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Proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), indican que para el año 2050 Nicaragua tendrá una población de 7.3 millones de habitantes, de los cuales 1.2 millones de personas tendrán más de 65 años de edad.

Lo anterior representa un desafío en términos económicos, pero también sociales, especialmente en materia de salud, debido a que, según expertos consultados para mediados de este siglo, el país requerirá de más profesionales especializados en la atención de personas mayores.

“Nicaragua es uno de los países de Latinoamérica que menos recursos especializados en gerontología y geriatría tiene. En el país solamente tenemos siete especialistas en adultos mayores, tres gerontólogos y cuatro geriatras”, señala el doctor Milton López Norori.

De los tres gerontólogos registrados, uno es fisioterapeuta, la otra es una sicóloga, siendo él el único médico titulado con dicha especialización, el mismo López Norori. “Los cuatro médicos geriatras son a la vez internistas y atienden en diversas unidades de salud”, agregó.

Según el galeno, aunque la gerontología y la geriatría son disciplinas complementarias, existen algunas diferencias entre ambas. La primera estudia el envejecimiento de la persona desde el punto de vista biológico, ambiental, social y las ciencias del comportamiento.

La geriatría, en cambio, es una especialización médica que atiende a las personas adultas mayores a los 60 años, siendo usualmente los médicos internistas quienes valoran a estos pacientes.

Perspectiva

La disminución de las tasas de mortalidad y natalidad, el aumento de la esperanza de vida, así como los movimientos migratorios son las principales causas del envejecimiento poblacional en una sociedad, señala el experto.

De acuerdo a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los años 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%.

Así mismo, la OMS proyecta que para el año 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos.

Pero en la actualidad, ¿cuáles son las enfermedades que más frecuentemente afectan a los adultos mayores, cuál será el panorama de cara al 2050?

La OMS menciona que entre las afecciones comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, cataratas y errores de refracción, dolores de espalda y cuello y osteoartritis, neumopatías obstructivas crónicas, diabetes, depresión y demencia. Es más, a medida que se envejece aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.

López Norori agrega que, en el caso concreto de Nicaragua, las enfermedades crónicas degenerativas como la diabetes, hipertensión, cáncer, enfermedades pulmonares obstructivas y las demencias son las que principalmente afectan al adulto mayor.

Y este cuadro de afectaciones podría continuar incrementando a futuro en parte debido a los malos hábitos que posee la generación actual de jóvenes, que serán los adultos mayores de mitad del siglo XXI, señala el especialista.

“Lo que me preocupa con la generación actual de jóvenes es que con la vida tan acelerada que tenemos están consumiendo alimentos poco saludables, bebidas muy azucaradas y eso con el tiempo afectará el páncreas y va a predisponerlo para la diabetes, el estrés también incide en la salud, se ha demostrado que el estrés altera la presión arterial y esta cuando no se controla provoca fallos renales, accidentes cerebrovasculares, infartos o accidentes en el ojo”, advierte López Norori.

Al respecto Zeneyda Quiroz Flores, subdirectora del Instituto Politécnico de la Salud (Polisal) adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, menciona que en adición a estas patologías que suelen afectar al adulto mayor se suman también otras carencias tales como la pérdida de sus habilidades, y las necesidades afectivas.

“Porque muchas veces se dice, ‘ya es el adulto mayor, para qué va a ir a una fiesta si ya pasó su época, para qué va estar en la cena del cumpleaños, si este come y se duerme temprano’ y no es así, la idea es que el adulto mayor esté involucrado en todas las actividades del hogar, porque eso es una manera de mantenerlo activo física y mentalmente”, explica Quiroz Flores.

Apuesta académica

Uno de los principales retos que se debe asumir de cara al cambio demográfico que Nicaragua experimentará está referido a la formación de personal que pueda responder a la atención que requerirá esta población.

Al respecto, Quiroz Flores menciona que desde el año 2012 tanto el Polisal como la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN, realizan esfuerzos para formar cuadros especializados en la atención del adulto mayor.

En el caso concreto del Polisal, han desarrollado varios cursos libres sobre geriatría con enfermeras y médicos.

“Los cursos son las herramientas para que puedan hacer algunas valoraciones al adulto mayor para conocer funcionalmente cómo está y qué discapacidades tiene, y en ese sentido se centra en el apoyo que la familia debe darle en el hogar”, señaló Quiroz Flores.

De igual manera, actualmente personal del Polisal y de la Facultad de Ciencias Médicas de esta casa de estudios trabajan en el diseño de un diplomado  en gerontología, con el cual esperan capacitar a  unos 20 docentes y profesionales, y que estaría desarrollándose en 2018.

“Hay una voluntad por parte de las autoridades de la Universidad para preparar a profesionales que estén en capacidad de dar respuesta a esas necesidades de salud del adulto mayor”, señaló Quiroz Flores.

La fuente agregó que este podría ser el primer paso para posteriormente establecer una especialización más detallada, como una maestría o bien el establecimiento de una carrera vinculada a la formación de geriatras y gerontólogos.

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