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Cuando el pasado 9 de agosto en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD) Eugenio Granera, voz principal de Los de Palacagüina, sintió un fuerte dolor en el pecho, se aferró tanto a su guitarra que la quebró. 

Ese fue el infausto momento en que celebraban los 25 años de “La misa campesina” y la noche terminó con el músico en el Hospital Militar. 

“A mí me llevaban para el Lenín (Fonseca) pero don Ramón Rodríguez, director del TNRD llamó a sus contactos y logró que me atendieran en el Militar”, cuenta Eugenio, que sabe que no contar con un seguro médico es uno de los grandes problemas que viven los artistas nicaragüenses, que no tienen otros ingresos más allá de sus labores culturales, como en su caso cantar. Casi un mes después de aquel suceso su preocupación es cómo sustentarse él y su familia, porque debido a las recomendaciones médicas deberá estar en reposo absoluto en casa. Granera, quien alquila una vivienda en Monseñor Lezcano, es la primera voz de Los de Palacagüina, una de las agrupaciones referencia dentro de la música popular nicaragüense. Se han presentado en Estados Unidos, España, México  y países de la región centroamericana. Durante el concierto por los 25 años de la misa campesina. Ese día sufrió el infarto.

¿Usted vive de la música o tiene una profesión?

Yo he vivido de la música. En algún momento fui profesor de música, pero con el grupo me quitaba la estadía. Demandaba demasiado el tiempo y no podía seguir asistiendo a la escuela.

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¿Cómo se le complica la situación ahora que está enfermo y sin ingresos?

Ha sido muy difícil. Yo he vivido de la música todo el tiempo y no contamos con un seguro médico, yo quise pagar el facultativo, pero llegué muy tarde. Me dijeron que tenía mucha edad. Es difícil porque yo me tengo que sustentar y debo cumplir un tratamiento de seis meses. El 9 de octubre tengo cita con el cardiólogo y según el proceso, él me dirá si puedo trabajar o no. Mi aflicción  es que por no trabajar no haya ingresos.

Para ayudarlo le hicieron un concierto…

Yo no tenía idea de ese concierto, te lo juro. A mí me iban a llamar el día del evento, pero alguien me contó. Yo me siento privilegiado de trabajar con una persona como Carlos Mejía Godoy. Aunque yo no participe La Casa de los Mejía me paga cuando hay presentaciones, aunque yo no esté.

Pero no sé si voy a recuperarme totalmente. Imaginate, me dieron medicamentos para 15 días no para un mes y yo tengo que asumir lo que falte. Los medicamentos para el corazón son bien caros. Por recomendaciones médicas tengo que andar en taxi, me tienen que venir a buscar hasta mi casa para poder asistir a las consultas, porque voy hasta dos veces a la semana.

¿Cuál fue el diagnóstico que le dieron?

Días antes del concierto andaba haciendo unas compras de comida en el supermercado. Iba saliendo a la calle con mis bolsitas  y se me puso negra la vista y caí al suelo. Por suerte caí en la acera. Estuve ahí como 10 minutos, los muchachos me socorrieron. Desde esa fecha yo debí ir al médico, pero la pensé varias veces porque no tengo seguro y al final decidí no ir. Como soy diabético supuse que fue un bajón de azúcar.

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¿Y el día del concierto?

Nosotros hicimos dos actividades ese día. Uno en la tarde para los jubilados. En la tarde, desde que empecé a cantar comencé a sentir dolor. Sentí que me mordían. Yo no me quería retirar del escenario, sino hasta que terminara, pero cuando faltaban dos canciones yo me levanté y caminé hacía el camerino. El jefe de piso vio que iba mal y me sostuvo. Por suerte estaba el cardiólogo de Carlos Mejía que siempre llega a las presentaciones. Esa noche me hicieron muchos exámenes, cosas que de mi bolsa no hubiera podido pagar.

¿Qué recomendó el médico?

El médico me recomendó  no abusar del sol, no llorar o emocionarse tanto que me provoque exaltarme hasta que el corazón comience a sanar.

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El médico me dijo que yo estaba enfermo y que necesitaba cuidarme muchísimo. Me dijo que yo iría a trabajar hasta que él dijera.

Hasta la fecha me he sentido bien a excepción del lunes. Empecé a sentir dolor, que el corazón me bombeaba de una forma extraña. Me fui a chequear y me dijo que tenía un corazón enfermo, pero irá sanando.

¿Hace cuánto comenzó con Los de Palacagüina?

Exactamente hace 15 años, casi por accidente. Me llamaron para reemplazar a Silvio Linarte, él hacía en el grupo exactamente lo mismo que yo hacía. Él se enfermó, le cortaron una pierna y así quedé.

¿Fue difícil acoplarse?

No fue muy difícil acoplarme porque los compañeros que me encontré en ese momento son personas que quiero desde hace muchísimo tiempo.

Antes de Los de Palacagüina ¿qué hacía?

Yo tenía un grupo llamado Los Juglares y tocábamos hasta la madrugada en El Munich.

¿Y a qué edad comenzó en la música?

A los 15 años, un 29 de mayo, para la temporada de serenatas del 30 de mayo.

¿Después de este suceso cambió su perspectiva de vida?

Cuando no sentimos nada tomamos la vida a la ligera. Pero la vida me dio vuelta. Siento que me dieron una segunda oportunidad. Nadie va a decir que voy a sufrir por no andar en la calle o por no tomar guaro. No tengo ese problema. Pero sentí tanto miedo de perder a mi familia que creo que tomaré la vida más suave, sin menos preocupación, estoy viendo la vida desde otra perspectiva, para mi bien. Por mi salud.

Háblame de su familia…

Soy un hombre con 44 años de casado con la misma esposa. De esa relación tengo  tres hijos que por la gracia de Dios me salieron buenos. Ellos son los que me ayudan porque esta casa vale 200 dólares el alquiler. Con lo que gano si pago el alquiler no podría pagar otra cosa. Pero tengo a mi hijo y su esposa que trabajan y ellos compensan esa parte. Esta cosa me vino a desestabilizar y gracias a Dios no me morí.

¿Cuánto tiempo tiene de alquilar?

Tres años ya. Antes yo alquilaba otra casa.

¿Y ahora?

Mis hijos están haciendo la lucha para poner un negocio para ver si hay una mejoría de ingresos. Espero que se pueda y que funcione para que no haya necesidad de que yo siga trabajando, en caso que mejore, porque son 47 años trabajando en lo mismo.

¿No será que  el desvelo le está pasando factura?

 Yo creo que sí. Me parece que ha sido demasiado tiempo trabajando. En las empresas al empleado lo mandan días libres, pero uno como músico no puede.

¿Qué planes tiene ahora?

Creo que voy a seguir igual. Aquí uno no mejora. Si sos músico, vas a ser músico hasta que Dios quiera. Tuve un susto, me escapé de morir en el teatro, sino fuera por las atenciones de Carlos Mejía y su esposa Xochilt, don Ramón y el doctor Marco Antonio Argüello posiblemente no estuviéramos en esta entrevista…

¿Entonces será músico hasta que Dios quiera?

Tiene que ser así.

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