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El conocimiento mínimo de las normas de la construcción en Nicaragua, no solo por parte de ingenieros, sino también de albañiles y maestros de obra, es clave para evitar tragedias al momento de un fuerte sismo como el ocurrido esta semana en México y que ya deja al menos 298 muertos, coinciden expertos. 

En Nicaragua existe un Reglamento Nacional de la Construcción actualizado este año por el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), pero “no basta con que haya un código o una norma de la construcción, sino que debe haber un conocimiento de parte de los usuarios sobre cómo usar ese código”, explica Sebastián Delgado, ingeniero estructural y miembro de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles (ASCE).

Delgado considera que es necesario promover espacios de discusión en las universidades, “pero también capacitar sobre normas mínimas de construcción al albañil o maestro de obra que las personas buscan en los barrios para que les construyan sus casas”.

Martín Guevara, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Americana (UAM), comenta que los últimos hechos ocurridos en México, “nos indican lo vulnerables que somos a este tipo de eventos y que por tanto es necesario capacitarse más para poder enfrentar estos fenómenos naturales que en la actualidad están ocurriendo de manera más continua”. 

Una construcción resistente

El ingeniero estructural Sebastián Delgado brindó esta semana una conferencia denominada “Requisitos de Diseño Sismo Resistente y su cumplimiento con las Nuevas Normas de Concreto Estructural 2017”, organizada por la UAM en el marco del II Congreso Nicaragüense de Ingeniería Sísmica que se realizará los días 16 y 17 de noviembre de este año.

En el evento explicó que para que una construcción sea considerada sismo resistente debe tener suficiente rigidez, la máxima ductilidad posible y una resistencia adecuada. 

“La rigidez es una propiedad que tienen las estructuras que cuando el sismo les llega y quiere deformarla o moverla hacia un lado, la rigidez lo evita. En el caso de la ductilidad es una propiedad que depende de cómo se han colocado las varillas dentro de la columna para que cuando el sismo llegue no pierdan resistencia”, señala.

Los materiales deben ser de primera calidad, afirma Delgado, “pero la importancia en esto radica en la calidad de la mano de obra usada para armar esos materiales. Por desconocimiento podrían no incorporar los elementos necesarios para que se comporte bien ante un sismo”.

El Sistema Nacional para la Prevención Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), presentó en el año 2014 un documento denominado “Informe sobre las amenazas, vulnerabilidad y riesgos ante inundaciones, deslizamientos, actividad volcánica y sismos”.

En el texto se menciona que la capacidad de resistencia de los edificios depende de la tipología constructiva, la calidad de los materiales utilizados, la edad del edificio y el estado de conservación.

“Todos estos factores son debidamente considerados en el Código de Construcción Nacional y simplemente con tal de respetarse las normativas vigentes se podría lograr una consistente reducción del riesgo sísmico. El control de calidad como medida preventiva es por lo tanto la principal recomendación para garantizar que en las nuevas edificaciones se adopten todos los requerimientos necesarios para garantizar una mejor capacidad de resistencia a los sismos, y por ende una mayor seguridad ciudadana”, sugiere el documento.

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