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Un grande se ha ido. El fallecimiento del nicaragüense Horacio Aguirre Baca, fundador del Diario Las Américas, es una inmensa pérdida para el periodismo latinoamericano y, sobre todo, para el hispano en Estados Unidos.

Aguirre Baca, quien fundó el primer periódico en español en el sur de la Florida, murió a los 92 años el pasado 8 de septiembre en su casa, ubicada en Miami, justo cuando esa ciudad se preparaba para el inminente impacto del huracán Irma. Fue un hombre notable y un destacado e influyente periodista nacido en Estados Unidos.

“Editorialista, empresario y paladín de la libertad, impulsor de proyectos sociales y culturales, Aguirre fue capaz de avizorar el futuro sociocultural y político de Miami”, destacó el Diario Las Américas en una nota publicada el día de su muerte.

Nació en Nueva Orleans el 20 de abril de 1925.  Vivió su juventud en Nicaragua y luego se marchó al exilio en mayo de 1947, cuando Anastasio Somoza García derrocó al gobierno del presidente Leonardo Argüello. 

Nunca más regresó a su patria, “pero guardaba en su corazón un gran amor por nuestro país y se mantenía al tanto de lo que pasaba”, aseguró su sobrino Francisco Aguirre Sacasa, excanciller y exembajador de Nicaragua en Estados Unidos.

“Cuando yo viajaba con más frecuencia por Miami, por ejemplo, conversábamos extensamente sobre la realidad de Nicaragua. Estoy seguro que se mantenía en contacto cercano con los miembros de la comunidad nicaragüense en el sur de la Florida”, afirmó el excanciller Francisco Aguirre Sacasa.

El 4 de julio de 1953 fundó junto con su hermano Francisco el Diario Las Américas y lo dirigió hasta 2015. A pesar de que el sur de la Florida era predominantemente angloparlante, en los primeros años el periódico se consolidó no solo en Miami sino también en el Caribe, recuerda Aguirre Sacasa

“Con la llegada al sur de la Florida de los cubanos del exilio y, posteriormente, de otras olas incluyendo la nicaragüense, el diario prosperó y creció en influencia”, añadió. 

Horacio Aguirre —agregó Francisco Aguirre Sacasa— tenía un gran amor por la hispanidad y luchaba porque todos los jóvenes, tanto de su familia como de la comunidad hispanoparlante del sur de la Florida, amasen y conociesen el gran legado cultural de los países iberoamericanos.

“Horacio, lo llamo así porque fuimos amigos durante 40 años, era un visionario: fundó en el sur de la Florida, en 1953, el primer diario en español. ¿Se necesita alguna prueba más para corroborar que veía un poco más adelante que el resto de sus contemporáneos?”, escribió Danilo Arbilla, expresidente de la SIP.

Arbilla lo calificó como “un luchador sin tregua y sin cuartel, en defensa de la democracia, de la libertad de expresión y contra las dictaduras, del signo que fueran”.

En el artículo “El último caballero”, agregó que Aguirre Baca “fue de los grandes de la Sociedad Interamericana de Prensa. Le dio todo su apoyo: intelectual, de tiempo y material. La SIP funcionó mucho tiempo en un edifico del Diario Las Américas”.

La pérdida es multidimensional, añadió por su parte Joaquín Roy, catedrático Jean Monnet y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami, en un artículo titulado “Horacio Aguirre, maestro del periodismo”.

“Los millones de lectores que tuvo el diario durante su administración ya habían experimentado su especial nostalgia cuando Don Horacio (como se le conocía con ese toque tan latinoamericano de referirse a figuras políticas e intelectuales), se jubiló en la dirección del rotativo y luego lo vendió a unos empresarios venezolanos”, escribió Roy en un artículo publicado en El Nuevo Herald el pasado 14 de septiembre. 

Influencias para sus hijos 

Horacio Aguirre Baca se casó con Helen Craigie Aguirre, fallecida el 25 de noviembre de 2014 a la edad de 85 años.

El trabajo periodístico de Horacio Aguirre Baca fue una inspiración para sus hijos, pues tres de los seis que tuvo se dedicaron al oficio y han destacado a lo largo de sus carreras. 

Carmen María integró la revista semanal del Diario Las Américas; Helen es asesora especial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y directora de asuntos de prensa de la Casa Blanca; y Alejandro ocupó un puesto en la dirección del Diario y fue presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), cargo que también ostentó su fallecido padre entre 1983 y 1984.

Distinciones

A lo largo de su vida Aguirre Baca acumuló numerosas distinciones, sobre todo de la ciudad de Miami. La Sociedad Interamericana de Prensa recopiló las más importantes en una nota póstuma publicada un día después de su muerte.

“Lo que más impresionaba del doctor Aguirre era su caballerosidad y la extraordinaria cualidad de unir su talento natural a un gran respeto por amigos y adversarios por igual. Su trato ecuánime para gente de todas las condiciones y las clases sociales fue siempre una de sus insignias. Fue, sin duda, una figura del ideal de la Hispanidad universal”, resalta la SIP en el artículo “El periodismo hemisférico pierde a una gran figura: el doctor Horacio Aguirre”.

El nica fue vicepresidente de la Junta de Directores de la Florida Grand Opera, miembro de la Junta de Fideicomiso del Miami Art Museum y presidente honorario de la Cámara Latina de Comercio. 

Recibió doctorados honorarios de St. Thomas University y Barry University, y en 1997 el International Pen Club le concedió el Good News Award. El estado de Florida también le concedió la distinción Great Floridian Award.

El funeral de Horacio Aguirre Baca se llevará a cabo el próximo domingo en la ciudad de Miami. Sus restos descansarán en el Woodlawn Park Cementery de esa ciudad, donde también están sepultados los restos de sus padres.

Gina Sacasa-Ross 

Horacio Aguirre Baca dio realce a los nicaragüenses

Aunque había crecido escuchando las anécdotas sobre los hermanos Aguirre Baca, hasta que llegué a vivir a Miami (finales de los 80) conocí personalmente al Dr. Horacio Aguirre. Elegante, educado, gran conversador de memoria prodigiosa. Recordaba detalles de la vida cotidiana de León, sus costumbres, su gente y amaba a ese pueblo tanto como yo. Era un deleite para mí platicar con él sobre ese tema.El año pasado Aguirre recibió en Miami la medalla del centenario de muerte de Rubén Darío de parte del Movimiento Mundial Dariano.

Una noche de abril de 1994 me llamó a mi casa para proponerme que me encargara de Sociales Nicaragüenses en los Estados Unidos, una sección dominical que Carmen María, su hija, quería que se publicara en el Diario Las Américas. Me encantó la idea y semanas después salió a luz la primera columna.

Era una publicación dedicada a los sucesos sociales de los nicas en todo Estados Unidos para dar a nuestra diáspora, además de categoría social, la oportunidad de participar con la comunidad, sus alegrías, compromisos, bodas, graduaciones, advenimientos, primeras comuniones, cumpleaños, y muy importante, festejar y difundir sus valores y costumbres. El servicio era gratis.

Muchas veces recibí llamadas y cartas de personas en diversos estados y hasta países, agradeciéndome la cortesía que había hecho posible reencontrar a familiares y amistades dispersos. Por supuesto, también publicábamos fallecimientos. El Dr. Aguirre procuró dar cabida siempre a las notas luctuosas en su periódico, ponderando las mejores cualidades del difunto si él lo conocía personalmente.

La noticia de la muerte del Dr. Aguirre, este septiembre, me llegó mezclada con las aflicciones del paso del huracán Irma por la Florida. Se esperaba tanto destrozo y devastación, que no me cabe duda que pocas personas se hayan enterado de tan sensible fallecimiento. El hombre que tanto afán había puesto en realzar el estatus del nicaragüense, desde las páginas del periódico que él fundó, era despedido en silencio.

Yo siento que la desaparición de Horacio Aguirre Baca marca un cambio negativo para la comunidad nicaragüense en los Estados Unidos, al menos en el mundo periodístico.

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