Secciones
Multimedia

Iguanas contribuyen a conservación de los bosques

Las iguanas son totalmente verdes en su etapa de cria y juvenil.

Especie. De 800 a 1,000 neonatos de iguanas se producen al año en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), con fines de conservación e investigación.

Un reptil enorme de color rojizo, de más un metro, con una cresta dorsal acerrada que se asemeja a un dinosaurio y una cola larga que parece látigo, baja desde la cúspide de un árbol de espino de playa para comer una porción de hojas de frijol. Se trata de una iguana macho adulta criada en el Zoocriadero de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

En este proyecto universitario se logran reproducir un buen número de crías de iguana al año, que posteriormente son liberadas en ecosistemas aceptables y también son utilizadas para realizar investigaciones sobre dicha especie, afirma José Quiroz, director del zoocriadero de la UNAN.

La alta demanda de iguana como alimento, la destrucción de su hábitat por la agricultura desordenada y la caza furtiva siguen diezmando la población de este reptil en el país. 

Aunque la iguana iguana, principal especie que conservan en el zoocriadero, no está en peligro de extinción, “es un poco difícil ver un espécimen adulto en la naturaleza porque la cantidad de la población ha bajado”.

De acuerdo con la “Guía Ilustrada de Anfibios y Reptiles de Nicaragua”, la especie de iguana iguana es diferente al garrobo o la iguana cola chata. Estos animales tienen diferencias físicas en el color, tamaño y características de su piel. 

Las iguanas del zoocriadero tienen un color totalmente verde cuando son jóvenes o pequeñas. También son conocidas como iguanas verdes. 

La guía menciona que este reptil puede llegar a medir hasta dos metros, desde la cabeza hasta la punta de la cola. Quiroz asegura que el espécimen más grande que tienen en el zoocriadero mide 1.20 metros y puede tener la edad de 12 años aproximadamente. Una enorme cresta que se extiende desde la punta de su hocico hasta el pecho y la cresta dorsal acerrada son las características más llamativas de este animal.  

Cuando el macho está en reproducción adquiere un color rojizo que se resalta en ambas crestas. Gabriela Díaz es una de las encargadas del zoocriadero. Explica que la iguana tiene la característica de no correrse de las amenazas, más bien se queda quieta tratando de camuflarse entre el follaje de las hojas, a diferencia del garrobo que huye y busca donde esconderse. 

Importante para el ecosistema

En el zoocriadero las iguanas están divididas en granjas. Los machos progenitores, los animales más grandes, viven con las hembras en el espacio más amplio. Las iguanas juveniles hembras y machos están separadas, de igual manera las crías. 

De 800 a 1,000 neonatos al año se producen en el zoocriadero, según Quiroz. “Son números buenos, porque a nivel natural solo sobreviven de 3 a 5 huevos”, asegura. En este centro de conservación también hay tortugas y garrobos. 

En el último inventario 1,200 animales fueron contados, la mayoría iguanas. El 5% de la población de iguanas jóvenes del zoocriadero son liberadas, sin embargo, primero se realiza un estudio para saber si la población natural de ese hábitat no va a competir con la introducida, destaca Quiroz.

De acuerdo con la lista de veda de 2017 del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), el período de veda de la iguana es del 1 de enero al 30 de abril. De acuerdo con la “Guía Ilustrada de Anfibios y Reptiles de Nicaragua”, ese es el momento en que hay mayor demanda de iguana como alimento. 

Importante para investigación

El zoocriadero mide 3.17 hectáreas, espacio suficiente para producir el alimento de las iguanas y garrobosz. Gabriela Díaz dice que las iguanas pequeñas comen flores de avispas, los juveniles y adultos  follaje de plantas de frijol o frutas. 

Estos alimentos los produce el mismo centro, lo que lo convierte en autosostenible. Según Díaz, en el zoocriadero también producen las larvas para la alimentación de las tortugas. 

“La universidad tiene el propósito de generar investigación e información que vaya a mejorar las actividades que realizan los zoocriaderos para compartirlas con comunidades y productores que quieren hacer zoocriaderos para ecoturismo”, destacó Quiroz. El propósito de este centro es producir este reptil para la conservación, no para la venta de mascota o alimento. 

Estudiantes de biología han generado cantidad de tesis sobre la reproducción de iguana en cautiverio. La visita de colegios es otra de las actividades que el centro de conservación también realiza como apoyo a la educación ambiental.