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El último boletín epidemiológico del Ministerio de Salud (Minsa) revela que del 4 al 11 de septiembre hubo al menos cuatro casos de mortalidad materna en Nicaragua. Desde el pasado 17 de julio las autoridades no reportaban ningún caso.

En lo que va del año se contabilizan 32 muertes maternas, según el Minsa. Especialistas en medicina materno-fetal indican que las tres causas principales de muerte materna en Nicaragua son hemorragia, preeclampsia  o eclampsia y las infecciones.

El médico materno-fetal Jaime Matus, comenta que una de las causas que ha venido a aumentar la mortalidad materna es el acretismo placentario, “que es una complicación que se produce cuando la placenta invade más allá de donde debe llegar en el útero de la mamá. Esto se debe a la epidemia de cesáreas innecesarias que hay en Nicaragua”.

“Estamos teniendo cifras escalofriantes de cesáreas, se está abusando de ella y eso aumenta el riesgo de mortalidad materna”, afirma el médico.

Matus explica que para prevenir estos casos la educación al paciente es clave. Recomienda tener un control prenatal responsable, cuidadoso y a la vez una alimentación balanceada durante el embarazo. 

Además sugiere fomentar la consulta preconcepcional en el país. “Casi nadie en Nicaragua acude al médico para planear un embarazo y así identificar factores de riesgo. Esta visita de planificación es fundamental para ver si hay sobrepeso, diabetes, hipertensión, lupus y de esta forma poder controlarlas para evitar la mortalidad materna”.

El año pasado 52 mujeres fallecieron por complicaciones en el parto, según estadísticas del Minsa. La tasa promedio es de 38 defunciones por cada 100,000 nacidos.

Violencia y educación inciden

El bajo nivel de escolaridad, la violencia física y sicológica y el difícil acceso a servicios básicos de salud son factores que también inciden en las tasas de mortalidad materna, según el científico y académico chileno Elard Koch, quien en marzo pasado visitó Nicaragua y habló con El Nuevo Diario.

Según Koch, la educación es un factor “muy poderoso” de protección para la salud en general y en la salud materna. “En nuestros estudios hemos encontrado que si una mujer tiene como mínimo 12 años de escolaridad reduce las posibilidades de ser víctima de mortalidad porque en la medida que es más educada hace un mejor uso de los servicios de salud, tiene mayor conocimiento para manejar e interactuar con su entorno y reconoce mejor una situación de riesgo”.

La violencia contra las mujeres durante el embarazo es otra de las causas de mortalidad materna. “La agresión a una mujer embarazada puede ser grave porque muchas mueren producto de una hemorragia después de una golpiza. La violencia sicológica también provoca que la mujer caiga en una depresión y puede atentar contra su vida”, indicó.

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