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Hace diez años Francisca Espinoza, una mujer de 55 años y habitante del barrio Santa Ana Sur, de Managua, fue operada porque tenía cáncer en la tiroides. En su expediente clínico figura que es diabética e hipertensa y que a una de sus tías le extirparon uno de sus senos por cáncer de mama. 

Una noche de febrero de este año se sintió incómoda, tenía dolor en uno de sus senos y un pequeño nódulo. Por el historial familiar pensó que tenía cáncer. Tuvo miedo de confirmar el diagnóstico y decidió no ir al hospital. 

Luego de tres meses fue al Hospital Bertha Calderon. “Los doctores me palparon y me dijeron que había algo que medía tres centímetros pero que debía ajustarme a la lista de espera para hacerme la biopsia. Me dieron cita hasta para octubre y mi dolor aumentaba”, recuerda.Entre us$9,000 y us$12,000 está valorado el tratamiento que reciben gratuitamente las mujeres en la FOG.

Supo del trabajo que hace la Fundación Ortiz Gurdián y acudió a la clínica. Completó los requisitos y 12 días después la citaron para practicarle una serie de exámenes: mamografía, ultrasonido, papanicolaou. A los dos días volvió a la clínica para realizarse la biopsia que confirmó que tenía cáncer de mama. 

“Otra vez el cáncer volvía a mí. Fue duro, muy duro, pensé que esta vez sí me iba morir. No podía ser coincidencia ya dos veces con cáncer. Estaba avanzado y me programaron la cirugía para el tres de julio. Desde ese día no tengo mi seno izquierdo”, recuerda Espinoza, quien es madre de dos hijos.

Pese a encontrarse en tratamiento, Francisca Espinoza es una mujer optimista. “Es una lucha que está a medio camino porque aún me falta un ciclo de quimioterapia y debo someterme a tratamiento hormonal por cinco años, pero sé que lo voy a vencer. Tengo la confianza en Dios, la asistencia médica afortunadamente me la dan aquí”.

Tratamiento costoso

El doctor Roberto Ortega, director de la clínica de la FOG, asegura que el tratamiento que las mujeres reciben gratuitamente puede costar entre 9,000 y 12,000 dólares por paciente.

En la clínica de la Fundación Ortiz Gurdián al menos dos mujeres son operadas cada miércoles para extraer uno o sus dos senos, según Ortega.

Cuando una mujer pierde uno o dos de sus senos a causa de esta enfermedad sus hábitos cambian, su vida sexual se ve afectada, los planes de maternidad se estancan y la carga emocional muchas veces les provoca frustración.

Así le ocurrió a Mónica Ferrufino, de 45 años y habitante de La Paz Centro, León. 

El ocho de abril de este año en la clínica de la FOG le detectaron cáncer de mama. “Cuando conocí el diagnóstico me entraron los nervios y comencé a llorar terrible porque esa es una noticia dura. Sentí que ya me iba morir, pensé en mis hijos, mi familia y mi casa”, recuerda.

El cáncer estaba muy avanzado y necesitaba una extirpación de seno casi inmediata. Sin embargo decidió someterse primero a cuatro ciclos de quimioterapia para ser operada el cinco de julio.

Antes de que le detectaran el cáncer trabajaba en la elaboración de artesanías de barro. Durante las primeras quimioterapias todavía estuvo pintando, después de la cirugía ya no pudo trabajar más. “Me he sentido inútil”, confiesa.

“Ahora lo que más me afecta es el cómo me veo. Es chocante. Ahí es cuando una de verdad piensa que el cáncer puede ser difícil, pero la vida se trata de salir adelante”, dice Mónica, mamá de una niña de siete años y un varón de 27.

Mónica cree que la enfermedad y el vivir sin un seno pueden afectar su vida marital de 21 años. “Mi esposo es tranquilo y bromista y eso me ha ayudado bastante, él es quien me acompaña a las sesiones en la clínica. Me dice que no hay problema, lo que me hace sentir segura. Me dice que si yo me voy acostumbrar a no tener mi seno, entonces él también se va acostumbrar a verme así aunque la verdad es que a mí me apena que me vean así”, comenta.

Ahora su concentración está puesta en su salud y se enfoca en vencer el cáncer. “Quiero hacerlo para seguir disfrutando la vida, aunque con limitaciones y reservas porque cosas que hacía libremente ahora no las voy a poder hacer”.

Piensan que van a morir

Durante más de un año Julieta Ulloa, una vendedora de cosméticos por catálogo y madre de cuatro hijos se sintió una pelotita en su seno derecho. No le prestó atención, su prioridad era vender y contaba con poco tiempo para ir a un hospital. En 2006 la pelotita creció y le provocó dolor. 

Fue así que acudió a una clínica para realizarse una serie de exámenes que concluyeron que no había de qué preocuparse, pero el dolor continuaba, así que un médico le recomendó acudir a la Clínica de la Fundación Ortiz Gurdián. 

Llegó por primera vez el ocho de noviembre del año pasado, le tomaron sus datos y cinco días después le realizaron una biopsia en su seno adolorido. A los 11 días los resultados estaban listos: cáncer de mama positivo en estado intermedio. Había que operar. 

Sintió miedo y tenía razones: en su familia hace 20 años una prima murió de cáncer de útero y el año pasado otra prima murió de cáncer de mama. “Sentí una tristeza tremenda. En lo primero que pensé fue en la muerte. Ese ha sido uno de los días más devastadores de mi vida”, relata Ulloa, de 40 años y habitante de Managua.

En la lucha contra esta enfermedad el factor tiempo es determinante. Recibió atención sicológica y luego programaron el primero de cuatro ciclos de quimioterapia para el 13 de diciembre. La extirpación de su seno fue el 26 de abril de este año.

Volvió a someterse a otros cuatro ciclos de quimioterapias. Los terminó el pasado siete de agosto y el cinco de octubre iniciará un ciclo de 30 radiaciones para luego recibir tratamiento hormonal por cinco años. Los exámenes, cirugías, medicina y tratamiento para una mujer con cáncer de mama son difíciles de costear, y además es un proceso largo. 

 “Gracias a Dios me recomendaron venir aquí a esta fundación porque soy una mujer pobre y en todos estos meses no me han cobrado ni un solo córdoba. Ese tratamiento es carísimo, de no haber sido por la Clínica de la FOG quién sabe cómo hubiera hecho o qué hubiera pasado conmigo”, comenta Julieta Ulloa.

Nueva edición de la carrera Juntos por la Cura

La Fundación Ortiz Gurdián en alianza con patrocinadores realizará el domingo 15 de octubre la carrera caminata “Juntos por la cura”, en la que pretenden recaudar fondos para atender a al menos 600 mujeres que padecen de cáncer de mama. Las inscripciones ya están abiertas.

Al menos 63,000 mujeres de entre 40 y 70 años de edad han sido atendidas en la Clínica de la Fundación Ortiz Gurdián desde que fue inaugurada en 2010.

En la carrera caminata del año pasado participaron 7,000 personas. Este año las inscripciones para participar tienen un costo de US$10 y están a la venta en supermercado La Unión de carretera a Masaya, Walmart y el Centro Corporativo Banpro.

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