como autor siempre serán suyos y que el repositorio institucional es una vía de darlos a conocer”, refuerza.  

Calidad es más importante 

Para el director del Instituto de Educación Xabier Gorostiaga de la UCA, Rafael Lucio Gil, la cantidad de documentos disponibles en los repositorios aún es baja, aunque apuesta más por la calidad de dichos documentos. 

“La lógica no es presentar trabajos para llenar las estadísticas, la idea de toda universidad es que el conocimiento que están generando, lo puedan consultar, que la gente sepa qué se está investigando y los estudiantes puedan escoger su problema de investigación una vez que hayan consultado”, expresó el doctor en educación. 

Sobre la calidad, añadió que “hay universidades donde todo entra, todas las tesis las incluyen, y esto amerita de mucho cuidado, hay que ver con qué calidad se han elaborado esos trabajos, con qué calidad ha habido una revisión exhaustiva, con qué nivel se ha hecho una rúbrica de calidad realizada por especialistas”.  

El repositorio de la UCA, por ejemplo, cuenta con una política de publicación en la que se establece que solo se comparten en el repositorio los productos investigativos que hayan obtenido una calificación de 90 a 100 puntos durante su defensa, y cuya publicación sea recomendada formalmente por los evaluadores. 

Asimismo, para depositar documentos académicos en el repositorio de la UNAN, en funcionamiento desde 2014, las políticas establecen que los archivos deben pasar por un proceso de revisión por parte de un comité evaluador que garantice la calidad.

Lucio Gil advirtió que otro indicador importante es cuántas de esas investigaciones están siendo publicadas en revistas internacionales indexadas. “Esto significa que mientras que en estos repositorios entra de manera abierta todo lo que se elabora, en las publicaciones en revistas indexadas es otro el nivel de exigencia científica”, refirió el experto.  

Aunque en Nicaragua no hay datos de cuántos docentes o estudiantes están publicando en revistas científicas o revistas internacionales indexadas, el Reporte de Ciencia emitido por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en 2016 puede brindar una aproximación a esas cifras. 

Según dicho reporte, en Nicaragua solo hay 9 publicaciones científicas por cada millón de habitantes. Es decir, el país estaba por encima de sus vecinos El Salvador (7), Guatemala (6) y Honduras (4), pero muy por debajo de Costa Rica (96) en materia de impresos de esta clase.

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