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Horas de espera para poder ingresar a un supermercado, interminables filas en las gasolineras y trabajando a contra reloj para poder asegurar sus viviendas, es parte de lo que están viviendo los nicaragüenses que residen en el estado de Florida, Estados Unidos, ante la inminente llegada del poderoso huracán Irma.

El estado de Florida empezará a sentir los embates del huracán de categoría cuatro esta noche, según pronósticos del Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), y se espera que toque tierra la madrugada de mañana. 

Balford Mejía es un granadino de 38 años residente del condado de Miami Dade. Él optó por no autoevacuarse como lo recomendaron las autoridades y se preparó para recibir al huracán Irma. “Tuve que esperar tres horas para poder entrar a un supermercado y comprar mucha agua y comida enlatada, en las calles hay un ambiente de tensión, pero yo ya viví el huracán Andrew y esto no me da miedo”, comenta.

Mejía cuenta que las escuelas están cerradas desde el jueves y los trabajos están suspendidos. Las puertas y ventanas de su casa fueron selladas y el techo fue reforzado.

“Hasta el momento lo más difícil de conseguir ha sido la gasolina. Las filas son kilométricas porque además se dice que no habrá hasta una semana después que pase el huracán”, explicó.

Aída Carrión Vanegas es otra nicaragüense residente de Pembroke Pines, una localidad al noroeste de Miami. 

“Esto ha sido agónico, nos estamos preparando desde el lunes. Siento miedo y ansiedad. Compramos comida para 15 días aunque ha sido una tarea difícil, porque el agua se está acabando y las filas son de horas. También hemos preparado la casa para que pueda soportar la fuerza del huracán”, dijo Carrión.

En su casa viven cinco personas y una mascota. Conseguir gasolina, dice, ha sido lo más difícil. Ante la posible suspensión del fluido eléctrico decidieron comprar un generador de energía. “Confiamos en Dios en que no vamos a tener pérdidas tan grandes y que salgamos bien de todo eso”, comentó.

Miles de evacuados

En Miami se ordenó la evacuación de más de 750,000 personas desde el pasado jueves. Irma tiene previsto tocar tierra en Florida entre las 6:00 a.m. y 8:00 a.m. del domingo como un temible huracán de categoría cuatro, con vientos sostenidos de más de 150 millas por hora que le colocarían muy cerca de retomar la categoría 5, la máxima en la escala de Saffir-Simpson.

Según las proyecciones del Centro Nacional de Huracanes emitidas ayer, todos los condados del sur de Florida serán impactados.

Linda Benavides, quien reside en Miami, relató que se quedará en su casa junto a su familia porque no están en la zona de evacuación.

La vivienda  ya está preparada para la entrada del ciclón.

“Cubrimos las ventanas con paneles de metal o planchas de madera.  Debemos recoger todo lo que está afuera en el patio sean plantas o muebles ya que estos pueden ser proyectiles muy peligrosos”, comentó.

Coincidió en que lo que más les costó fue conseguir combustible.

“Las filas en las gasolineras estaban desde las tres de la mañana. Filas de cuadras y cuadras de carros. Para el agua también había filas interminables. Fue muy agotador proveernos de lo necesario, y después a preparar la casa para el embate del huracán”, dijo Benavides.

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