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Si usted es de las personas que suelen recurrir a la automedicación tiene que saber que aunque quizá logre curarse del mal que lo aqueje, a la postre su organismo le hará ser más vulnerable a infecciones bacterianas. 

Especialistas consultados explican que el abuso de antibióticos por parte de la población genera que las bacterias desarrollen resistencia a los fármacos, lo cual constituye una de las mayores amenazas para la salud, no solo en Nicaragua sino a nivel mundial.

“La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que normalmente la fármacorresistencia mata 700,000 pacientes al año, para el 2050 probablemente va a matar diez millones, porque no vamos a tener antibióticos ante los ataques de los microorganismos y normalmente un paciente iniciará a morir por una sepsis, una infección nosocomial a nivel hospitalario”, explica Óscar Arbizú, máster en Microbiología Médica.

El epidemiólogo Carlos Quant explica que en los sistemas de salud se ha acuñado el término “multidrogo resistente”, el cual se emplea para referirse a los agentes bacterianos que son invulnerables a dos familias distintas de antibióticos.Dr. Carlos Quant, Epidemiólogo.

 “Pero también en ocasiones las bacterias presentan lo que se llama resistencia extendida, y esto es cuando son resistentes a tres o más grupos familiares de fármacos y existe lo que se llama panresistencia, que es cuando definitivamente los agentes bacterianos son resistentes a todos los antibióticos”, señala el doctor Quant.

Mala praxis

Ambos especialistas señalan que una mala praxis por parte de la población es la creencia que toda enfermedad, inclusive las que son provocadas por virus, requieren tratarse con fármacos.

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“Una simple gripe no puede tratarse con fármacos, simplemente hay que dejar pasar el proceso infeccioso siete días y vas a estar curado, el problema es que la gente con una simple gripe quiere usar antibióticos y eso es parte del mal uso de los antibióticos”, señala Arbizú.

Quant por su parte agrega que esa mala práctica está relacionada al hecho que en el país no existe regulación para la venta de antibióticos. 

“Solo se controlan ciertos medicamentos como por ejemplo hipnóticos, es decir, aquellos que son para dormir, medicamentos antipsicóticos, antidepresivos, fundamentalmente esos son los que tienen control, pero los antibióticos no tienen control y entonces la gente puede ir a la farmacia y comprar cualquiera, utilizarlo de forma indiscriminada y muchas veces se utilizan los antibióticos para infecciones del tipo virales”, explica Quant.

¿Qué enfermedades pueden complicarse?

Quant agrega que en el país usualmente cuando se presentan problemas de infecciones respiratorias,  las personas suelen ir a la farmacia y comprar azitromicina para curarse rápidamente de una enfermedad viral.

“Entonces claro cuando tenemos una infección bacteriana de verdad como por ejemplo una faringitis estreptocócica ya la  azitromicina no la podemos utilizar porque se han desarrollado niveles de resistencia muy altos al fármaco y entonces la gente no se cura”, dijo Quant.

También muchas personas suelen emplear los antibióticos autorrecomendados para tratarse problemas de infecciones en las vías urinarias, algo que también se vuelve contraproducente debido a que bacterias como la Escherichia Coli se tornan mucho más resistentes y por ende generan infecciones más graves.

Arbizú por su parte menciona que aparte de las enfermedades respiratorias también el abuso de los antibióticos puede hacer que las bacterias desarrollen resistencia en infecciones en el sistema gastrointestinal.

Así mismo la OMS ha señalado que cada vez es mayor el número de infecciones por ejemplo, neumonía, tuberculosis y gonorrea, cuyo tratamiento se vuelve más difícil debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos.

Incrementa riesgos de mortalidad

El galeno agrega que este tipo de conducta conlleva a que ante una eventual enfermedad en la que realmente se requiera hacer uso de antibióticos, el paciente y médicos se encuentren con el escenario de que una persona permanezca más tiempo internada, requiera más cuidado o bien aumenten las posibilidades de morir si la infección es grave.

“Uno de los principales problemas es que ahora con este grupo de patógenos multirresistentes nos enfrentamos a una situación compleja porque a veces no tenemos alternativas de tratamiento qué ofrecer a los pacientes, y obviamente eso impacta en la morbilidad y mortalidad”, indica Quant.

El especialista menciona además que en ocasiones, en las unidades de salud en las que él ha estado, ha habido pacientes que ingresan con infecciones graves, y deben ser atendidos en la Unidad de Cuidados Intensivos para recibir tratamientos en los que emplean combinaciones potentes de hasta tres antibióticos, “sin embargo, a veces es difícil controlar la infección y nos gana la sepsis”, explica Quant.

¿Qué se puede hacer?

Tanto Quant como Arbizú sostienen que a nivel de país deben hacerse esfuerzos por propiciar la regulación del uso de fármacos únicamente bajo prescripción médica.

Mientras que a nivel hospitalario se requiere implementar una serie de medidas en el control y uso racional de antibióticos por parte del personal y dar tratamientos adecuados.

“Pero para eso se necesita poseer una serie de recursos: personal entrenado, capacidad de laboratorio, identificar patógenos resistentes, tener una dotación adecuada de antibióticos para cubrir las necesidades e implementar medidas epidemiológicas en los hospitales para control de infecciones”, sostiene Quant.

En tanto la OMS recomienda no utilizar antibióticos si la valoración médica dice que no son necesarios, no utilizar los antibióticos que les hayan sobrado a otros y prevenir las infecciones lavándose las manos, preparando los alimentos en condiciones higiénicas, velar por la seguridad de las relaciones sexuales y mantener las vacunaciones al día.

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