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La primera bicicleta que Ana Laura Estrada, de 23 años y campeona nacional de ciclismo de ruta, usó para realizar una gira larga fue en una panadera. Recorrió 30 kilómetros desde Jinotepe hasta Huehuete. La ruta fue tan cansada que el amigo que la acompañaba, un ciclista profesional, terminó empujándola. 

Entrena seis de los siete días a la semana, recorriendo 300 kilómetros. Este año representó a Nicaragua en el Panamericano de Ciclismo, que se celebró en mayo en República Dominicana, al que no asistía una nica desde hace 32 años. 

Con esa experiencia descubrió que las mujeres que practican ciclismo en Nicaragua están haciendo una base en este deporte.  Para ella, el ciclismo es un espacio donde los estereotipos machistas no aplican, lo que genera una sensación de libertad para quien lo practica. Su próximo reto es conseguir una buena actuación en los Juegos Centroamericanos que se realizarán en el país este diciembre. 

Ana Laura es patrocinada por una tienda que vende bicicletas especializadas en carrera. Durante el Panamericano usó una bicicleta de ruta de alta gama. Era de la misma calidad de las que usaron las demás competidoras del torneo. En Nicaragua existe la Federación Nicaragüense de Ciclismo, institución que la ayudó para ir a la competición. 

¿Cómo llegaste al Panamericano de Ciclismo?

Nicaragua hasta este año formó una selección femenina, ya ha tenido selecciones masculinas. Desde 2016, varias mujeres comenzamos a competir en ruta, una de las disciplinas del ciclismo. Se hizo un torneo de apertura este año y la persona que ganara iría a un torneo panamericano en República Dominica, y yo gané. Solo seis mujeres participaron en ese evento.  

La ruta es el ciclismo de carretera, también existe el de montaña, BMX y contrarreloj. El torneo que gané se realiza generalmente en distintos días de la semana y se gana a través de punto. 

La categoría en la que competí fue élite, en la que competimos las que tenemos más de un año de hacer ciclismo. Las que tienen menos de un año corren en la categoría de principiante. El Panamericano de Ciclismo en República Dominicana se realizó en mayo pasado. 

¿Qué pasó en esa competencia?

Desde el punto de vista de calificación me fue fatal. Ni siquiera terminé el Panamericano porque la llanta trasera me explotó, ya explotada no iba a hacer nada. Eran 90 kilómetros, un circuito de 5 kilómetros de bajada y 5 de subida. La competencia era fuerte. Había momentos que cuando hacía la curva iba bastante atrás, y miraba una curva enorme como de 150 metros de un montón de mujeres. Antes de que se me ponchara la llanta trasera aguanté 60 kilómetros. Cuando se ponchó, agradecí que se ponchara.

Entonces, ¿cuál es tu ganancia de esa competencia?

Descubrir que las mujeres que practican ciclismo en Nicaragua están haciendo una base en este deporte. Nunca hemos competido contra mujeres de afuera, nunca hemos corridos contra otras selecciones, siempre nos ponen a competir entre nosotras o alguna categoría de hombres, pero nunca con élite. Las mujeres que encontré en República Dominicana son mujeres que pedalean como los hombres de aquí o más fuerte. Fue el primer torneo que me hizo sentir que realmente estaba compitiendo. 

Las mujeres físicamente tenían ventaja sobre mí. Algunas de ellas tenían más experiencia en estos torneos. Los cuerpos de las mujeres contra las que competí eran de corredoras de potencia. Yo no soy planeadora, soy una maje que sirve más para escalar (subida). 

Aprendí que el ciclismo en el país está pañales, mujeres y hombres, porque en otros países los deportistas viven de eso. En República Dominicana, a los ciclistas profesionales se les paga como militares o policías. No sé cuánto pueden llegar a ganar, pero eso me lo dijo un dominicano. Ana Laura debe recorrer más de 300 kilómetros semanales como parte de su entrenamiento.

Y en un ámbito más personal, ¿qué ganasté?

A nivel personal hubo motivación como mujer, porque ver a tantas chicas compitiendo hace que reafirmés que sí se puede hacer. En Nicaragua somos tan pocas que desanima mucho. 

El Panamericano de Ciclismo de República Dominicana se realizó del 4 al 7 de mayo. ¿Qué hiciste si el primer día de competencia ya no seguiste?

Salí a pedalear con otras mujeres de Centroamérica y socializaba. Mucha gente se me acercó por ser nicaragüense y me preguntaba por la situación en el país. Además, porque era la primera en correr en la parte femenina. 

Tengo una anécdota. Cuando andaba corriendo nunca me anunciaron como Nicaragua, siempre me decían Uruguay. Yo iba corriendo y escuchaba ¡ahí viene Uruguay! Lo confundían por el color del uniforme. 

¿Cómo llegó el ciclismo a tu vida?

En Jinotepe inicié en un grupo que se llamaba Las Tortugas MTB, un grupo de ciclismo recreativo de montaña. Tenía una bicicleta que le dicen panadera. La primera gira que hice fue de Jinotepe a Huehuete, donde había más de 30 kilómetros. 

El camino era en bajada, pero al llegar a la comunidad de La Trinidad, el mal estado del recorrido me venció. Terminé siendo empujada hasta Huehuete.  

Después realizaba giras de 5 kilómetros. La primera competencia en la que participé fue en León, organizada por la Asociación de Ciclismo León. La meta eran 40 kilómetros y obtuve el tercer lugar en ciclismo de montaña. En todo 2015 estuve en ciclismo de montaña. Mi segunda competencia fue una copa en Nindirí, en la que gané el primer lugar. El presidente de la Federación Nicaragüense de Ciclismo, Yáder Grijalva, estuvo en esa carrera. 

La Asociación de Ciclismo de Carazo, a finales de 2015, me distinguió como la mejor corredora femenina. En ese momento, Grijalva y Rodrigo Bonilla, presidente de la Asociación de Carazo y mi entrenador, me dieron una bicicleta de ruta. Así me metí al ciclismo de ruta. 

¿Cómo ocurrió tu proyección para que formaras parte de la federación?

Gané el Campeonato Nacional de Ruta y Contrarreloj en 2016. Pero antes gané otras competiciones que fueron proyectándome. Gané esa competición este año también. Ganar el torneo de apertura de este año fue clave para que me dieran el pase al Panamericano de Ciclismo en República Dominicana. De hecho, íbamos a ser dos las mujeres que iríamos por Nicaragua, pero solo hubo presupuesto para llevar a una.  

¿Cuáles son los próximos retos que tenés?

Los Juegos Centroamericanos que se realizarán en el país. Antes tengo el reto de la Vuelta a Nicaragua, que organiza la Federación Nicaragüense de Ciclismo y donde competirán ciclistas de Costa Rica y El Salvador. Este evento será del 11 al 15 de octubre. Será en equipo y correremos como selección femenina. 

¿Cómo es la rutina de entrenamiento de una ciclista?  

El  lunes es  libre. Los martes salgo a rodar 40 a 50 kilómetros. Los miércoles, 80 kilómetros y, dos días a la semana, debo hacer fondos de 120 a 150 kilómetros. La hora de salida es desde las 5 a.m. y son alrededor de 5 horas de entrenamiento continuo.  

Los ciclistas perdemos muchos minerales durante el entrenamiento y debemos rehidratarnos todo el tiempo. Lo bueno es que a los lugares que vamos nos detenemos y si pasamos por un río lo conocemos. 

Sin embargo, a las 8 de la noche el sueño me vence. Así que los bacanales no son para mí, aunque sí me gustan. 

¿Es caro hacer ciclismo profesional?

Mi primera bici de gama baja me costó 700 dólares, la compré con unos ahorros. Un aceite especial que se compra cada mes cuesta 20 dólares. Tengo que usar un uniforme especial. Las llantas se cambian cada dos meses y cada una cuesta 40 dólares. En los viajes de entrenamiento se gasta 100 córdobas al día comprando un refresco o algo que comer. 

La bicicleta que ando actualmente cuesta 2,500 dólares, está hecha de fibra de carbono. Hay otras en el mercado que cuestan más.  Yo costeo todo eso porque me patrocina una tienda de bicicletas, pero el resto de ciclistas con las uñas se las juegan. 

¿En algún momento el ciclismo te causa incomodidad con tu vida personal?

Mi afición por la bici me acercó a mi familia, porque cuando comencé a andar mi mama, de 56 años, también lo hizo. Al inicio, cuando salía temprano y llegaba tarde a casa, ella me reclamaba porque no la ayudaba con las cosas, pero cuando comenzó a hacer lo que hago me entendió.  

Como te dije, a las 8 de la noche ya quiero ir a dormir. No tengo suficiente energía para quedarme en una fiesta, aunque me guste bailar. Yo trabajo en la organización Puntos de Encuentros. Soy comunicadora y realizo trabajos de consultoría, talleres de comunicación en el área rural con mujeres y jóvenes en temas de empoderamiento y derechos sexuales. No tengo un horario de oficina, eso me da la flexibilidad de trabajar y hacer ciclismo. 

El 2016 fue muy bueno para mí, pasé entrenando fuerte ocho meses. Me aburrí de ver la bicicleta. Pasé hasta enero de este año sin entrenar. Mi entrenador me dijo que no podía dejar a los patrocinadores. 

Estoy jalando. Mi novio también es ciclista y el me motivó otra vez, porque con él salía a Masatepe u otros lugares. 

¿Cuáles son tus principales títulos?

Los más sobresaliente premios son: el Campeonato Nacional de Ruta y Contrarreloj, en 2016 y 2017. En 2016 fui premiada como la mejor ciclista femenina, aunque después del Panamericano busqué un plan de entrenamiento más fuerte que el que tenía, porque si querés rendir más como deportista, tenés que rendir más en los entrenamientos. 

¿Qué es para vos el ciclismo?

Para las mujeres estaba prohibido andar en bicicleta todavía en el siglo XIX, porque se creía que nos iba a provocar un orgasmo. Introducir la perspectiva de género en estos espacios, es como decir: "no nos importa que nos digan que no lo hagamos". 

Siento que es un espacio en el que todavía tenemos que abrirnos puertas. La bicicleta te da también independencia. Una sensación de libertad y relación con la naturaleza. 

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